En el marco de un acto político en Michigan, el presidente Donald Trump, volvió a apuntar contra Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal en donde no solo criticó su desempeño, sino que aseguró saber más que él sobre tasas de interés.
El mandatario habló tras 100 días de su segundo mandato, esto sirvió para reafirmar su postura frente a la política monetaria estadounidense. A pesar de declarar que su intención era la de mantener una actitud respetuosa hacia la Fed, Trump dejó en claro que no comparte la estrategia cautelosa de Powell sobre los tipos de interés.
La cruzada del presidente se debe a que el organismo debería actuar con mayor rapidez para reducir las tasas, pero sus comentarios señalan a Powell como un obstáculo en su plan para impulsar el crecimiento económico en esta nueva etapa de gobierno.
Trump expresa su desacuerdo con la Fed pese a elegir a Powell en 2017
Este nuevo mandato el 20 de enero, el líder norteamericano cuestionó las decisiones del banco central, intentando insinuar que podría remover a Powell del cargo pese a que la ley impide al republicano destituir al jefe de la Fed sin causa justificada.
A pesar de las presiones, Powell reiteró que no tiene intención de abandonar su puesto antes de que finalice su mandato, así es como también insistió en que cualquier modificación en las tasas debe realizarse con base en un análisis técnico, sin intereses políticos y con la mirada puesta en la estabilidad económica a largo plazo.
Hasta el momento, los tipos de interés ocurren en un rango del 4,25% al 4,5%, pese a que la próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), donde se podría discutir una eventual modificación, está prevista para el 6 y 7 de mayo, indicando que no se presentará en tomar decisiones que podrían afectar la economía de manera estructural.
La discrepancia entre Trump y Powell se refleja en el discurso
Trump insinuó que las decisiones de Powell no solo son desacertadas, sino que podrían ser por motivación política, porque según él la Fed podría estar ralentizando la bajada de tasas para afectar negativamente los resultados de su administración.
El mandatario republicano no presentó pruebas, pero sugiere que la Fed no actuó con la misma lentitud en la etapa final del mandato de Biden, dando a entender que podría existir un llamado pero comentó que durante una ceremonia en la Oficina Oval, en alusión a la posibilidad de contactar a Powell para presionarlo.
Bajo este aspecto, desde Washington el equipo presidencial le habría aconsejado no proceder con un despido, por el riesgo legal y económico que implicaría, esto va más allá de las insinuaciones ya que, el mandatario dejó claro que espera una reducción de tasas pronto, en esto resalta la inflación bajo control y la economía estabilizada.
Los ataques a Powell no solo responden a diferencias de criterio
A juicio de Trump, el país puede despegar hacia una nueva era de prosperidad, además, busca posicionarse como el artífice del renacer económico estadounidense. En sus primeros 100 días, volvió a insistir con el empleo, la industria automotriz y la reducción del gasto público.
Trump eligió Michigan donde se realizó un mitin, es clave en la estrategia republicana, pese a que las tres grandes automotrices, General Motors, Ford y Stellantis, tienen fuerte presencia. Sin embargo, el presidente eligió ese escenario para exponer su visión de una América fortalecida por decisiones económicas claves, y no paralizada por la cautela de los tecnócratas.
Los ataques a Powell no solo responden a diferencias de criterio, sino también a una narrativa política (México no dependerá de Estados Unidos), remarcando que quiere mostrarse como el presidente que no teme desafiar el status quo si eso es lo que implica devolverle la prosperidad a los estadounidenses.
