Dentro del conflicto bélico que ocurre entre Israel y Hamás en la Franja de Gaza, el ejército israelí lanzó una nueva ofensiva terrestre este viernes, siguiendo el anuncio reciente del primer ministro Benjamín Netanyahu, quien prometió incrementar la presión contra el grupo islamista Hamás. El objetivo declarado: lograr la liberación de más de medio centenar de rehenes aún en manos del movimiento palestino.
Según cifras de la Defensa Civil de Gaza, al menos 30 palestinos perdieron la vida durante las operaciones militares, mientras que fuentes médicas reportaron otras 30 muertes en un ataque aéreo en Jan Yunis, al sur del enclave. En total, se estima que en las últimas 24 horas fallecieron al menos 86 personas por las acciones militares israelíes.
Los bombardeos masivos se intensificaron tras la ruptura de una tregua que había pausado temporalmente los combates durante dos meses. Desde el 18 de marzo, Israel ha retomado con fuerza sus operaciones, bajo la premisa de que la presión militar directa es el único camino para obligar a Hamás a devolver a los rehenes, ya sea con vida o fallecidos.
La Ciudad de Gaza que se ve más afectada
En un comunicado militar, la operación busca ampliar una franja de amortiguamiento que conecta las fronteras con Israel y Egipto. Durante los enfrentamientos, soldados israelíes habrían desmantelado infraestructuras claves de Hamás, incluyendo un centro de mando y control.
Pese a que el ejército asegura haber habilitado rutas seguras para la evacuación de civiles, los relatos desde el terreno indican una realidad más caótica. Una residente atrapada en el área llamada Elena Helles, dio a conocer cómo su familia permanece refugiada en casa de su hermana, sin posibilidad de huir debido al fuego cruzado.
El brazo armado de Hamás, las Brigadas Ezedin al Qasam, advirtió que la ofensiva compromete seriamente la seguridad de los rehenes. Señalan que al menos la mitad de ellos se encuentran en zonas que el ejército ha ordenado evacuar, lo que aumenta el riesgo de que mueran en medio de los bombardeos.
Las marcas que dejó la operación militar en la población civil
Solo en la escuela Dar Al-Arqam, ubicada en el barrio de Al-Tuffah, al menos 33 menores murieron tras un ataque israelí, según denunció la administración del enclave palestino. El edificio escolar albergaba a miles de desplazados forzados a abandonar sus hogares por los constantes bombardeos.
El vocero de la Defensa Civil local, Mahmud Basal, señaló que hay seis personas desaparecidas bajo escombros. Sin embargo, las tareas de rescate se ven obstaculizadas por la falta de equipamiento, combustible y personal médico, en medio de un colapso humanitario. En ese sentido, la infraestructura básica, como los sistemas de agua y electricidad, que quedó utilizada en muchas zonas.
Hasta el momento, las cifras de desplazados alcanza niveles que causan preocupación: casi los 2,4 millones de habitantes del enclave se vieron obligados a abandonar sus hogares. Sin acceso a servicios importantes ni ayuda humanitaria suficiente, la supervivencia cotidiana se convierte una lucha constante.
El incremento de la ofensiva en Gaza y el problema en la región
El mismo viernes, el ejército israelí confirmó un ataque aéreo en la ciudad de Sidón, al sur del Líbano, donde falleció Hassan Farhat, presunto comandante de Hamás junto a sus dos hijos. Esto nos da a entender que la ofensiva en Gaza no es el único frente abierto para Israel, pero esta operación se ejecutó a pesar del alto el fuego vigente en la región.
El ataque que se produjo mediante un dron, provocó dos explosiones y un incendio en el barrio de Al Zahour, porque desde el Ministerio de Salud libanés confirmó la muerte de tres personas, y aunque no identificó oficialmente a las víctimas, Israel atribuyó el ataque a la necesidad de neutralizar a Farhat, a quien responsabiliza por un lanzamiento de cohetes contra la ciudad israelí de Safed a principios de año.
Con ofensivas simultáneas en Gaza y Líbano, Israel mantiene una postura firme de presión regional contra grupos armados. Mientras tanto, la cifra de muertos en Gaza desde el inicio del conflicto supera los 50.000, la mayoría civiles, según el Ministerio de Salud local.
