El NIAID (Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas), parte de los NIH, ha indicado que la eliminación de la malaria es una posibilidad científica de actualidad, en virtud de la investigación que ha financiado. En el último año, científicos, becarios y personal del NIAID han hecho cientos de descubrimientos que están enfocando la enfermedad desde múltiples puntos de vista, aumentando el armamento contra este antiguo adversario. Se trata de no solo curar la infección de la malaria, sino también de evitar la transmisión de la misma, mediante innovaciones que abarcaban desde la vigilancia genómica hasta nuevas aplicaciones tecnológicas en objetos de consumo cotidiano.
Innovaciones en barreras físicas y protección infantil
Una de las estrategias más prometedoras consiste en reconsiderar el propósito de los mosquiteros de cama, que son también severamente amenazados por la creciente resistencia de los mosquitos a los insecticidas. En lugar de atacar al insecto, los investigadores apoyados por el NIAID han identificado compuestos antiparasitarios que consiguen atacar al parásito en el interior de los mosquitos cuando estos han contactado con la superficie tratada.
Estos compuestos tienen efectos notables durante más de un año y lo más notable es que, gracias a su mecanismo de acción, convierten la resistencia del parásito al tratamiento en un callejón sin salida evolutivo, ya que los parásitos resistentes a ese tratamiento pierden toda su capacidad de propagación de la malaria casi completamente.
Para proteger a los lactantes durante el día, un ensayo en Uganda demostró que el tratamiento de las mantas de tela donde las madres llevaban a los bebés con permetrina reducía la malaria en dos tercios y las hospitalizaciones a la mitad, lo cual es un detalle importante, ya que los lactantes están bastante «expuestos» a las picaduras en horas del amanecer y el atardecer.
Avances en biológicos de precisión y vigilancia genómica
Han sido un gran avance en la elaboración de intervenciones clínicas los ensayos de un anticuerpo monoclonal que se ha hecho a partir de un descubrimiento del NIAID. En un estudio realizado en Mali, la administración de una única dosis de este anticuerpo les proporcionaba casi toda la protección a los adultos durante una temporada de transmisión de seis meses.
Este tratamiento puede reducir las nuevas infecciones en un 87%, incluidas aquellas formas del parásito que los mosquitos recogen para dar lugar a la transmisión de la malaria hacia el resto de la población. Además, empezaron a sugerir que estas intervenciones podrían luchar tanto contra la enfermedad como tomar una medida de control en el contexto de la enfermedad.
La ciencia de datos y la genética permiten que puedan detectarse amenazas antes de que sean crisis. Los investigadores del NIAID fueron capaces de abordar y de estudiar un genoma de parásitos e hicieron un descubrimiento en este estudio: estos parásitos que se identificaban producían el doble de una proteína de resistencia a fármacos debido a la deleción genética que habían sufrido. Este hallazgo podía identificar una forma de resistencia no regulada simplemente por cambios en una estructura de proteína.
Soberanía sanitaria y el camino hacia la erradicación de la malaria
La llegada de estas nuevas tecnologías constituye un primer paso hacia la soberanía sanitaria de los países que han sufrido la carga de la malaria. Desde el uso de mosquiteros inteligentes a la planificación de vacunas de preconcepción, el enfoque multidisciplinario, apoyado por los NIH y la FOA a nivel internacional, procurará que la lucha contra la malaria pueda tener en cuenta las realidades de cada lugar geográfico donde se produzca.
La posibilidad de detectar resistencias mediante genómica y la posibilidad de proteger comunidades enteras por medio del uso de infusiones estacionales, colocan a la ciencia en cabeza de un cambio histórico de la salud global.
