La Oficina de Asuntos de Hemisferio Occidental de EE. UU. publicó este lunes un comunicado oficial con nuevas medidas contra la dictadura de Murillo-Ortega en Nicaragua. Según informaron, se restringieron más de 100 visas para funcionarios nicaragüenses y sus familiares, con el objetivo de ejercer presión al gobierno centroamericano. Además, exigieron la liberación de los presos políticos, una solicitud que se repite desde hace meses.
EE. UU. mantiene la presión sobre Nicaragua
Desde la administración de Donald Trump confirmaron la vigencia de su postura en contra de los regímenes dictatoriales del continente americano. Con medidas exhaustivas, EE. UU. mantiene la presión sobre países como Cuba o Nicaragua, donde sus líderes representan valores que van en contra de los principios estadounidenses. Esta estrategia genera un clima de tensión en la región, que mantiene atentas a las autoridades internacionales.
Tras la intervención militar en Venezuela, el régimen cubano y el nicaragüense pasaron a ser los enemigos más próximos de Estados Unidos. En este marco, el presidente Trump envió múltiples amenazas contra Cuba, mientras que a Nicaragua le dedicó numerosos comunicados, con un pedido específico: la liberación de los presos políticos de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El gobierno nicaragüense aceptó el pedido y a inicios de febrero liberó un importante número de presos que estaban bajo custodia del Estado de manera ilegal. Desde el régimen centroamericano aseguraron que esta medida responde a las celebraciones del 19. º aniversario del regreso de Ortega al poder, aunque analistas destacan que se trató de un guiño a Estados Unidos para disminuir las tensiones y evitar un enfrentamiento militar.
Medidas contra Nicaragua
Pese a la trascendencia de la noticia sobre las presuntas liberaciones, organismos internacionales explican que esto es muy difícil de comprobar, ya que el régimen impide acceder a información oficial. Además, denunciaron la existencia de una lista con más de 60 personas detenidas bajo condiciones lamentables actualmente. Frente a ello, Estados Unidos tomó drásticas medidas, como la sanción contra el director de cárceles del régimen, Roberto Clemente Guevara Gómez.
Esta sanción, implementada por su participación en acciones que violan los derechos humanos, contempla la prohibición de su ingreso a Estados Unidos. Ahora, la Oficina de Asuntos de Hemisferio Occidental, que opera bajo el Departamento de Estado de EE. UU., ordenó nuevas sanciones contra más de 100 funcionarios del Gobierno nicaragüense y sus familias, las cuales entrarán en vigencia a partir de este lunes.
A través de la cuenta oficial de X de esta oficina, las autoridades estadounidenses destacaron que estas medidas forman parte de una serie de consecuencias que la dictadura de Murillo-Ortega enfrentará por ser una amenaza para la región y por atentar contra la vida de inocentes. «Así, reafirmamos nuestro compromiso con la justicia y con exigirle cuentas a la dictadura», reza el comunicado oficial del Gobierno.
En esta misiva, repitieron el pedido sobre la liberación de los presos políticos y también condenaron la desaparición y detención reportadas de al menos seis familiares miembros de la familia de Brooklyn Rivera el pasado 31 de mayo. «Alda, Korney, Jourbes, Jorge, Flerencia y Glenis merecen poder llorar libremente una pérdida tremenda, perpetrada por la crueldad descarada de Murillo y Ortega», sentenciaron.
Un hecho condenable
El comunicado de prensa, firmado por Marco Rubio, resalta que esta decisión es para dejar en claro que Estados Unidos no ignorará la responsabilidad de la dictadura en Nicaragua en la horrible muerte del preso Brooklyn Rivera. Según la misiva, Lumberto Campbell Hooker, uno de los sancionados por EE. UU., estuvo directamente involucrado en el hecho que provocó la muerte de esta persona: negó la atención médica e impidió que su familia le diera sepultura. Con estas nuevas sanciones, Donald Trump restringió el ingreso a más de 2350 funcionarios nicaragüenses.
