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Una expedición en aguas profundas frente a Trinidad y Tobago que duró un mes y cartografió 11 335 km² de lecho marino, terminó encontrando 20 nuevas posibles especies

Por Skarlett Soto · 1 septiembre, 2026 · 12:55 p. m. · 5 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Una expedición en aguas profundas frente a Trinidad y Tobago que duró un mes y cartografió 11 335 km² de lecho marino, terminó encontrando 20 nuevas posibles especies
Imagen generada con inteligencia artificial
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El océano profundo guarda secretos que ni siquiera imaginamos.

Frente a las costas de Trinidad y Tobago, una expedición científica de un mes logró cartografiar más de 11 000 kilómetros cuadrados de lecho marino que todavía no habían sido mapeados.

El resultado fue asombroso.

Hallaron ejemplares de 20 posibles especies nuevas para la ciencia y decenas de animales que nunca antes se habían registrado en las aguas del país.

¿Qué otras maravillas ocultas albergan los rincones más oscuros del Caribe?

Animales y especies desconocidas que aparecieron en las profundidades

Para explorar un lugar oscuro y profundo donde la luz del sol no llega, los científicos usaron un robot submarino avanzado llamado SuBastian.

Este robot tiene cámaras de alta definición que graban con claridad en la penumbra. También tiene brazos mecánicos que pueden tomar muestras con cuidado.

Gracias a esta tecnología, el equipo encontró ejemplares de al menos 20 posibles especies nuevas para la ciencia.

En las pantallas del barco aparecieron sorpresas.

Se vieron corales con formas nunca antes vistas, langostas diminutas y esponjas carnívoras que atrapan pequeños animales.

Además, apareció un curioso pulpo del género Graneledone.

Los investigadores ya habían visto brevemente a este pulpo en una misión de 2014.

En ese momento no pudieron recogerlo para analizarlo. Esta vez sí pudieron tomar las muestras necesarias para estudiar si se trata de una especie nueva.

Pero los descubrimientos no terminaron ahí

La misión científica documentó por primera vez al menos 54 especies de animales que nunca se habían registrado en las aguas de Trinidad y Tobago.

Las cámaras del robot dieron a los biólogos imágenes impactantes sobre cómo es la vida en el fondo del mar.

Entre las grabaciones más sorprendentes destaca la de un pez tragón negro.

Este pez es un cazador fascinante con un estómago muy flexible. En las imágenes parecía gigantesco y deformado porque había engullido un pez mucho más grande que él.

También hallaron los restos de una enorme manta raya a más de mil metros de profundidad.

El cuerpo de la manta se había convertido en un festín para decenas de cangrejos, gusanos y otros habitantes del fondo marino, donde la comida suele escasear.

Cómo se mantiene la vida sin luz solar en el fondo del mar

Uno de los momentos más emocionantes de la misión, realizada a bordo del barco de investigación R/V Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute, fue la confirmación de 25 ecosistemas asociados a surgencias frías.

Estos lugares son como verdaderos oasis llenos de vida en medio de la oscuridad del fondo marino.

A diferencia de gran parte de la vida de la superficie, que depende directa o indirectamente de la energía solar, aquí no entra ni un rayo de luz.

Por eso, la vida se adapta de formas increíbles.

Desde el fondo marino emergen compuestos como metano y sulfuro de hidrógeno, que ciertas bacterias utilizan para producir energía.

De esta manera, nacen comunidades enteras que no dependen de la luz solar. Una de ellas es una gigantesca surgencia que mide aproximadamente media hectárea y está cubierta por miles de mejillones y gusanos tubícolas.

Además de mapear estos paisajes submarinos, los científicos recolectaron más de 700 ejemplares para analizarlos en tierra firme.

Estas muestras aumentarán doce veces la colección de organismos de aguas profundas del Museo de Zoología de la Universidad de las Indias Occidentales.

También probaron con éxito una técnica avanzada llamada criopreservación.

Este método permite congelar tejidos de corales, esponjas y pepinos de mar evitando el daño celular que pueden provocar otras técnicas.

Con estas muestras congeladas, el equipo comenzó a crear una especie de «zoológico congelado» en el Caribe.

Un hito para la ciencia local y la conservación ambiental

Bajo la dirección de la científica trinitense Diva Amon, la expedición también marcó un hito para la ciencia local.

Fue la primera exploración de aguas profundas de Trinidad y Tobago dirigida por científicos del propio país.

Toda la información cartográfica y biológica recopilada podrá contribuir a la planificación marina del país, incluida la posible creación de nuevas áreas protegidas.

Sin embargo, no todo lo que apareció en las profundidades fue una buena noticia

A pesar del enorme aislamiento de estos fondos marinos, el robot también encontró basura y otros residuos de origen humano.

El contraste resulta difícil de ignorar.

Los científicos todavía están descubriendo qué criaturas viven en estos lugares, pero nuestros residuos ya habían llegado hasta allí.

Después de cartografiar más de 11 000 kilómetros cuadrados, la expedición dejó una certeza: todavía conocemos muy poco de las profundidades que rodean al Caribe.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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