En el marco de la escalada bélica que sacude en estos momentos a Medio Oriente, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel ha lanzado una acusación muy dura en contra de la República Islámica de Irán. A través de un breve pero muy contundente mensaje en sus redes sociales oficiales, la diplomacia israelí sentenciaba: «El régimen iraní mata civiles como política». Esta acusación se centra en un momento simultáneamente muy volátil, en el momento en el cual misiles y drones iraníes comienzan a golpear no ya objetivos militares, sino infraestructura civil y las instalaciones diplomáticas de los Estados árabes del Golfo Pérsico.
Ataques de drones contra la embajada de EE. UU. en Riad
Uno de los incidentes más graves que ilustra esta peligrosa extensión de los objetivos iraníes aconteció el 2 de febrero en Arabia Saudita. La Embajada de EE. UU. en Riad, la capital saudí, fue atacada por drones procedentes de Irán durante la noche. Un portavoz del Ministerio de Defensa de Arabia Saudí reconoció oficialmente que, conforme a las estimaciones iniciales, la sede diplomática «fue blanco de un ataque con dos drones […] que provocó un incendio y algunos daños materiales limitados en el edificio».
Las imágenes publicadas en redes sociales mostraron grandes nubes de humo negro y llamas de varios metros de altura emergiendo desde el complejo diplomático de Riad, después de que los testigos escucharan un par de explosiones muy potentes. Afortunadamente, no hubo personas heridas ni fallecidas.
En el contexto de la acometida contra sus instalaciones, la Embajada de EE. UU. lanzó una urgente Alerta de Seguridad para sus ciudadanos, pidiendo tomar refugio y alejarse del consulado.
La irrupción del conflicto en la infraestructura civil del Golfo
La situación en Riad no es más que una fracción de una ofensiva mucho más amplia que está aterrorizando al Golfo. En cielos limpios de Abu Dhabi, en los Emiratos Árabes Unidos (EAU), la estela de los vuelos de los aviones de pasajeros ha sido sustituida por la estela de los misiles balísticos lanzados por Irán. El pasado domingo por la tarde, el Ministerio de Defensa de los EAU afirmó haber hecho frente a un arsenal masivo de 165 misiles balísticos, dos misiles de crucero y 541 drones iraníes.
En Baréin, al caer la mañana del domingo, la población entró en pánico cuando el aeropuerto fue atacado, despertando a los residentes con el ruido de las sirenas y con al menos unas 20 explosiones. Eran conocidos ya los avisos que Irán publicó y proclamó un par de días antes de que actuaría si algún país se consideraba cómplice del reciente ataque de Estados Unidos e Israel, pero que la ampliación de los objetivos de Irán desde los puramente militares (sede de la Quinta Flota de Baréin) a los netamente civiles (hoteles de lujo, centros comerciales, aeropuertos) denota una estrategia de castigo indiscriminado.
La carrera del desgaste y la estrategia de Irán
En un contexto con Estados Unidos e Israel con una notable superioridad aérea (con el despliegue de dos grupos de ataque de portaaviones y más de 200 cazas en la zona), se libra hoy una carrera armamentística frenética, con el propósito de eliminar la capacidad de lanzamiento de misiles y drones de Irán antes de que logre dispararlos. La ventaja la posee Irán, que descansa en la supervivencia.
Para la Guardia Revolucionaria de Irán (CGRI), la cuestión es leer hacia dos lados: continuar lanzando ataques masivos con el objetivo de, mediante la saturación, buscar la debilidad del enemigo o, al contrario, retener el arsenal para prolongar el conflicto. Si los escudos de defensa aérea de EE. UU. e Israel expiran antes que el arsenal de Teherán, la situación podría volverse aún más calamitosa en el Golfo.
