¿Cómo entender el modo en que los humanos envejecemos? ¿Y cómo influir en un camino hacia la ancianidad de manera saludable? Científicos de Yale buscan responder estas preguntas a través de los pasos del «ratón espinoso dorado», un roedor que posee una particular combinación de rasgos biológicos para vivir entre seis y siete veces más que otros ratones silvestres, sin evidenciar un deterioro físico, cognitivo o inmunológico acorde a su edad. Es originario de Medio Oriente y un estudio difundido por la Universidad de Yale analiza cómo hace para vivir hasta cinco años en condiciones salvajes, y cómo sus mecanismos podrían favorecer el desarrollo de fármacos que induzcan un envejecimiento más saludable en humanos. Te lo contamos.
El ratón espinoso dorado de Medio Oriente envejece «sin hacerse viejo»
De acuerdo con el análisis del equipo dirigido por Vishwa Deep Dixit, del Centro para la Investigación del Envejecimiento de Yale, estos ratones en particular no solamente pueden vivir mucho más tiempo que otros roedores, sino que durante su vida salvaje son capaces de forrajear y escapar de depredadores, aún con el paso de los años. Es decir, se mantienen activos, y su longevidad no es una característica frágil, sino que funcionalmente se mantienen robustos, algo poco frecuente en el entorno natural.
La investigación se pregunta, de fondo, cómo algunas especies como el ratón espinoso dorado envejecen «con gracia», mientras que otras especies experimentan un declive mucho más marcado con el paso del tiempo. Para eso, los científicos compararon ratones jóvenes y viejos de esta especie con otras especies emparentadas, y hallaron tres características que definen cómo pueden preservarse en actividad, incluso en edades avanzadas.
Las tres capacidades clave que investigan los científicos de Yale
Para responder a la pregunta de fondo acerca de la longevidad de esta especie, científicos de Yale descubrieron que, en primer lugar, estos ratones poseen la capacidad de reparar heridas en la piel sin dejar cicatrices, una propiedad presente tanto en individuos viejos como jóvenes. En un segundo lugar, mencionan que los ratones espinosos dorados mantienen un timo sano y funcional durante la vejez, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los vertebrados, humanos incluidos, que sufren un deterioro de este órgano con la edad.
En tercer y último lugar, los investigadores de Yale no detectaron que los ejemplares ancianos presentaran deterioro de memoria y de aprendizaje que suelen observarse en los animales más envejecidos. De este modo, las tres áreas (regeneración tisular, inmunidad y función cognitiva) son algunos de los pilares que orientan el estudio acerca de qué fármacos podrían utilizarse en humanos buscando garantizar una vejez de este tipo.
De acuerdo con el equipo de Yale, el caso del ratón espinoso dorado puede indicar la existencia de vías metabólicas capaces de otorgar resiliencia ante el envejecimiento, las cuales es probable que también se encuentren en otras especies, como el ser humano, aunque de momento inactivas o apenas expresadas. Esto indica que dichos programas biológicos podrían ser «reactivados» a través de proteínas como la clusterina, lo cual a la vez abre una línea promisoria para desarrollar futuros fármacos, dirigidos no solo para alargar la vida, sino también a mejorar el tiempo de años vividos con buena salud.
Para los científicos, esto podría marcar el punto de partida para una nueva generación de terapias contra el deterioro de la salud asociado a la edad. Aunque no se trate de una promesa inmediata ni de un camino que brinde resultados instantáneos, los científicos han abordado esta línea investigativa con optimismo, sobre la base de que en la naturaleza pueden existir respuestas para mejorar la vida de los seres humanos.
