El sector ganadero de Texas se posiciona como un pilar fundamental de la economía circular al actuar como el reciclador definitivo dentro de la cadena de suministro alimentaria. En el estado de la Estrella Solitaria, este ganado convierte subproductos industriales en proteína de calidad para el consumo humano. El ganado bovino consume la pulpa del maíz con el que se produce el etanol para vehículos, restos textiles de camisetas de algodón y hasta subproductos de hacer cerveza. Si no fuera por la ganadería, cientos de miles de libras de estos productos acabarían en una planta de reciclaje o en el vertedero, sin embargo, gracias al ganado rumiante, se convierten de forma eficaz en un producto nutritivo.
El ganado como motor de «upcycling» y gestión de tierras en Texas
La habilidad que tienen los bovinos para poder hacer el tratamiento de «upcycling» es una de las principales ventajas medioambientales del sector ganadero, ya que esto permite utilizar terrenos que no son adecuados para el cultivo de alimentos humanos. En los Estados Unidos se estima que hay unas 800 millones de acres de terrenos con tipos de suelo o clima que desaconsejan la agricultura, pero que tienen pastos nativos, los cuales son transformados por el ganado en proteínas de alto valor.
Pastando en estos territorios, el ganado utiliza recursos vegetales no comestibles para las personas, además de mejorar activamente la calidad del suelo y beneficiarse del ecosistema. Aparte de la función nutritiva, la ganadería previene el tratamiento del paisaje medioambiental y de la gestión de la seguridad de este.
El pastoreo ayuda a utilizar el forraje que sirve para amplificar la extensión de las condiciones de emergencia en las zonas de incendio y que puede reducir tanto la frecuencia como la severidad de estos. La presencia de ganado también ayuda a eliminar las emisiones naturales de óxido nitroso de la tierra, un gas con efecto invernadero que es considerado más dañino que el CO2.
La realidad de las emisiones y los beneficios al aprovechar bien la producción
A pesar de la percepción habitual de la mayoría de la producción ganadera de carne en relación al cambio climático, cualquier dato acerca de su impacto en el clima indica que es una parte mínima de las emisiones de gases de efecto invernadero en los Estados Unidos. De hecho, tal como aseguran los datos de la última EPA, el ganado de carne produce únicamente un 2 % de las emisiones nacionales, porcentaje que asciende al 3,7 % si además consideramos el impacto de la producción de alimento para el ganado. Por tanto, el 2 % sigue siendo muy inferior a lo que generan otras actividades de la economía como el transporte o la generación eléctrica (28 % y 25 % de las emisiones nacionales, respectivamente).
La actividad relacionada con el ganado también contribuye de manera positiva mediante el secuestro de carbono durante el proceso de pastoreo, ayudando a mitigar el cambio climático de forma natural. A su vez, produce subproductos que ayudan a otras actividades del sistema productivo.
La ganadería no produce únicamente carne, sino que también produce materia prima a la industria farmacéutica, la industria textil, la industria de productos de cuidado personal, etc. Es decir, el ganado puede ser considerado un recurso común para la sociedad moderna.
Salud nutricional y futuro de la producción arrocera
El consumo de carne de res se mantiene como uno de los elementos fundamentales de una dieta saludable debido a su densidad nutricional en relación con la cantidad de calorías que aporta, además del producto final, el cual proporciona nutrientes fundamentales tales como el hierro, zinc y vitamina B12 y que también es una fuente directa de aminoácidos esenciales que son requeridos para el bienestar humano.
