Esta semana, la administración de Donald Trump aumentó las medidas restrictivas contra Cuba, al sancionar a la empresa estatal cubana CUPET. Se trata de una estrategia de EE. UU. para reforzar el cerco energético y obligar al régimen de Miguel Díaz-Canel a presentar una rendición. Desde el Gobierno cubano calificaron las nuevas sanciones como una «perversidad imperialista» y sostuvieron que estamos ante «el renacimiento del fascismo».
Una situación crítica
Ya de por sí, las medidas restrictivas crearon un escenario alarmante en Cuba, algo que se complicará aún más con las nuevas sanciones a la petrolera estatal. Según los últimos informes de la Presidencia, existe una grave crisis humanitaria en la isla a raíz de las restricciones energéticas, lo que tiene repercusiones directas en el sistema sanitario nacional y en la calidad de vida de los ciudadanos.
Como consecuencia de la escasez de combustible, el Gobierno tuvo que aumentar los apagones y extender su duración. Dicha decisión afecta áreas esenciales del país, como los hospitales, que no pueden utilizar sus máquinas ni llevar adelante cirugías. El resultado directo de esta situación es el aumento de la lista de espera y el aumento en las tasas de mortalidad, ya que los enfermos no pueden acceder a tratamientos completos.
Otra de las áreas afectadas por las medidas restrictivas de EE. UU. es el turismo, principal fuente económica de la isla. Según los informes presentados, la actividad turística cayó de manera drástica desde la implementación del cerco energético estadounidense. Esto se debe a que los hoteles y las empresas no pueden asegurar un servicio digno a los turistas, que comenzaron a optar por otros países de la región ante la incertidumbre.
Fuerte crítica contra EE. UU.
Tras el anuncio de las nuevas medidas restrictivas contra Cuba, entre las que se encuentra la sanción a CUPET, el presidente Miguel Díaz-Canel apuntó contra EE. UU. Según explicó, la inclusión de la empresa petrolera en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), impidiéndole realizar operaciones financieras y comerciales, aumenta la presión energética de la isla y recorta aún más el suministro.
Desde el Gobierno estadounidense destacaron que esta decisión corresponde a la línea política implementada desde enero contra el régimen comunista. «Al igual que todos los recursos de la isla, la energía ha sido utilizada durante mucho tiempo por el régimen como un arma, tanto para la represión como para alimentar la cleptocracia de su Gobierno en beneficio propio», aseveró Marco Rubio, secretario de Estado.
Este viernes, el presidente cubano llevó adelante una rueda de prensa donde anunció estrategias para frenar la presión de EE. UU. En sus declaraciones, fue tajante, resaltando que estas decisiones de la administración estadounidense muestran una perversidad imperial sin límites, algo que no están dispuestos a aceptar. También califican esta presión como un crimen que aumenta el sufrimiento de su población.
«Pretenden justificar su crimen con pretextos absurdos, que solo buscan ocultar su criminal objetivo: asfixiar al pueblo cubano, hacerlo rendir por hambre, necesidad y enfermedad», advirtió. Hacia el final de su discurso, pronunció una frase con la que advierte que este escenario tiene un trasfondo mucho más oscuro de lo que todos ven. «Estamos asistiendo al renacimiento del fascismo en un estado puro», sentenció.
Reformas económicas en Cuba
En sus recientes declaraciones, Miguel Díaz-Canel también anunció una serie de reformas económicas de carácter liberalizador y descentralizador. Según explicó, los tiempos actuales remarcan la necesidad de apostar por un cambio que permita fortalecer la industria nacional y brindar más estabilidad en un escenario complicado. Estas nuevas políticas alcanzarán al sector turístico, agrícola, inmobiliario y de comercio exterior, incluyendo medidas claves como la eliminación de las importadoras estatales.
