Mediante un posteo en Truth Social, Donald Trump volvió a pedir un cambio de gobierno en Irán y aseguró que, bajo su intervención, el país persa retomará el orden y el progreso, como sucedió con Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro.
Trump exige negociación a los iraníes
En pleno período de alto al fuego, el mandatario republicano reiteró su deseo de desmantelar la cúpula musulmana que dirige, desde hace más de 40 años, el destino de Irán, para devolver la libertad y la prosperidad económica al país.
Conocida por ser una gran plataforma petrolera en el corazón de Medio Oriente, Irán llamó la atención de Trump por su potencial económico y energético. En ocasiones previas, el presidente advirtió que Estados Unidos cuenta con la capacidad militar para tomar el control de la región y «apropiarse» del crudo iraní.
En la jornada de hoy, refrescó sus intenciones y defendió que, bajo su tutela, el país podría aprovechar sus recursos para generar riquezas y motorizar un plan de recuperación económica a largo plazo, al mismo estilo que Venezuela.
Cabe destacar que ambas naciones alcanzaron picos de inflación sin precedentes en el último año, desatando crisis sociales a causa del desabastecimiento y las casi nulas oportunidades de los ciudadanos para solventar sus necesidades primarias.
En contraste, y bajo el lente del liberalismo económico, Trump vaticinó que «al igual que los resultados en Venezuela, los resultados en Irán serán asombrosos», aunque condicionó este escenario a la disposición del líder supremo y su séquito a negociar con el bloque occidental.
«Si los nuevos líderes de Irán (¡cambio de régimen!) son inteligentes, ¡Irán puede tener un futuro grandioso y próspero!», aseveró. Las afirmaciones llegaron luego de que, en los últimos días, trascendiera el estado de estancamiento de las conversaciones entre ambos bandos, ante la negativa de los representantes de la Revolución Islámica a renunciar a su derecho a desarrollar armamento nuclear.
Este domingo, medios internacionales recogieron las declaraciones del presidente Masoud Pezeshkian, quien desafió las exigencias de Trump asegurando que la administración carece de pruebas que acrediten la existencia de delitos cometidos por el régimen y limiten la continuación de su proyecto nuclear.
La administración asegura que cuenta con «motivos propios» para participar en la guerra
En su mensaje, el conservador también se pronunció respecto a las especulaciones de la oposición norteamericana y de analistas políticos que lo acusan de haber incursionado en la guerra en Medio Oriente por incitación de Benjamín Netanyahu.
En reiteradas ocasiones, desde el Congreso de Estados Unidos se alzaron voces que sentenciaron los inexistentes motivos de la potencia occidental para participar en un conflicto que, lejos de beneficiarla, puso en jaque su capacidad energética y desencadenó reacciones inflacionarias por el incremento del precio del petróleo y sus derivados.
Sin embargo, el funcionario echó por tierra los señalamientos, asegurando que la decisión de respaldar a Israel en la campaña militar estuvo estrictamente motivada por la defensa de intereses nacionales. «Israel nunca me convenció de entrar en guerra con Irán», sentenció.
A continuación, explicó que su determinación de participar estuvo marcada por acontecimientos como el del 7 de octubre de 2023, que evidenciaron la violencia de la que son capaces las fuerzas extremistas, además de su «opinión de toda la vida» de que Irán no debe contar con posibilidades de producir y manipular armas nucleares, dada la amenaza que el régimen representa para el mundo.
Dardos a la prensa
De cara a los próximos comicios, el presidente volvió a apuntar contra los medios de comunicación, a los que acusó de llevar adelante una campaña sucia en su contra, basada en la divulgación de fake news. «Veo y leo a los expertos y encuestas de NOTICIAS FALSAS con total incredulidad», espetó.
Como ejemplo, citó las encuestas «amañadas» para proyectar una imagen negativa de la Casa Blanca, a la vez que aseguró que un 90% del contenido difundido es mentira.
