El ataque sorpresa de tropas estadounidenses en Venezuela para extraditar a Nicolás Maduro y juzgarlo en los tribunales de Nueva York ha generado opiniones divididas. Distintos líderes del mundo han respondido con mensajes a la acciones de Donald Trump, tanto para condenar su accionar como festejando el éxito de la misión.
Líderes del mundo en contra del accionar de Trump
Las acciones de Trump han provocado una fractura en la diplomacia global. De un lado están los líderes que condenan el ataque de Trump sobre Venezuela, principalmente por argumentar que la soberanía de los pueblos no debe avasallarse y por el temor a una desestabilización masiva en la región. Líderes de Brasil, Colombia y México han sido los primeros en condenar el ataque a Venezuela.
Gustavo Petro, presidente colombiano, país que comparte la frontera más extensa con Venezuela, denunció el ataque y advirtió que los misiles sobre Caracas representan una agresión «a la soberanía de toda América Latina». Ordenó desde su puesto de mando el despliegue de tropas en la frontera y solicitó una reunión de emergencia de la OEA y la ONU. Argumentó que «los conflictos de los pueblos los resuelven los mismos pueblos en paz».
Lula da Silva, de Brasil, se posicionó reiteradamente como el líder de la contención diplomática, advirtiendo sobre las consecuencias humanitarias del conflicto. Calificó el ataque como «inaceptable» y como una «grave afrenta a la soberanía». Él mismo se había propuesto algunas semanas atrás como un posible mediador entre Trump y Maduro, para buscar una solución pacífica a la disputa entre ambos.
Por su parte, Claudia Sheinbaum se apoyó en el derecho internacional para condenar el ataque, aduciendo que se trata de una «violación del Artículo 2 de la Carta de la ONU». También rechazó cualquier solución que se imponga por la fuerza militar. Sheinbaum también se había ofrecido para mediar entre Trump y Maduro algunas semanas atrás.
Líderes del mundo a favor de la intervención estadounidense en Venezuela
El bloque de mandatarios que reaccionó de manera favorable a las medidas tomadas por Trump y los Estados Unidos está compuesto por aquellos líderes alineados en general con las políticas del presidente estadounidense. Muchos han recibido su apoyo durante campañas y en períodos de gobierno.
Desde Argentina, por ejemplo, Javier Milei celebró «la caída de un dictador» y presentó la captura de Maduro como un avance de la libertad en Venezuela. Además ofreció «apoyo total» a la moción de EE. UU. en el Consejo de Seguridad y reconoció inmediatamente a Edmundo Gonzáles Urrutia como el presidente legítimo de los venezolanos y como el mandatario que debería encargarse de la transición.
Santiago Peña, en Paraguay, ya había alineado a su país con la estrategia de seguridad de Wachington al designar al gobierno venezolano como una amenaza terrorista. A pesar de que expresó preocupación en los días previos por una posible intervención militar, luego de la confirmación del operativo celebró la captura de Maduro.
José Antonio Kast, líder recientemente electo como presidente de Chile, declaró que la intervención «soluciona un problema gigantesco a toda Latinoamérica» y ofreció su respaldo político a la acción de EE. UU. para terminar con la «narcodictadura». El gobierno de Boric sin embargo, aún vigente, mantuvo la condena a la acción militar.
Otros actores relevantes
En Europa la postura parece responder más a la cautela y la legalidad. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha evitado celebrar la operación y se ha enfocado en la protección de los civiles. En una publicación en X, aseguró seguir «muy de cerca la situación. Apoyamos al pueblo de Venezuela pero cualquier solución debe respetar el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas».
Por otra parte, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, informó que mantuvo una conversación con María Corina Machado, apoyó su llamado a la «liberación y protección de los presos políticos del Régimen de Nicolás Maduro» y prometió apoyo de Francia para «alzar la voz en favor de una transición pacífica, democrática y plenamente respetuosa».
