El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, protagonizaron este viernes un esperado encuentro bilateral en la Base Aérea Elmendorf-Richardson, en Alaska. La cita, se desarrolla en medio de la guerra en Ucrania, por eso el recibimiento, los gestos protocolares y el despliegue militar marcaron el inicio de una reunión con posibles repercusiones globales.
Un gesto protocolar con fuerte carga política
Una vez consumado el arribo de Putin a territorio estadounidense estuvo acompañado por una comitiva de alto perfil: el ministro de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, y el consejero Yuri Ushakov. Por su parte, Trump, contó con la presencia del jefe de la diplomacia, Marco Rubio, y del enviado especial Steve Witkoff.
La llegada incluyó alfombra roja, saludos ante la prensa y dos apretones de manos que fueron captados por medios de todo el mundo. En un movimiento que sorprendió a los presentes, el republicano invitó a Putin a subir a su limusina presidencial para dirigirse juntos a la reunión, según revelaron desde el aparato estatal de Rusia.
Este gesto, más habitual entre aliados que entre adversarios (este fue el saludo inicial entre ambos lideres), no tiene antecedentes recientes en la relación bilateral. De hecho, cuando en 2018 el entonces presidente estadounidense consideró hacer lo mismo con Kim Jong-un, sus asesores lo desaconsejaron.
Esta imagen, un Putin sonriente junto a Trump dentro de un vehículo blindado estadounidense, se convirtió en la primera gran postal de la cumbre. Para analistas, la escena transmite un mensaje sobre el tono inicial de las conversaciones, que pese a la tensión internacional, comenzó con un marcado acercamiento protocolar.
Recepción en Elmendorf-Richardson bajo alto despliegue militar
En la base aérea Elmendorf-Richardson ocurrió el encuentro esperado, pero además de la presencia de las delegaciones y medios internacionales, un sobrevuelo de un bombardero B-2 Spirit y cuatro cazas F-35 marcó la apertura del evento debido a que resonó sobre la pista en un claro recordatorio del poderío militar estadounidense.
Según medios estatales rusos, la invitación de Trump a compartir vehículo con Putin fue interpretada como una señal de que las conversaciones ya habían comenzado incluso antes de sentarse a la mesa. El canal Russia 24 describió el intercambio como “extremadamente amigable” y resaltó el “histórico apretón de manos” que selló el inicio de la cumbre.
En medio de la ceremonia, periodistas presentes lanzaron preguntas directas sobre la posibilidad de un alto el fuego en Ucrania. Ante esto, Putin no respondió de manera verbal y gesticuló como si no escuchara, esto fue interpretado como una señal de prudencia o de firmeza, dependiendo de la óptica política.
La advertencia de Trump a Putin que salió a la luz
Según el principal negociador ruso, Kirill Dmitriev, las conversaciones no se limitarán a Ucrania y asuntos económicos, sino que también abordarán la seguridad estratégica global, por eso Trump advirtió que si la cumbre “sale mal”, se retirará de las negociaciones.
Antes del inicio formal, los líderes posaron junto a sus delegaciones frente a un fondo con las leyendas “Alaska 2025” y “En busca de la paz”, sin ofrecer declaraciones de apertura. Desde Europa, un funcionario citado por CNN consideró un “alivio” que Trump y Putin no se reúnan a solas, calificando el cambio como “un desarrollo tranquilizador”.
Por tal motivo, Lavrov expresó su confianza en que tras la cumbre se suavicen los aranceles estadounidenses, mientras que el embajador ruso en Washington, Alexander Darchiev, manifestó esperar un resultado positivo (esto declaró Trump antes de la reunión), aunque sin avances. En el plano militar, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky advirtió que no hay “señales” de que Rusia vaya a detener su ofensiva, denunciando ataques a ciudades ucranianas este mismo viernes.
