La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha emitido una alarma apremiante en torno a las gravísimas repercusiones que la parálisis en los flujos comerciales en el estrecho de Ormuz está causando en el abastecimiento nutricional a nivel global. Mientras que la comunidad internacional espera los contornos concretos de un acuerdo diplomático que se vislumbra como inminente entre Irán y los Estados Unidos, los organismos multilaterales acentúan la necesidad forzosa de abrir de inmediato un corredor de ayuda humanitaria, que resulta indispensable para hacer llegar productos básicos.
El efecto del conflicto regional y el carácter del alto el fuego
La crisis del estrecho de Ormuz es una reacción a la ampliación militar a gran escala que empezó el pasado 28 de febrero, con los bombardeos de las fuerzas estadounidenses e israelíes en Irán, y la respuesta del ejército de Teherán a su vez desató una cascada de ataques, que afectó a Israel y a los estados del Golfo socios de Washington, que eran los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Bahrein, Kuwait, Omán, Catar y Jordania.
Tal como explica el representante permanente de los Emiratos Árabes Unidos ante la ONU en Ginebra, Jamal Al Musharakh, el territorio emiratí ha sido víctima, desde el inicio de las operaciones, de más de tres mil ataques con misiles balísticos, misiles de crucero y drones.
En fin, y frente a la devastación de la guerra por toda la zona resultante de los bombardeos, la ONU recibe con optimismo la llegada de un posible principio de final de paz. Esto ha sido anunciado por el secretario general de la ONU, que calificó el hecho de vital para finalizar la guerra.
La postura de Irán y la asistencia humanitaria a la débil tregua
Durante el transcurso del debate multilateral, el embajador de Irán, Ali Bahreini, defendió la posición afirmando que Teherán había llevado a cabo su propio derecho a la legítima autodefensa en conformidad con lo estipulado en el Artículo 51 del Derecho Internacional. De hecho, lo definió así en las campañas de bombardeo aéreo indiscriminado.
El diplomático concluyó indicando que si su gobierno finalmente aceptó la tregua de alto el fuego, aun cuando exista cierto grado de imperfección en este documento, fue debido a un profundo sentido de responsabilidad que comenzó a hacerse común en favor de la seguridad colectiva de la región. Finalmente, Bahreini también llegó a garantizar que la meta era que el clamor firme del armamento avanzado no volviera a comprometer la vida de los alumnos en los recintos educativos.
El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, observó en un sentido positivo la tregua, pero añadió a ello que el acuerdo político se encontraba en una fase muy frágil.
Costo civil, protección de marineros y exigencia de transparencia
El balance de las enormes pérdidas humanas que se ofrece ante el Consejo de Derechos Humanos muestra la gravedad de las incursiones armadas y que han provocado la muerte de miles de civiles en Irán, incluidas centenares de niños y hospitales, escuelas, zonas residenciales enteras.
En este contexto, el alto comisionado Türk solicitó formalmente que se hicieran públicas las conclusiones de la investigación oficial de los Estados Unidos sobre el ataque sufrido por la escuela de Minab el primer día de la guerra, ataque que provocó la muerte masiva de más de 156 personas, la mayoría escolares iraníes. Las organizaciones humanitarias consideran indispensable la transparencia de dichas conclusiones si se quiere delimitar internacionalmente las responsabilidades.
Por otro lado, la Organización Marítima Internacional («OMI») valoró positivamente el avance de las negociaciones diplomáticas e indicó que la reapertura del estrecho de Ormuz era un avance en el restablecimiento de las condiciones de seguridad para los barcos mercantes en tránsito.
