Están ahí, viendo pasar miles de autos cada hora, aunque casi nadie las mira. Hasta los años 90 fueron un salvavidas, pero hoy son testigos mudos de una era que ya no existe.
Las autoridades han decidido que ya no tiene sentido que sigan ocupando su lugar en el camino y el proceso para desconectarlos ya ha comenzado.
¿Qué es este salvavidas que marcó a generaciones de conductores y por qué su final es inevitable?
Cómo se pedía ayuda en la carretera antes de la difusión de los teléfonos móviles
Para entender por qué este sistema fue tan importante, hay que viajar a finales de los años 80. En aquella época, si tu coche se averiaba en medio de una autopista en California, era una experiencia realmente aterradora.
No podías usar tu teléfono para pedir ayuda porque no había teléfonos como los de ahora. Si el motor se detenía, te quedabas solo en la carretera sin saber qué hacer.
En busca de soluciones, las autoridades decidieron instalar muchos dispositivos a lo largo de la carretera. Querían asegurarse de que nadie se quedara abandonado en la nada durante horas.
Estos dispositivos se convirtieron rápidamente en algo muy útil para los conductores. En el condado de Orange, por ejemplo, se recibieron más de 11 000 llamadas al mes. Eran dispositivos resistentes que podían soportar el mal tiempo y el vandalismo.
Su gran ventaja era que te conectaban con alguien que podía enviarte ayuda rápidamente. Podías pedir una grúa o a la policía y llegarían en pocos minutos. Sin embargo, con el tiempo, la tecnología mejoró y estos dispositivos se fueron olvidando.
El adiós a los salvavidas de la carretera
Hablamos de las icónicas cabinas amarillas de auxilio, esas cajas metálicas con letreros azules, conocidas como call boxes que hoy vemos cubiertas de polvo a la orilla del camino.

Estas cabinas fueron la solución para las personas que necesitaban ayuda en la carretera. Eran un sistema de comunicación directo que no requería saldo, señal ni batería, solo había que llegar a ellas y pulsar un botón para que la ayuda llegara.
Pero lo que antes era muy útil, ahora es súper innecesario. Con el tiempo, el uso de estos teléfonos disminuyó mucho y pasaron de ser 1200 dispositivos activos a solo 175 en el condado.
La mayoría de los conductores pasan por su lado sin darse cuenta de que están ahí, prefiriendo usar la tecnología que llevan en sus bolsillos.
Por qué y cuándo ocurrirá el apagón definitivo
La Autoridad de Transporte del Condado de Orange (OCTA) ha confirmado que el servicio se suspenderá totalmente el 30 de junio de 2027.
La razón por la que se toma esta decisión es muy clara: el costo y la seguridad. Cada llamada que se hace desde una cabina pública sale cara al contribuyente, unos 1337 dólares. En cambio, una petición a través del sistema nuevo, el 511 cuesta solo 7,11 dólares.
No tiene sentido seguir usando tecnología vieja cuando el 98% de la gente ya tiene un teléfono móvil. Pero además del gasto, hay una razón importante para quitar las cabinas: la seguridad de los conductores.
A las autoridades les parece mucho más seguro pedir ayuda desde dentro del coche que salir a caminar por el borde de la carretera, donde el peligro de ser atropellado es grande.
Al quitar las cabinas, se busca animar a la gente a usar métodos digitales y hacer que las patrullas de servicio que ya recorren las carreteras en busca de personas que necesitan ayuda sean más eficientes
Esto marca el final de una época que muchos recuerdan con nostalgia y el comienzo de una era más sencilla y tecnológica.
