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Detergentes ecológicos a partir de bacterias

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Las moléculas biosurfactantes de las bacterias que sobreviven en los polos podrían servir para elaborar detergentes ‘verdes’ y biocombustible.

Un nuevo estudio realizado por científicos del Centro de Investigación de Geociencias de Alemania (GFZ), ha investigado las posibles aplicaciones de estas moléculas. La investigación, publicada en la revista Cell, propone que estas bacterias podrían ser utilizadas para hacer que los detergentes sean más ecológicos, servir como un aditivo de biodiesel o ayudar a eliminar la contaminación en mares helados.

Amedea Perfumo, autora principal de la investigación explica que estas moléculas tienen un gran potencial. “Los biosurfactantes son seguros para liberarse en el medio ambiente y los que están producidos por bacterias que viven en esos climas extremos tienen una característica adicional, que trabajan a temperaturas bajo cero, lo cual les da una gran estabilidad”.

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¿Pero qué son los biosurfactantes?

El término surfactante proviene del inglés surfactant, que a su vez proviene de Surface Active Agent. En español también se conocen como ‘tensioactivos’. Estos son capaces de disminuir la tensión superficial existente entre dos elementos, por ejemplo entre un líquido y un sólido o entre dos líquidos insolubles entre sí. Al disminuir la tensión superficial, los tensioactivos favorecen su mezcla.

Entonces, estos compuestos permiten que los detergentes se mezclen mejor con el agua y se favorezca la limpieza de suciedades. Sin su acción, los detergentes solamente se deslizarían sobre la superficie que se intenta limpiar.

Los surfactantes tienen otros usos, por ejemplo se utilizan como ingrediente en cremas hidratantes, y también en la espuma de afeitar porqué permiten a las maquinillas eliminar fácilmente la barba incipiente y disminuir la irritación. También se añade a los lubricantes de automóvil para evitar que las partículas se adhieran a las piezas del motor, y permiten que las piezas se muevan con facilidad y que el vehículo funcione bien.

Perfumo cuenta sobre sus ventajas: “esta estabilidad tiene grandes implicaciones sobre los posibles usos de estas moléculas. Por ejemplo, podrán aplicarse como aditivos en biodiésel para mejorar el flujo lento de estos combustibles en temperaturas frías. En detergentes, permitirán reducir las temperaturas de lavado. Y también se podrían usar para extraer gas natural de cristales de hielo o en la limpieza de vertidos de petróleo en las regiones más frías del océano”.

Su impacto en el medio ambiente

Síntesis de biosurfactantes con espuma y formación de burbujas en un experimento de matraz con bacterias de la Antártida. / Amedea Perfumo

Los surfactantes no son nocivos para el medio ambiente. Un estudio comparativo de la Human and Environmental Risk Assessment Initiative (HERA) concluye que las evaluaciones de riesgo demuestran que estas sustancias, aunque se utilizan en un volumen muy alto y se liberan en gran cantidad en el medio ambiente acuático, no tienen un impacto negativo en los ambientes acuáticos o de sedimento en los niveles actuales de uso.

Perspectivas a futuro

Pese a todas estas ventajas, queda mucho trabajo por hacer para determinar las bacterias más útiles, las condiciones en las que producirán los rendimientos más altos y si es posible producir biosurfactantes de manera industrial como parte del proceso.

Perfumo opina que ahora es un buen momento para avanzar en estas aplicaciones biotecnológicas. “Las regiones frías de nuestro planeta se están volviendo más accesibles para la exploración y la investigación científica. Además, la creciente disponibilidad de bacterias extremófilas en las colecciones de cultivos también ha mejorado esta accesibilidad”.

Ecoportal.net

Con información de:

http://www.agenciasinc.es/

http://www.lavanguardia.com/

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