Desde que Donald Trump asumió como presidente de Estados Unidos puso en marcha una serie de medidas que están reconfigurando el panorama del comercio internacional. Sin embargo, este sábado los norteamericanos determinaron aplicar un arancel general del 10% a todos los productos importados.
Al tomar esta decisión se anticipa que a partir del miércoles las tasas para algunas regiones como la Unión Europea y China escalen al 20% y 34% respectivamente. De igual manera, la reacción en el ámbito mundial no se hizo esperar: las bolsas internacionales cayeron de inmediato ante la incertidumbre.
Hasta el momento, el panorama indica que los gobiernos comenzaron a moverse, todo parece indicar que el país asiático no titubeó en responder aplicando tarifas similares contra productos estadounidenses, pero los países europeos mantuvieron una intensa actividad diplomática durante el fin de semana.
El plan que tienen los funcionarios de Comercio de la Unión Europea
Los ministros de Comercio de la UE tienen programada una reunión este lunes en Luxemburgo, para definir una postura común frente a las medidas impuestas por Washington. Los aranceles impuestos de un 20% a las exportaciones de la Unión Europea, además del 25% al aluminio, lo automovilístico y el acero, generaron debate.
Algunos aliados históricos como Israel se preparan para abordar el nuevo impuesto del 17% previsto por Estados Unidos. El primer ministro británico, Keir Starmer, sostuvo que la dinámica en general se vio modificada y ya no es la de antes ya que el orden económico internacional atraviesa una transformación profunda.
La confianza en un comercio basado en acuerdos multilaterales parece estar quedando atrás frente a un enfoque más unilateral. En este sentido, tanto España como Francia le piden a la UE reducir los efectos de la guerra comercial mediante negociación, mientras buscan acuerdos comerciales con otros socios como lo son los del MERCOSUR.
Una decenas de países buscan renegociar: el dato clave a tener en cuenta
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, sorprendió al revelar que más de 50 naciones se acercaron al gobierno de Trump con la intención de entablar conversaciones. Es importante mencionar que estas naciones buscan modificar las tarifas impuestas y abordar otras preocupaciones, como las acusaciones de manipulación cambiaria.
En este aparente interés en sostener el diálogo, Bessent se mostró con cautela y señaló que no todos los intentos de negociación serán tomados en serio, esto se debe a que muchos de los países interesados tienen un historial de prácticas que Washington considera perjudiciales. Además, advirtió que cualquier acuerdo será a largo plazo y que no se verán resultados en cuestión de semanas.
Por su parte, Kevin Hassett, principal asesor económico de la Casa Blanca, explicó en una entrevista con ABC que varios países temen un impacto fuerte en sus economías si las medidas continúan. Aunque reconoció que podría haber un leve aumento de precios en Estados Unidos, minimizó el riesgo para los consumidores.
El lugar de le excepción estratégica la tiene Rusia
Uno de los puntos más comentados es la exclusión de Rusia de la lista de países sancionados con nuevos aranceles, Hassett remarcó que esta decisión tiene que ver con las negociaciones en curso para poner fin al conflicto en Ucrania.
Hasta el momento, aseguró que esta medida no refiere a un trato preferencial a largo plazo, sosteniendo que Rusia quedará fuera de las reglas por un largo período y también dejando en claro que su estatus podría cambiar según el avance de las negociaciones diplomáticas.
Esta situación generó cierto malestar entre aliados tradicionales que sí fueron alcanzados por los aranceles. Mientras tanto, el secretario de Comercio, Howard Lutnick, dejó claro que las nuevas tarifas que entran en vigor el 9 de abril no serán objeto de discusión ni retraso.
