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Entre 2020 y 2025 los choques contra venados disminuyeron hasta un 76 % en la península Olímpica, en Washington, y un grupo de investigadores tuvo que utilizar cámaras trampa y collares con GPS para descubrir qué estaba alejando a estos animales de las carreteras y qué produjo el cambio

Por Skarlett Soto · 19 septiembre, 2026 · 10:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Entre 2020 y 2025 los choques contra venados disminuyeron hasta un 76 % en la península Olímpica, en Washington, y un grupo de investigadores tuvo que utilizar cámaras trampa y collares con GPS para descubrir qué estaba alejando a estos animales de las carreteras y qué produjo el cambio
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Durante cinco años, un grupo de investigadores siguió de cerca los choques con animales en la península Olímpica, en Washington.

Había casi 1000 registros.

Pero algo no terminaba de encajar.

En algunas zonas, los venados aparecían mucho menos cerca de las carreteras.

Para entender por qué, los científicos usaron cámaras trampa, collares con GPS y los reportes de accidentes.

¿Qué estaba alejando a los venados de ciertos sectores?

503 cámaras para entender qué estaba pasando

Entre julio de 2020 y junio de 2025, el equipo reunió una enorme cantidad de información.

Instalaron 503 cámaras trampa y siguieron con GPS a 59 pumas.

Después compararon esos datos con casi 1000 reportes de choques.

Así podían saber por dónde se movían los pumas, dónde aparecían los venados y qué pasaba cerca de las carreteras.

Y poco a poco empezó a aparecer un patrón.

En ecología existe una idea llamada «paisaje del miedo».

Suena complicado, pero en realidad es bastante simple.

Una presa no necesita tener al depredador enfrente para cambiar lo que hace.

Si siente que una zona es más peligrosa, trata de evitarla.

Eso parecía estar pasando allí.

Y los venados empezaron a comportarse de otra manera.

Los venados comenzaron a cambiar sus recorridos

Donde la actividad de los pumas era alta, los venados fueron un 15 % menos propensos a aparecer en zonas con muchas carreteras.

Al mismo tiempo, fueron un 86 % más propensos a ocupar lugares más alejados y remotos.

Es decir, se metían más hacia zonas donde había menos tránsito.

Pero no solo cambiaron de lugar.

También cambiaron sus horarios.

Como los pumas suelen estar más activos al atardecer y durante la noche, los venados mostraron más actividad durante el día.

Eso puede parecer un detalle pequeño.

Pero en una carretera, cambiar el lugar y la hora en la que se mueve un animal puede hacer una gran diferencia.

Los investigadores no dicen que los venados estén pensando directamente en evitar autos.

Lo que encontraron fue otra cosa.

Donde había más presencia de pumas, los venados tendían a alejarse de sectores con muchas carreteras.

Y ahí apareció el dato más llamativo.

También cambió el riesgo de chocar con un venado

En los lugares con mayor actividad de pumas, la probabilidad de una colisión con venados fue un 67 % menor.

Además, el modelo calculó hasta un 76 % menos de choques esperados durante los cinco años analizados frente a las zonas con baja actividad de pumas.

Eso no quiere decir que los accidentes hayan bajado un 76 % en toda la península entre 2020 y 2025.

Tampoco soltaron pumas para ver qué pasaba.

Los animales ya vivían allí.

Lo que hizo el estudio fue comparar zonas y descubrir que, donde los pumas aparecían más, los venados se movían de otra manera y había menos riesgo de encontrarlos en la carretera.

Durante esos cinco años, los choques con venados y alces generaron costos estimados en unos US$14,7 millones.

Por eso el hallazgo resulta tan interesante.

No porque los pumas se comieran a todos los venados.

Sino porque, muchas veces, ni siquiera hacía falta que los cazaran.

Con estar allí ya cambiaban la forma en que sus presas se movían.

Y ese cambio terminaba notándose también en la carretera.

 

Puedes revisar el estudio completo en: Suraci, J. P., Lacey, L. M., Parsons, A. W., Cendejas-Zarelli, S., Stratton, A., Sager-Fradkin, K., Bergman, D., Ackerman, B., Phillips, K. A., Murphie, S., Sullivan, C., Dickson, B. G., & Elbroch, L. M. (2026). Large carnivores shape road safety through effects on prey space use. Current Biology, 36(16), 4183–4190.e5. https://doi.org/10.1016/j.cub.2026.06.072

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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