A pocas horas de que el Comité Noruego anuncie al nuevo ganador del Premio Nobel de la Paz, Donald Trump vuelve a ocupar titulares. Además, el presidente estadounidense habló sobre su papel en el acuerdo entre Israel y Hamás, una negociación que, según él, no tiene nada que ver con reconocimientos ni medallas.
Un acuerdo que busca apagar el fuego en Gaza
En esta oportunidad, el alto el fuego en la Franja de Gaza marcó la agenda, debido a que Trump, quien impulsó el diálogo entre Israel y Hamás desde Washington, defendió su papel en la tregua, aunque insistió en que no lo hizo para ganar premios.
A la prensa en la Casa Blanca, Trump le soltó la frase que todos repetirían más tarde: «No hice esto por el Premio Nobel, lo hice por la humanidad». Sin embargo, la declaración llegó un día antes de que el comité anuncie al ganador del galardón, que se sabía desde hace tiempo que sería nominado por tercera vez, y justo cuando su nombre figura entre los nominados por su papel en la mediación de conflictos internacionales.
Según Trump, su administración logró «detener ocho guerras», incluida la de Gaza, algo que, asegura que «no había pasado antes». Fue su forma de marcar distancia, porque mientras algunos analistas especulaban sobre si buscaba reconocimiento, él pareció querer bajar el tono: su esfuerzo, dijo, no era por un premio, sino por la gente atrapada en medio del conflicto.
Hubo críticas y algunas comparaciones con Obama
Lo cierto es que, tras anunciar el acuerdo, el líder republicano estadounidense aprovechó también para lanzar una crítica al expresidente demócrata, Barack Obama, quien recibió el Premio Nobel de la Paz en 2009 apenas asumió el cargo. Además, lo hizo con su estilo directo, sin rodeos: Obama, dijo, obtuvo el premio «sin hacer absolutamente nada».
Cabe mencionar que la comparación no fue casual en su discurso, sobre todo por quien lo dice; Trump apuntó a lo que considera una injusticia histórica: que se premie la expectativa antes que los resultados. En su visión, la paz debe medirse por hechos, no por promesas.
Ante esto, mientras hacía referencia a Gaza, volvió a remarcar que su objetivo era «beneficiar a la humanidad», no acumular trofeos en la vitrina, debido a que esto sucede luego de que el presidente de Argentina, Javier Milei, y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, lo postulen como el candidato más firme a quedarse con esta condecoración.
Hay reuniones en Jerusalén y el futuro de la tregua
Mientras tanto, en Jerusalén, la diplomacia continuaba su trabajo debido a que el primer ministro de Israel se reunió con el enviado especial del republicano para Medio Oriente, Steve Witkoff, y con Jared Kushner, su yerno y asesor cercano.
Bajo este aspecto, ambos también mantuvieron conversaciones con el presidente israelí Isaac Herzog, quien les agradeció «su papel fundamental e histórico en el regreso de los rehenes y en la construcción de una nueva era de cooperación en la región».
Ante esto, Herzog sostuvo que hubo un gran «avance de la seguridad de Israel, el fortalecimiento del bienestar de sus ciudadanos y en la construcción de una nueva era de cooperación en Oriente Medio».
Por otro lado, el Gobierno de Netanyahu sigue deliberando sobre los términos de la tregua, mientras se reportan nuevos ataques en Gaza. De momento, que la paz es una promesa frágil porque Israel no liberará a los implicados de Hamás en la masacre del 7 de octubre, sostenida por la presión internacional y la vigilancia de mediadores estadounidenses, pero en este momento, a un día del anuncio del Nobel, su mensaje fue claro y calculado: el reconocimiento, si llega, será secundario.
