Conforme a la última actualización oficial que ha hecho pública la Organización Meteorológica Mundial (OMM), en este mes de junio de 2026 han quedado definidas las condiciones necesarias para que se produzca el regreso oficial del fenómeno de El Niño. Este suceso de conjunto planetario, impulsado por la aparición de un calentamiento extremo de las aguas del océano Pacífico tropical, ha motivado que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) haya hecho un llamado urgente a los gobiernos y las agencias humanitarias para que establezcan urgentemente sus propios planes de contingencia y prevención.
Termodinámica oceánica y los modelos de previsión de la OMM
La formación de este evento de El Niño se produce debido a una extensión masiva de energía dentro de las capas subsuperficiales del Pacífico tropical, donde las temperaturas han llegado a una desviación de casi 6 °C por encima de la media climática histórica. El gran reservorio de calor ha comenzado a extenderse lentamente hacia el océano, en la zona de la línea ecuatorial central y oriental.
A la vez, el Índice de la Oscilación del Sur (el cual representa el componente atmosférico del fenómeno acoplado a la temperatura del mar) también ha mostrado una completa coherencia en su comportamiento de acuerdo con el establecimiento de este tipo de patrón climático.
Las actualizaciones de los informes de la OMM constituyen la información científica más autorizada para la toma de decisiones por los sectores sensibles al clima, como son la agricultura, la gestión de los recursos hídricos, la salud pública y la producción de energía eléctrica. Los boletines son producidos a partir de un acuerdo entre los centros globales de producción de la OMM y los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales.
Regreso de El Niño: Impactos regionales previstos y alteraciones en el régimen de lluvias
El fenómeno de El Niño se caracteriza por una amplia variabilidad perimetral que impide la aplicación de un patrón único de afectación, no obstante, la OMM ha emitido un pronóstico estacional global complementario que anticipa una dominancia casi universal de temperaturas por encima de lo normal en prácticamente todo el globo para el trimestre junio-julio-agosto.
Esto hará incrementar el riesgo de estrés térmico provocado en la población y del agrandamiento de los procesos de sequía en los distritos que disponen de precipitaciones más deprimentes, multiplicando amenazas compuestas para la infraestructura de los servicios básicos.
El continente americano prevé un gran aumento de los regímenes de lluvias en partes del sur de Sudamérica y en una franja meridional de los Estados Unidos, mientras que las regiones de Centroamérica y el norte de América del Sur verán condiciones más secas y cálidas. En cuanto al aspecto de la meteorología oceánica, el calentamiento propiciará una mayor energía para el surgimiento del desarrollo de huracanes en el Pacífico central y oriental y obstruirá la formación de los ciclones en la cuenca del Atlántico.
Sinergia con el cambio climático y transición hacia infraestructuras de energía limpia
Las autoridades de Naciones Unidas, comenzando por su Secretario General, António Guterres, han hecho hincapié en que la ciencia es definitiva en lo concerniente a la llegada de El Niño, apelando a la comunidad internacional a tratar este anuncio como un grito de alarma en el más alto grado.
El sistema climático del planeta está atravesando un cambio de importantes implicaciones que sería capaz de modificar los patrones climáticos de los continentes en cuestión de meses. Un océano y una atmósfera más calientes proporcionan mayor cantidad de energía y humedad, lo que afecta directamente la intensidad de las olas de calor y las inundaciones. Frente a ese escenario de vulnerabilidad, la ONU advierte que la única respuesta efectiva consiste en poner en marcha medidas de mitigación que estén a la altura de la crisis.
