Crece la incertidumbre respecto al alto el fuego en Oriente Medio. Según analistas, las tensiones persistentes, al igual que las amenazas cruzadas, dejan entrever la fragilidad del acuerdo firmado por Donald Trump y Masoud Pezeshkián, lo que podría tener un grave impacto en la seguridad energética internacional. Asimismo, recomiendan prestar atención a la situación actual del estrecho de Ormuz y su «nueva normalidad».
Tensiones persistentes en Oriente Medio
Pese al acuerdo entre las partes, el cual contempla el cese inmediato de las operaciones militares en Oriente Medio y la reapertura total del estrecho de Ormuz, existen cuestiones que amenazan las garantías propuestas. Es el caso del Líbano, escenario de un conflicto que todavía parece estar latente, donde se registraron bombardeos tan solo horas después de que los mandatarios hayan firmado el compromiso.
Otro ítem que pone en jaque el alto el fuego es la postura de cada una de las partes. Mientras el régimen de Teherán apunta a mantener el control total de Ormuz y beneficiarse de las navegaciones, Estados Unidos busca establecer su dominio territorial. En este marco, Irán pretendía imponer aranceles a los navíos comerciales, una propuesta que generó malestar en Washington.
El plan nuclear de Teherán y el ingreso del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) también generaron una fuerte polémica entre las partes. Según Donald Trump y el propio director de la entidad, Rafael Grossi, la República Islámica había autorizado el ingreso de la OIEA al país para controlar sus instalaciones. No obstante, horas después, este anuncio fue totalmente negado por las autoridades iraníes mediante un tajante comunicado.
Consecuencias de la guerra
El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) puso el foco sobre las consecuencias de la guerra en el mundo, pese a la vigencia del acuerdo. Desde su análisis, aseguran que, si bien el nuevo alto el fuego permitió la reapertura del estrecho y la reactivación del flujo de petróleo, no alcanzaría para mitigar los efectos negativos sobre la seguridad alimentaria y energética. Incluso, destacó que se necesitaría un plazo mucho más largo para notar un alivio.
En esa misma línea, el organismo internacional destacó que la incertidumbre en torno a la vigencia del acuerdo también impide análisis alentadores en un futuro cercano. «La recuperación sigue siendo parcial y precaria, lo que significa que los mercados energéticos mundiales están lejos de volver a la normalidad», reza un informe del CSIS compartido a través de sus canales oficiales.
Raad Alkadiri, asociado sénior del Programa de Seguridad Energética y Cambio Climático, resaltó que el acuerdo actual es una pausa, no una paz definitiva. Desde su punto de vista, esto no alcanza para estabilizar el escenario complejo que quedó como resultado de meses de guerra. Un claro ejemplo de esto es el aumento del petróleo y la escasez de fertilizantes, que tuvo repercusiones negativas en la producción primaveral, algo que se sentiría durante los próximos meses.
Frente a la actual incertidumbre, los expertos ponen el foco sobre el alza vertiginosa en el precio de los costos de producción y transporte de alimentos que, sumado al aumento de los fertilizantes, crea un escenario complicado para la seguridad alimentaria. Por otra parte, crece el temor entre los gobiernos europeos por el futuro de la diplomacia en relación con el tema nuclear, mientras que Asia teme por la seguridad energética y la fiabilidad del transporte marítimo en el Golfo.
La «nueva normalidad»
Frente a ello, el CSIS destaca que lo importante ahora es prestar atención a la «nueva normalidad» en Ormuz, que será lo que definirá el futuro global de la seguridad alimentaria y energética. Según explicó, si Teherán logra imponer su autoridad en esta vía marítima, sentaría un precedente que países de todo el mundo podrían replicar, lo que significaría una marcada erosión en la libre navegación.
