Así lo confirmó el apoderado de la Casa Blanca, quien aseguró haber acordado con Pekín la reanudación del comercio de materias de valor estratégico para la industria pesada y tecnológica, aunque no se dieron más detalles al respecto.
Una conversación fructífera
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, aseguró haber logrado un acuerdo con el presidente de la República Popular China, Xi Jinping, en relación a la reanudación del suministro de materiales y tierras raras, durante la confirmación de que se llevará a cabo una nueva reunión entre los representantes de ambas partes, el próximo lunes en la capital británica de Londres.
Luego de haber mantenido una conversación telefónica, ambos mandatarios acordaron volver a las negociaciones, embarradas por las denuncias mutuas de romper la tregua que habían acordado el pasado mes en Ginebra, Suiza.
«Si, lo ha hecho», fue la respuesta del presidente Donald Trump al ser consultado sobre la posibilidad de que la administración de Pekín aceptara reanudar el flujo de imanes y minerales de tierras raras hacia Estados Unidos.
Por parte de China, el último comunicado publicado desde las oficinas del Palacio Zhongnanhai, no hace referencia alguna a la problemática de las tierras raras. Simplemente se limita a citar a Xi Jinping, diciendo que China había cumplido «seria y sinceramente» el acuerdo de tregua comercial.
Algo similar ocurrió en la rueda de prensa diaria del Ministerio de Asuntos Exteriores chino del viernes, donde el portavoz del gobierno eludió la pregunta y dijo que era un asunto que debían abordar otras agencias.
El as en la mano China
Es importante destacar que China tiene el control del 90% del procesamiento de tierras raras a nivel global, siendo uno de sus principales activos a la hora de avanzar en negociaciones comerciales. Durante el apogeo de la guerra arancelaria, la administración de Pekín impuso restricciones a las exportaciones de algunos minerales e imanes, en respuesta a los aranceles impuestos por Donald Trump a principios de abril de este año.
Esta restricción es uno de los puntos claves a resolver para Washington, ya que estamos hablando de materiales y materia prima que son fundamentales en prácticamente todo el espectro industrial estadounidense, desde la fabricación de vehículos personales hasta aviones de combate.
La condición de esencialidad de estos materiales explica la postura del gobierno chino, que no parece dispuesto a renunciar a la influencia que sostiene gracias a su dominio sobre la cadena de suministro de tierras raras. Influencia que podría utilizar para presionar a Washington en pos de disminuir los controles y aranceles sobre las exportaciones chinas.
Buscando nuevos mercados
Mientras las negociaciones con Estados Unidos siguen su curso, China mantiene conversaciones con la Unión Europea. El gigante asiático parece dispuesto a acelerar las aprobaciones para que las empresas del bloque económico europeo, puedan exportar tierras raras desde China.
Estos nuevos acuerdos fueron alcanzados por el ministro de Comercio chino, Wang Wentao, quien visitó París para reunirse con el comisario de Comercio de la Unión Europea, Maros Sefcovic.
Wentai reconoció que su gobierno presta particular atención a las preocupaciones del bloque europeo y aseguró que «están dispuestos a establecer un canal verde para las solicitudes cualificadas con el fin de acelerar el proceso de aprobación».
Según el comunicado, el ministro chino «expresó su esperanza de que la UE se encuentre con nosotros a medio camino y adopte medidas eficaces para facilitar, salvaguardar y promover un comercio conforme de productos de alta tecnología a China».
Con la llegada de nuevas conversaciones por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, sumado el acercamiento del gigante asiático con la Unión Europea, dejan en evidencia el marco de transición en el que nos encontramos.
La otrora potencia hegemónica, Estados Unidos, empieza a ver con preocupación como su principal aliado comercial y, al mismo tiempo, su mayor y más temido rival, China, empieza a pisar con mayor firmeza en el escenario mundial, imponiendo condiciones que varias décadas atrás no podrían ni siquiera considerar.
