El organismo confirmó al país nipón como el primer gran socio de la Misión Génesis. Con una inversión de US$1 000 000 000, el acuerdo con Japón facilitará la conformación de equipos científicos con expertos de ambas naciones, para trabajar en el perfeccionamiento de modelos avanzados de IA.
Histórico pacto tecnológico acerca a EE. UU. y a Japón
En plena carrera con China, EE. UU. se encuentra desplegando recursos diplomáticos para tender puentes hacia naciones con sobrado potencial científico, tecnológico y energético para complementar sus desarrollos en la materia y asegurar el liderazgo del tablero geopolítico en la era digital.
Tras el acercamiento entre Donald Trump y la primera ministra Sanae Takaichi a inicios de este 2026, las relaciones bilaterales tomaron un rumbo óptimo, con sólidos convenios financieros para que empresas de origen oriental ganen terreno e impulsen iniciativas en Texas, Pensilvania, Tennessee y Alabama.
La expansión de los gasoductos y el progreso de los reactores nucleares modulares fueron dos de los ejes que orientaron el intercambio, que fue sellado con la promesa del desembolso de US$550 000 000. Sin embargo, las conversaciones no se agotaron en esta instancia.
Marcando un hito en el sector tech, el Departamento de Energía (DOE) anunció la asociación con Japón bajo la Misión Génesis. «Esta alianza reúne a dos de las mayores potencias científicas del mundo para acelerar los descubrimientos y lograr avances que darán forma al futuro», expresó el Dr. Darío Gil.
Se trata de un intercambio amparado en el Acuerdo de Prosperidad Tecnológica que los pueblos firmaron en 2025 con miras a cooperar a largo plazo en los ámbitos gubernamental, educativo, industrial, filantrópico y de investigación.
En concreto, el pacto contempla la constitución de once equipos científicos que fusionarán «doce Laboratorios Nacionales del DOE, un centro de investigación para usuarios de la Oficina de Ciencia del DOE y doce instituciones de investigación japonesas líderes».
Como metas principales, los expertos trabajarán en la creación de «la próxima generación de laboratorios autónomos impulsados por IA y robótica» y tecnologías de aceleradores de partículas.
«Japón y Estados Unidos han forjado una alianza que aprovecha las fortalezas de cada uno e impulsa la innovación en campos avanzados», declaró Takehiko Matsuo, viceministro de Asuntos Internacionales del Ministerio de Economía.
Importante inversión conjunta
Según detalló la cartera que dirige Chris Wright, está previsto que las labores científicas se realicen con el financiamiento de US$500 000 000 que aportará cada nación. «El DOE y el Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología (MEXT) anunciaron un plan para invertir un total de US$1 000 000 000 durante cinco años», ampliaron.
El fondo favorecerá el trabajo en red de instituciones de primer nivel como RIKEN, la Universidad de Tokio, el Instituto Nacional de Ciencia de Materiales y los Laboratorios Nacionales del DOE, KEK, la Organización de Investigación de Aceleradores de Alta Energía, J-PARC y el Complejo de Investigación de Aceleradores de Protones de Japón.
En consecuencia, los profesionales podrán experimentar con equipamiento e infraestructura de última generación, «incluidos los sistemas de alto rendimiento del DOE y el centro Fugaku de Japón», para avanzar en las contribuciones que podrían determinar el futuro de la IA.
Otras alianzas de impacto
A fines de mayo, Marco Rubio marcó un nuevo logro en la agenda exterior de EE. UU. con la firma del «Acuerdo para la Prosperidad Tecnológica», junto a Suecia. Durante su participación en la reunión de cancilleres en la OTAN, el secretario de Estado estrechó lazos con su homóloga, Maria Malmer Stenergard.
El documento traza una estrategia conjunta para reforzar la cadena de suministro energético estadounidense y sueca y prevenir el avance de China en negocios críticos, vinculados a inteligencia artificial, minerales, energía limpia y tecnología militar.
