Un logro increíble para la humanidad: La sonda Parker de la NASA tocó la atmósfera del Sol, volando a 6,1 millones de kilómetros de la superficie del Sol el martes 24 de diciembre de 2024. Ningún objeto creado por el hombre había llegado tan cerca.
Tocar el Sol, donde ningún objeto hecho por el hombre había llegado
Es el objeto que se mueve más rápido que los humanos hayan construido jamás. A su velocidad máxima, impulsada por la atracción gravitatoria del Sol, la sonda alcanza una velocidad de 430.000 millas por hora, o más de un sexto del 1 por ciento de la velocidad de la luz. Esa velocidad te llevaría de la ciudad de Nueva York a Tokio en menos de un minuto.
Al acercarse tanto al Sol, los equipos de la misión esperan recuperar datos a los que ninguna nave anterior pudo acceder. En un momento que se necesita, ya que la nave que estudiaba el Sol, se paralizó por esta razón.
La sonda solar Parker también tiene la distinción de ser la primera nave espacial de la NASA que llevaba el nombre de una persona viva. En el momento de su lanzamiento, en agosto de 2018, el físico Eugene Parker tenía 91 años. En la década de 1950, antes de que tuviéramos satélites o naves espaciales para medir las propiedades del Sol, Parker predijo la existencia de este viento solar.
A medida que la comunidad científica empezó a adoptar la teoría de Parker, quiso saber más sobre el viento solar, que es un componente fundamental de todo el sistema solar. Aunque el viento solar es invisible a simple vista, cuando se ve una aurora en la Tierra, se trata del viento solar interactuando con la magnetosfera terrestre de una manera particularmente violenta.
¿Qué fue a hacer exactamente la sonda Parker?
En teoría, los científicos quieren entender realmente los orígenes del viento solar. Se trata de la corriente de partículas cargadas que emana de la capa más externa del Sol, la corona, que llevan más de medio siglo estudiando.
Calculan que el escudo térmico de la sonda soportará temperaturas superiores a los 1371 °C (2500 °F), lo que es prácticamente lo opuesto al del Polo Norte. Los ingenieros diseñaron la trayectoria de Parker con sobrevuelos cuidadosos de Venus para reducir gradualmente su órbita alrededor del Sol. Esta trayectoria ha tardado años en perfeccionarse desde su lanzamiento en 2018.
Cada bucle exigió cálculos detallados para garantizar que la nave pudiera sobrevivir a la aproximación, recopilar las mediciones correctas y seguir enviando actualizaciones a la Tierra. Al recopilar datos a corta distancia, Parker podría revelar nuevos conocimientos sobre cómo se forman y evolucionan los sucesos explosivos.
Los científicos esperan que Parker determine dónde y cómo se transfiere energía a las partículas. Esa información podría afinar los pronósticos meteorológicos espaciales, que son fundamentales para proteger los satélites, las redes eléctricas y los astronautas en órbita.
Así diseñaron la sonda Parker para soportar la infernal radiación solar
Por supuesto, el calor del Sol es muy intenso a una distancia tan corta, por tanto, la sonda Parker cuenta con un escudo de carbono de 4,5 pulgadas de espesor. Su capa de protección mantiene los instrumentos sensibles cercanos a una temperatura ambiente, mientras que el lado frontal del protector, soporta temperaturas extremas superiores a 2500 grados Fahrenheit.
Los innovadores sistemas de enfriamiento también canalizan el calor lejos del núcleo de la nave, lo que permite mantener a salvo a los instrumentos que registran las mediciones de plasma, campos magnéticos y partículas del viento solar. Estos instrumentos buscan pistas que expliquen las anormales y erráticas temperaturas de la corona, que aumentan a niveles más altos que la superficie visible del Sol.
Dichos instrumentos también están observando explosiones de partículas cargadas y fluctuaciones en los campos magnéticos (como nuestro campo magnético de energía invisible) que podrían ayudar a responder grandes preguntas sobre qué acelera el viento solar. El comportamiento del plasma a estas altitudes también puede informar teorías sobre la física estelar más allá del Sol.
