El panorama que han dejado los recientes terremotos en Venezuela es desolador. Las cifras presentes el 29 de junio corroboran realmente que los números son alarmantes: 1719 víctimas fatales, al menos 5034 personas heridas y 15 866 ciudadanos afectados. El impacto sobre la infraestructura civil es verdaderamente masivo, alterando la fisonomía de las ciudades golpeadas. Los informes oficiales que se reciben confirman el hundimiento de 189 estructuras, mientras que otras 666 han sufrido daños dañinos o se han evidenciado derrumbes parciales, lo que agrava de forma definitiva la crisis habitacional en la región.
El colapso de los servicios básicos y la crisis de la vivienda en La Guaira
La urgencia en la salvaguarda de la población es mucho más intensa en La Guaira, un estado de Venezuela que se considera el más dañado por los temblores sísmicos. En este enclave costero, el desabastecimiento de alimentos se ha vuelto algo generalizado, la paralización de los servicios básicos ha sido total y la conectividad se ha visto muy afectada. Debido a estas grandes carencias estructurales y a las vastas dificultades para acceder a la ayuda, las tensiones de la comunidad han comenzado a ir en aumento con el paso de las horas.
La extensa pérdida de hogares produjo a su vez un desplazamiento interno sin precedentes en la zona. Los primeros informes de ACNUR, afirman que la mitad de las personas que han sido consultadas se hospedan momentáneamente con vecinos o familiares. Un 39% reside a la intemperie, en las calles y en los espacios públicos.
El resto de las personas en la zona han efectuado un desplazamiento en la búsqueda de instituciones religiosas, educativas o de refugios improvisados. Estos refugios de emergencia, definitivamente, no cumplen con los mínimos estándares de protección: no ofrecen espacio privado, no aseguran la creación de espacios seguros, y no garantizan niveles básicos de higiene y de confort para las familias albergadas.
Vulnerabilidad extrema de los ancianos, de las personas con discapacidad y de los niños
El desastre natural ha azotado más fuertemente a los sectores sociales más vulnerables de la sociedad de Venezuela. Durante la realización del levantamiento, un 75% de los encuestados informaron conocer la existencia de personas heridas en sus comunidades y un 56% confirmaron la existencia de víctimas fatales. Mientras tanto, en el caos generalizado, los ancianos y las personas con discapacidad tienen riesgos adversos, fundamentalmente por un acceso muy limitado a la información digital que permita solicitar ayuda.
La infancia es otro de los elementos de gran inquietud operativa para todas las agencias de protección. Un 17% de los encuestados advirtió de la existencia de niños separados de las familias o directamente no acompañados en sus comunidades. Para hacer frente a esta crisis de desamparo, el Grupo Sectorial de Protección, supervisado por ACNUR, hizo un llamamiento urgente para mitigar los riesgos infantiles, buscando identificar precozmente, a la familia y confirmar la seguridad de los niños afectados.
El despliegue logístico de ACNUR para intentar contener la emergencia sanitaria
ACNUR ha comenzado a ampliar sin descanso la asistencia y protección en múltiples frentes de acción para intentar contener la emergencia sanitaria y habitacional en Venezuela. La agencia está apoyando directamente a las autoridades locales para que puedan disponer de herramientas y equipamiento tecnológico para la recolección de la información sobre las personas afectadas. Esta actividad de análisis de la situación es clave para poder identificar las necesidades específicas que hay en la atención y para ser capaz de enviar a las personas hacia los servicios de salud y de contención.
En el ámbito logístico, se trasladan grandes suministros de emergencia desde el almacén de ACNUR local de Táchira hacia La Guaira. La propia agencia ha confirmado que también cuenta con capacidades adicionales para enviar más de 20 toneladas de artículos de socorro vitales desde sus reservas globales ubicadas en Panamá.
