Durante su ansiada visita a Angola, el Papa León XIV realizó una visita al Hogar de Acogida para Personas Mayores en Saurimo; allí mantuvo un emotivo encuentro, en donde el pontífice destacó la calidez de la institución y la fe que mantienen los residentes. Luego de una misa multitudinaria frente a 60 000 personas, afirmó que Cristo escucha el clamor de los pueblos y, en esta tercera jornada, busca reunirse con los obispos, sacerdotes, consagrados y agentes pastorales en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima de Luanda.
León XIV en el Hogar de Acogida para Personas Mayores en Saurimo
En su gira por África, el Santo Padre manifestó su conmoción al observar el ambiente de fraternidad que define a este hogar angoleño. En sus palabras, comparó la acogida recibida con los momentos en que Jesús compartía con sus amigos en Betania, rodeado de amor, porque para el Papa, la presencia de Dios se manifiesta allí donde los hermanos deciden perdonarse y ayudarse de manera mutua.
Cabe mencionar que León XIV se mostró agradecido a las autoridades y voluntarios que bajo su mirada realizaron un gran esfuerzo constante en favor de los más frágiles, porque afirmó que la calidad de una nación se mide por el cuidado y la atención hacia sus ancianos. Por este motivo, le pidió a la sociedad no solo asistir a los mayores, sino escucharlos como custodios de la sabiduría.
Asimismo, en el final de su mensaje, el Papa encomendó a toda la comunidad de Saurimo bajo la protección de la Virgen María; sobre todo aseguró que llevará el recuerdo de este encuentro en su corazón como un consuelo para su misión en el mundo. Así, el Pontífice impartió su bendición apostólica agradeciendo el sacrificio de quienes trabajan por el bien de la comunidad.
Eucaristía en Saurimo: el Papa advirtió sobre la fe auténtica
En el transcurso de la convocante eucaristía en Saurimo, León XIV puso sus ojos y señaló que tanto la opresión como la violencia niegan la resurrección de Cristo, pero advirtió que la fe auténtica no debe ser un comercio supersticioso ni tratar a Dios como un amuleto para intereses personales; también recordó que el ser humano no nació para la esclavitud, sino para la libertad de espíritu.
Lo cierto es que el sumo sacerdote hizo mención de que lamenta que la injusticia corrompa los corazones y convierta el pan de todos en la posesión de unos pocos privilegiados; esto hizo que el Papa centre como importante el clamor de los pueblos, consolando el sufrimiento y alentando la misión en cada caída.
«Es el Señor quien traza el camino para este recorrido, no nuestras urgencias ni las modas del momento. Con el Evangelio en el corazón, tendrán valor ante las dificultades y las decepciones; el camino que Dios ha abierto para nosotros nunca falla», rememoró el Santo Padre. Continuando con el legado de sus predecesores, León XIV les pidió a los angoleños caminar con el Evangelio para superar las decepciones, definiendo al sendero eclesial como un sínodo de esperanza que busca reconstruir todo lo que la violencia destruyó.
El testimonio de los santos impulsa la reconciliación
En Angola, mientras el Papa hacía referencia a un camino de reconciliación, esperanza y paz duradera, remarcó que la clave que tienen las vocaciones en el país es clara en la respuesta al abundante don divino, pero la fecundidad espiritual nace en la Eucaristía y se lleva a cabo en el cuidado de todo el pueblo. Al finalizar la misa, León XIV sostuvo su gratitud a los obispos, sacerdotes y laicos por la organización de su viaje, pero también extendió su agradecimiento a las autoridades civiles.
