El mundo está entrando en una época de superación temporal del umbral de aumento térmico global de 1,5 grados centígrados. Para hacer frente a esta situación, rectificar la curva de calentamiento implica que las emisiones tengan que ir descendiendo a tal velocidad que pueda sostener las temperaturas durante este siglo. El metano es el causante de casi un tercio del calentamiento global observado hasta ahora. A pesar de ser un tipo de impacto directo, la reducción de este gas contaminante sigue siendo objeto de una consideración sumamente baja en los planes de acción climática y en las elecciones políticas de los gobiernos.
Un plan exhaustivo que busca intervenir en los tres sectores que más emisiones de metano generan
La estrategia que ha elaborado la ONU es que los compromisos ambientales para 2030 se reducen a tomar acciones muy decisivas sobre estos tres grandes sectores emisores de metano del planeta. Así, el plan ofrece un paquete de nueve acciones de evidente carácter prioritario distribuido entre la industria de los combustibles fósiles, la agricultura y la gestión de los desechos sólidos en las ciudades. Por lo tanto, actuar al mismo tiempo sobre estas tres causas de las emisiones de metano es la única manera de lograr un verdadero alivio en nuestros cielos a corto plazo.
En la industria de los combustibles fósiles, las orientaciones implican que hay que comenzar por sellar de inmediato aquellas fugas de gas natural en los pozos y hay que dar cuenta de la práctica de ventear gas natural a la atmósfera.
En el ámbito agrícola, hay que reestructurar la producción de alimentos hacia otro tipo de modelos de producción mucho más amigables con el ambiente, así como hacer un esfuerzo por perder menos comestibles en la cadena de distribución.
Por último, en el sector de la gestión de los residuos, las recomendaciones del plan exigen que haya que construir sistemas de gestión de residuos sólidos urbanos que sean sistemas de baja emisión de metano y que sean mucho más limpios de lo que hoy les conocemos.
Beneficios económicos y medioambientales de una respuesta rápida
Eliminar las emisiones de metano es una de las oportunidades más rápidas, fáciles y eficaces de ralentizar el calentamiento del planeta a corto plazo. Con ello, colocar la reducción de las emisiones de metano entre las prioridades permitirá también conseguir otros muchos beneficios colaterales inmediatos para la población mundial, como más aire puro para respirar e importantes beneficios para la salud pública.
Reducir el metano en las zonas rurales también contribuye a reforzar el rendimiento y la fuerza de los cultivos agrícolas, lo que abrirá enormes oportunidades de desarrollo económico en el interior de los países.
Hay que enfatizar que estos esfuerzos centrados en el metano no sustituyen ni hacen innecesaria la lucha por seguir disminuyendo las emisiones de carbono. Ambos frentes de trabajo tienen que ir en paralelo para tener éxito en nuestra lucha medioambiental.
El financiamiento y el liderazgo político como motor de la activación de la hoja de ruta
La implementación de estas acciones prioritarias antes de que cierre la presente década requerirá cambios profundos en la forma de asignar los recursos económicos a escala internacional. Las Naciones Unidas así lo advierten, y también consideran que lo que necesita la hoja de ruta es una combinación solamente posible de liderazgo político firme, cooperación internacional transparente y la movilización de enormes recursos económicos para la financiación de proyectos específicamente destinados a reducir el metano.
Las palabras de António Guterres actúan como una especie de recordatorio de que los instrumentos conceptuales y operativos están disponibles para su uso. Los países firmantes del Compromiso Global por el Metano cuentan ahora con una herramienta práctica para poder alinear sus regulaciones internas y perseguir empresas privadas que exigen mayores niveles de excelencia operativa.
