El país de Ucrania volvió a amanecer otra vez en medio de una sombra de destrucción a causa de una senda de ataques rusos que han obligado al gobierno central a poner en marcha un enorme operativo de recuperación. El presidente Zelenski aseguró que se han comenzado a evaluar las secuelas de esos bombardeos que afectaron aproximadamente 15 áreas del país y que ha dejado un listado trágico de víctimas mortales y las infraestructuras energéticas muy afectadas. El hecho más drástico documentado por el presidente tuvo lugar en la región de Kiev, en Bilohorodka, cuando un dron ruso impactó contra un edificio residencial. El ataque costó la vida de dos personas, un hombre y una mujer, los equipos de rescate lograron rescatar a un niño de cuatro años de entre los escombros.
Crisis energética y movilización de recursos
La táctica aplicable por parte de Rusia de golpear la red eléctrica ha vuelto a dejar marcas profundas en la infraestructura básica. Zelenski confirmó que se observa que continúan los cortes de energía significativos para los consumidores de la región de Kiev. En la capital los esfuerzos por reducir el impacto han sido completamente ineficaces, y más de 700 edificios en tres distritos de la ciudad permanecen sin calefacción a día de hoy.
Para mitigar esta emergente crisis, el gobierno ha ordenado la movilización de cuadrillas reparadoras del resto del país para ayudar a la capital con el trabajo «a su máxima capacidad». Sin embargo, el presidente ucraniano ha sido muy duro con el manejo local de la situación, reclamando que es necesario «mucha mayor velocidad en la toma de decisiones a nivel de la ciudad en Kiev» para resolver la emergencia térmica. Paralelamente a las reparaciones técnicas, se ha movilizado un vasto dispositivo humanitario. El Ministerio del Interior informó que solamente el día de ayer 6200 personas recibieron comidas calientes en los «puntos de invencibilidad» y en los centros de calentamiento habilitados por el Estado.
El mapa del desastre: de Kiev a Zaporizhzhia
La ofensiva de la nación rusa no se centraba únicamente en la capital. En el informe del presidente del país, se reportan a su vez discusiones en torno a la situación que presentaban las zonas de Járkov, la región de Sumy y Chernígov, lo que denota la magnitud del ataque. En lo relativo a la región de Dnipro, se han dispuesto las fuerzas necesarias para llevar a cabo trabajos de recuperación de los ataques a instalaciones energéticas que han afectado las zonas de los distritos de Synelnykove y Kamyanske, así como Kryvyi Rih.
En esta última localidad, la mañana había amanecido con 243 edificios sin calefacción y un saldo de dos heridos a raíz de la caída de un misil balístico contra la infraestructura de alrededor.
En lo que respecta al sur de la zona, el panorama de Zaporizhzhia ha suscitado una fuerte denuncia. Un ataque con sistemas de lanzacohetes múltiples (MLRS, Multiple Launch Rocket System) rusos ha dañado un barrio de la localidad, provocando incendios en viviendas. Zelenski enfatizó que «no había objetivos militares en ninguna parte cercana» y prometió contestar a la nación rusa de una «manera justa» ante este y otros ataques asimilables. Las autoridades locales afirmaron a su vez que la región sufrió 826 ataques en un solo día.
Desgaste de las relaciones diplomáticas
Hay analistas y empresas del sector energético que subrayan que Rusia quiere emplear el «arma climática» para presionar a la población civil y forzar rendiciones. A medida que las temperaturas caen y los ataques continúan desarrollándose, Ucrania no sabe cómo garantizar el funcionamiento de los suministros básicos bajo fuego, siendo la movilización de trabajadores del servicio municipal, del energético y de emergencias la mejor defensa interna.
