El Departamento de Transporte confirmó la presentación de un paquete de medidas para impedir la circulación de drones en las proximidades de sitios con infraestructura crítica. La política está orientada a prevenir el ingreso y el sobrevuelo por los cielos estadounidenses de agentes que podrían atentar contra los intereses nacionales.
Estados Unidos refuerza la seguridad aérea
En plena guerra con Irán y en la previa a la celebración de eventos de alto nivel en el país, como la Copa Mundial FIFA 2026, el secretario de Transporte, Sean Duffy, postuló una nueva normativa para limitar la incursión de equipamiento aéreo en Estados Unidos, para reforzar la seguridad.
Además, las restricciones fueron concebidas en un momento en el que la nación es laboratorio de experimentaciones clave en materia de energía nuclear, desarrollo de inteligencia artificial y armamento defensivo.
Asimismo, la potencia americana se encuentra transitando una carrera comercial y tecnológica con China, para asegurar el control del tablero geopolítico de cara a un futuro que estará definido por las innovaciones.
En esta línea, y luego de haber sido foco, a lo largo de su historia, de trágicos atentados, la administración de Trump se comprometió con la prevención de cualquier situación que ponga en riesgo a los ciudadanos.
«Restablecer la soberanía del espacio aéreo en Estados Unidos significa proteger las zonas sensibles de las amenazas aéreas, a la vez que se proporciona una guía clara a los pilotos de drones para que puedan operar con confianza», comentó Sean Duffy al ser consultado.
El funcionario también defendió la iniciativa como una innovación más de camino a la actualización del sistema de protección aérea. Según el administrador de la FAA, Bryan Bedford, la propuesta busca dar un marco legislativo a los trabajadores de la FAA «para disuadir la actividad no autorizada de drones en torno a sitios sensibles que podrían representar graves riesgos para la seguridad pública y la seguridad nacional».
Propuestas clave
Los ejes fundamentales del proyecto son la restricción estándar de vuelo para aeronaves no tripuladas (UAFR) y la restricción especial de vuelo de aeronaves no tripuladas (UAF). La primera prohíbe las operaciones de aeronaves no tripuladas dentro de límites específicos, con excepción de los pilotos que hayan cumplido los estándares de seguridad.
La segunda es considerada «la más severa», ya que prohíbe las maniobras para todos los operadores «a menos que tengan la aprobación expresa y previa tanto de la FAA como de la agencia patrocinadora». «La zona restringida tendría límites horizontales y verticales claramente definidos, y los infractores podrían enfrentar sanciones civiles o penales», advirtieron.
Según describieron, uno de los métodos de detección empleado será la identificación remota de los drones para rastrear a sus operadores y controladores y proceder con las sanciones. Cabe destacar que la presentación realizada por el Departamento de Transporte contempla variedad de áreas que estarían sujetas a los lineamientos.
Sitios químicos, comerciales y de fabricación crítica, además de bases industriales de defensa, reactores nucleares, materiales y residuos, instalaciones sanitarias y de emergencia, servicios financieros, sistemas de transporte y áreas de agricultura son algunos de los puntos que estarán blindados por la medida.
El antecedente del dron mexicano
En febrero de este año, Duffy se pronunció acerca de la decisión del gobierno de cerrar el espacio aéreo en la localidad de El Paso. En un momento de tensas relaciones con México, el funcionario confirmó que la restricción estuvo motivada por la intromisión de un dron que, según la administración, habría pertenecido a la flota de un cártel del narcotráfico.
Teniendo en cuenta este acontecimiento, es posible interpretar la propuesta de Transporte como una contundente respuesta a quienes podrían intentar ingresar a EE. UU. por vía aérea para concretar maniobras perjudiciales para la nación.
