Tras las sanciones por parte del gobierno estadounidense a un juez de la Corte Suprema brasileña, junto con nuevos aranceles comerciales, se generó una dura respuesta desde Brasilia, así fue como el presidente Luiz Inácio Lula da Silva no escatimó en calificar estas medidas como una amenaza a la soberanía nacional y al Estado de derecho.
Estados Unidos sanciona, Brasil responde contundente: los detalles
Algo a tener en cuenta en esta confrontación es la inclusión del juez Alexandre de Moraes en la “lista de nacionales especialmente designados” del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. En ese sentido, la medida se encuentra amparada en la Ley Magnitsky, implica el congelamiento de activos y restricciones a transacciones financieras por supuestas violaciones a los derechos humanos.
Bajo este aspecto, es importante aclarar que De Moraes encabeza procesos judiciales contra Bolsonaro, a quien Trump estima mucho, entre ellos uno relacionado con una presunta tentativa de golpe de Estado tras las elecciones de 2022. La reacción del gobierno brasileño fue inmediata, Lula aseguró que la justicia no se negocia y que cualquier intento extranjero por debilitarla constituye una agresión a la democracia.
“Uno de los fundamentos de la democracia y del respeto a los Derechos Humanos en Brasil es la independencia del Poder Judicial, y cualquier intento de debilitarlo constituye una amenaza al propio régimen democrático”, expresó Lula en un comunicado oficial.
Lula reacciona ante los aranceles como represalia política
A la par de las sanciones personales, el presidente estadounidense Donald Trump firmó una orden ejecutiva que impone un arancel del 50% a una amplia gama de productos brasileños. Sin embargo, justificó la medida como una represalia por lo que calificó como una “persecución política” contra Bolsonaro.
Cabe mencionar que Lula refutó esa narrativa y denunció que se trata de una maniobra basada en argumentos políticos más que comerciales. Además, recordó que Brasil «ha acumulado un importante déficit comercial de bienes y servicios con EE.UU. en las últimas décadas».
«La motivación política detrás de estas medidas contra Brasil socava la soberanía nacional y la relación histórica entre ambos países», explicó el mandatario que también atribuyó estas acciones a “políticos brasileños que traicionan” al país, haciendo alusión indirecta a Eduardo Bolsonaro, quien busca respaldo internacional para su padre desde territorio norteamericano.
La disputa entre Brasil y EE.UU sigue aumentando
La defensa del magistrado no vino solo del Ejecutivo, el Supremo Tribunal Federal emitió una nota oficial en la que respaldó a De Moraes y reafirmó que el juzgamiento de delitos contra la democracia es una competencia exclusiva del sistema judicial brasileño.
Así las cosas, el tribunal aseguró que “El STF no se desviará de su función de defender la Constitución y las leyes del país, que garantizan el debido proceso y un juicio justo para todos los involucrados”. También el canciller Mauro Vieira se reunió con el secretario de Estado Marco Rubio y expresó que Brasil “se reserva el derecho de responder” ante lo que considera una injerencia grave.
Durante el encuentro, reafirmó que la justicia del país “no se inclinará ante presiones externas” pero el mandatario mexicano, en un acto oficial, declaró: “Hoy es el día sagrado de la soberanía”, y prometió proteger los intereses del pueblo brasileño frente a medidas extranjeras que, en su visión, lesionan el orden democrático.
La disputa entre Brasil y Estados Unidos ha adquirido dimensiones diplomáticas, económicas y judiciales debido a que el gobierno de Lula da Silva se puso firme e indicó que no aceptará sanciones que comprometan su soberanía ni su institucionalidad, sobre todo esta medida que tomó Donald Trump que pone en alerta al país carioca, pero mantiene abierta la puerta al diálogo comercial.
