El Departamento de Estado, en estrecha colaboración con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. y en estrecha cooperación con la República Democrática del Congo y Uganda, sigue prestando una activa respuesta global al brote de ébola. La agencia anunció en una reciente actualización la asignación de casi US$38 millones en fondos de emergencia adicionales, lo que hace que el total de financiamiento de respuesta incrementado del Departamento de Estado tras el brote de Ébola supere los US$200 millones.
Protección del ciudadano y asistencia consular en las zonas afectadas
La principal prioridad para el gobierno de Estados Unidos sigue siendo la protección de la salud de sus propios ciudadanos y evitar que este brote peligroso de Ébola cruce las fronteras nacionales. Para conseguir el objetivo de seguridad sanitaria, las embajadas en las regiones vulnerables intercambian información constantemente sobre viajes, protocolos de seguridad e información sanitaria y médica para residentes y turistas estadounidenses. La finalidad de esta estrategia preventiva es contener el riesgo epidemiológico desde la raíz de la infección y al mismo tiempo proteger el capital humano en el extranjero.
Dentro del proceso de los esfuerzos preventivos e interinstitucionales, las autoridades han distribuido guías sobre un proceso voluntario que busca asistir a ciudadanos estadounidenses que han tenido posible exposición al virus o que piden ayuda para abandonar la República Democrática del Congo, Sudán del Sur o Uganda durante el brote actual.
Los viajeros continúan sujetos a estrictas medidas de control de salud, de sanidad pública y de control, por ello, se les apela encarecidamente a registrarse en el Programa de Inscripción para Viajes Inteligentes para recibir la información crítica y precisa correspondiente a su propia ubicación.
Rastreo de contactos y asistencia directa a las comunidades
La educación de la comunidad y el rastreo de contactos han arribado a ser estaciones clave en la lucha contra la desinformación relacionada con la transmisión del virus del Ébola en las poblaciones más vulnerables. Las organizaciones de financiación estadounidense han logrado alcanzar a más de cuatrocientos mil habitantes con campañas de sensibilización comunitaria puerta a puerta, abarcando iglesias, mercados y puntos de sanidad. Asimismo, las entidades operativas están formando con ello a más de mil quinientos trabajadores de la salud, operarios de saneamiento y actores sociales fundamentales en el territorio de Goma y otras zonas colindantes a llevar a cabo un enfoque preventivo general.
El tejido de respuesta a la urgencia médica territorial se complementa con el envío de los equipos de diagnóstico rápido y apoyo nutricional a quienes se han visto afectados por el brote. Algunas corporaciones han enviado máquinas de pruebas a las zonas distantes para agrupar el diagnóstico más cerca del punto de atención. Por su lado, el Cuerpo Médico Internacional formó a decenas de trabajadores de la salud sobre cómo aislar de forma segura los casos sospechosos de ébola en el centro de tránsito.
Suministros sanitarios y fortalecimiento de los controles fronterizos
Con el respaldo de esta ayuda presupuestaria, varios de los socios de la respuesta están llevando a cabo mejoras logísticas estructurales con el objetivo de frenar la propagación regional del Ébola. En el territorio de la República Democrática del Congo, la Organización Internacional para las Migraciones se ha ocupado de la compra y el suministro de escáner térmico, equipos de comunicación y suministros vitales de agua, saneamiento e higiene en las terminales de aeropuerto.
De manera paralela, Unicef ha llegado a abastecer los principales suministros de prevención y control de infecciones, es decir, dos de los tres centros de tratamiento del Ébola y veintiocho de las instalaciones de salud catalogadas como de riesgo. La contención es otro de los pilares en esta respuesta logística.
