Este martes, Donald Trump reunió a su gabinete por sexta vez en apenas cinco meses, en una jornada que se alargó más de lo previsto y que dejó varias definiciones importantes para la política exterior de Estados Unidos y sorprendió con sus declaraciones.
Al igual que en otras ocasiones, la reunión se transmitió a los medios, sirvió para marcar postura sobre conflictos abiertos y frentes que siguen generando tensión. A la mesa se sentaron figuras clave de su administración, desde la secretaria de Seguridad Nacional hasta el secretario del Tesoro, pasando por altos mandos del Pentágono.
Cada uno expuso datos y detalles de su área mientras el presidente tomaba nota y repartía la palabra. Entre anuncios y cifras, se colaron críticas, promesas y advertencias. Pero lo que más captó la atención fue el mensaje directo hacia Moscú, el mandatario norteamericano, que siempre mantuvo un discurso ambiguo con el Kremlin, esta vez no se contuvo.
Trump dejó claro que su paciencia con Putin se agotó
Ante las cámaras, el mandatario estadounidense dejó claro que su paciencia con Vladimir Putin se agotó. “Putin está asesinando a mucha gente, no estoy contento con él, así que vamos a enviar algunas armas defensivas a Ucrania y lo he aprobado”, lanzó sin rodeos. Fue una frase que dio la vuelta al mundo, al evidenciar el hartazgo tras la llamada telefónica de una hora que mantuvo la semana pasada con el líder ruso.
Esa charla no trajo avances reales para un alto al fuego en Ucrania, una meta que Trump había prometido resolver el primer día de su mandato. “Putin nos marea con muchas tonterías”, agregó, molesto por la falta de resultados concretos.
En su entorno admiten que estudia seriamente activar nuevas sanciones para castigar la ofensiva rusa. Así, la idea que se venía rumoreando tomó cuerpo: la Casa Blanca evalúa medidas más duras para presionar al Kremlin y forzar una salida negociada.
Envío de armas y reproche a Europa
En paralelo a su postura más dura, Trump confirmó que Estados Unidos seguirá abasteciendo de armamento a Ucrania. Lo dijo sin rodeos, recordando que bajo su gestión se enviaron “los mejores equipos jamás fabricados”. Para él, esas entregas fueron decisivas para frenar una victoria relámpago de Moscú.
En medio de sus declaraciones, el presidente volvió a cargar contra Europa, allí aseguró que Washington puso sobre la mesa más de 300 mil millones de dólares en ayuda militar y económica, mientras que los países europeos apenas han reunido “poco más de 100 mil millones”.
Para Trump, ese desequilibrio refleja que algunos aliados no están asumiendo su parte del esfuerzo pero es necesario aclarar que el conflicto con los socios del viejo continente es un frente abierto que el republicano aprovecha para reforzar su mensaje de liderazgo fuerte y presión constante.
Las sanciones, cada vez más cerca junto a los aranceles
Consultado por los reporteros sobre un posible paquete de sanciones, Trump fue tajante: lo está “considerando muy seriamente”. De momento, no hay fecha ni detalles, pero la intención está sobre la mesa pero sus asesores admiten que evalúan el impacto económico y político antes de mover ficha, pero la desconfianza hacia Putin parece inclinar la balanza.
Mientras tanto, Trump insistió en que planea fijar nuevos aranceles para países con los que Estados Unidos tiene déficits persistentes por eso se refirió a tarifas que podrían ir del 25 % al 70 % y lanzó una frase que resume su estrategia: “Una carta significa un acuerdo”.
El presidente aseguró que en pocos días enviará notificaciones formales a gobiernos europeos, porque para él, esa presión directa es la mejor forma de corregir lo que considera un desequilibrio histórico. “Podría ir más alto con los aranceles, pero no quiero dañarlos”, indicó, en un tono que mezcla amenaza y negociación.
