Siendo todavía muy temprano en el país de México (12 del mediodía en el Vaticano) acaba de culminar el Funeral del Papa Francisco, un ritual que se esperaba con amplia emotividad después de tres largos días de velatorio, por el cual pasaron más de 250.000 fieles a despedir al primer Papa Argentino. La ceremonia presidida por el Cardenal italiano Giovanni Battista Re respetó la liturgia católica y destacó los principales hitos del papado de Francisco.
Una ceremonia de despedida despojada y a pedido expreso del Papa Francisco
La misa de exequias comenzó pasadas las 10 am hora italiana momentos después de haber arribado cada uno de los Jefes de Estado que ingresaba de acuerdo a un riguroso protocolo y orden preliminar. El cardenal de Colegio Cardinalicio fue quien presidió el acto litúrgico que se extendió por dos horas, vale decir, un tiempo relativamente corto tal como lo había solicitado en vida el Papa Francisco.
Un cortejo fúnebre compuesto por 14 hombres vestidos de negro trasladó el féretro desde el interior de la Basílica de San Pedro hasta el altar emplazado en la Plaza donde se encontraba la multitud de fieles. Un altar decorado con flores blancas y amarillas con lilium y margaritas, en honor a la pureza. A su derecha se congregaron los Jefes de Estado y a la izquierda las autoridades eclesiásticas. Una vez colocado el cajón de madera despojado con una cruz blanca en el centro comenzó la ceremonia.
El coro de la Capilla Sixtina, el más antiguo del mundo con más de 1.500 años de historia, .comenzó el ritual católico. La misa de exequias comenzó con la lectura el salmo 10, 34-43 y prosiguió con la lectura del Evangelio todos textos seleccionados por el Papa Francisco para su propio funeral. A continuación, el cardenal italiano brindó una homilía superlativa en la que resaltó los viajes papales y los valores de Bergoglio desde sus comienzos, pasando por sus 12 años como autoridad máxima de la Iglesia Católica.
En su narración, agradeció hasta su último día que con un hilo de salud el Papa Francisco participó de la misa de Pascuas y saludó a sus fieles. Hizo mención de sus frases más importantes, de los valores y su misión con los pobres. Resaltó su posición frente a las guerras, la destrucción y la muerte de inocentes y su arduo trabajo por el diálogo interreligioso. Por último, llenó de emoción una súplica hacia Francisco para que ahora sea él quien rece por el mundo y por la Iglesia Católica, parafraseando al Papa cuando decía: «Recen por mí»
Después de la Homilía, los rituales católicos de la misa de exequias continuaron
A continuación prosiguió el rito ultima commendactio por el cual el cardenal Giovanni Battista Re dio su bendición para que Dios acoja el alma del Papa Francisco. Posteriormente el coro sonó con el Himno a Todos los Santos en el que se canta el santoral de pedidos a los santos y ángeles por el Papa Francisco.
Otro de los momentos importantes fue el “Supplicatio ecclesia: orientalium” súplica de la Iglesia de Roma presidida por el cardenal vicario» junto al ataúd. A continuación, una oración «de las Iglesias orientales» encabezada por un patriarca oriental el canto de la Panikhida, de las iglesias Orientales y una oración del cardenal decano en nombre de toda la Iglesia.
Finalizando se observó en pantalla mundial el Responsorium por el que el cardenal libera incienso sobre el féretro del papa con palabras emotivas: «Dale el consuelo de la esperanza”. Luego de ello comenzó la procesión de los cardenales hacia el interior de la basílica en donde se escucharon los aplausos y la ovación de la multitud por el cierre de la misa de exequias y el último adiós al Papa Francisco.
