Murciélagos: clave para el control de plagas

Científicos de la Universidad del País Vasco y de la Estación Biológica de Doñana estudiaron un grupo de murciélagos cavernícolas (Miniopterus schreibersii) en la Sierra de San Cristóbal, en el Puerto de Santa María, Cádiz.

Cada noche durante agosto y septiembre, el enjambre mata alrededor de 60.000 polillas. Los murciélagos desempeñan un papel importante en el control de plagas agrícolas. Esta es la conclusión a la que llegan la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y la Estación Biológica de Doñana (CSIC) en un nuevo estudio en el que examinaron la dieta de una colonia de murciélagos de las cavernas (Miniopterus schreibersii) que reside en una cueva en la Sierra de San Cristóbal en el Puerto de Santa María (Cádiz).

Miniopterus schreibersii es la especie de murciélago de las cavernas más gregaria de Europa y forma colonias de hasta decenas de miles de individuos. También es un volador importante y su alcance puede alcanzar más de 30 km desde su escondite. En particular, durante el período de estudio, la colonia San Cristóbal contaba con un número de 3.000 a más de 7.000 individuos. Se sabe que la colonia caza hasta el sur del Parque Nacional de Doñana.

Esta colonia de gran tamaño puede existir y mantenerse en una zona tan humanizada por las características de la especie, que es cazadora aérea de espacios abiertos”, afirmó Carlos Ibáñez, investigador de la Estación Biológica de Doñana.
Esto significa que no depende del tipo de sustrato vegetal y además cuenta con gran capacidad de desplazamiento“.

Según Ibáñez, “aunque el medio está muy humanizado, es heterogéneo y ofrece suficientes recursos alternativos a lo largo del tiempo“. Dos tercios de la superficie están destinados a cultivos agrícolas muy variados, además de áreas urbanas. El resto lo conforman superficies de vegetación natural incluyendo áreas protegidas, como el Parque Natural Bahía de Cádiz y la zona sur del Parque Nacional de Doñana.

Analizando la dieta de los murciélagos

El estudio se basa en el análisis de ADN de restos de presas en muestras de guano de murciélago utilizando supercódigos de barras. Como resultado, el equipo científico identificó poco más de 160 especies de artrópodos en la dieta de estos murciélagos, de las cuales 39 son consideradas plagas.

La mayor parte de su dieta se compone de 24 especies, de las cuales 11 son plagas, principalmente polillas, que en su estado de oruga infectan diversos cultivos y bosques forestales (pinares, robledales y alcornocales).

Estas especies también incluyen chinches verdes, que atacan el algodón y muchas frutas y verduras. También se encontraron dos presas portadoras de enfermedades en la dieta de estos murciélagos. Uno de ellos es el mosquito común Culex pipiens, que transmite el virus de la fiebre del Nilo y se ha informado que infecta a personas de la zona. El segundo es el saltamontes Neophilaenus campestris, que transmite la bacteria fitopatógena Xylella fastidiosa, considerada la principal amenaza global para la agricultura en Europa.

Consumo de plagas agrícolas y forestales

La composición de la dieta cambia a lo largo del año debido a la disponibilidad de distintas presas. A su vez, los insectos más frecuentemente consumidos están asociados a una variedad de hábitats y cultivos. Esto significa que los murciélagos utilizan una variedad de entornos de caza disponibles y los cambian con el tiempo. Por lo tanto, a medida que los murciélagos buscan alimento, pueden dirigirse a las sucesivas explosiones poblacionales de plagas que atacan diferentes cultivos o bosques.

Después de determinar las especies consumidas por los murciélagos, el equipo calculó el consumo de plagas de los murciélagos teniendo en cuenta la ingesta diaria de alimentos, el tamaño de la colonia y la proporción de cada especie de presa en la dieta en cada sitio. En total, del 11 de mayo al 10 de octubre, esta colonia consumió 1.610 kg de insectos dañinos. Más del 90% corresponden a 10 especies.

Para comprender el significado de estos números, el equipo de investigación se centró en el caso concreto de la oruga procesionaria (Thaumetopoeapityocampa), una plaga común en los pinares.

En el área de estudio, los bosques de pinos solo suponían menos del 3% del área utilizada por la colonia. Los pinares forman principalmente pequeños bosques, ocupando incluso jardines en zonas urbanas. Las masas más grandes se encuentran a distancias superiores a los 25 km, por ejemplo en el Parque Nacional de Doñana.

Por su parte, la procesionaria solo tiene un ciclo reproductivo por año, lo que significa que solo están disponibles por un período de tiempo limitado.

En esta región, el número máximo de vuelos se produce desde la segunda quincena de agosto hasta la primera quincena de septiembre. “En estas semanas, eran la presa principal con gran diferencia, con apariciones en más del 90 % de las muestras, a pesar de la reducida superficie del pinar”, comentó Carlos Ibáñez.
En estas fechas la colonia alcanza el tamaño máximo con 7.200 individuos, en parte, debido a la incorporación de los jóvenes que comienzan a volar de forma independiente a lo largo de julio, pero también a la incorporación de individuos procedentes de refugios situados más al este”. El aumento de población puede deberse a la abundancia de polillas de procesionaria.

Se estima que durante estos días la colonia consume hasta 6 kg de polillas en un día. Dado que cada polilla pesa 0,1 g esto implica unas 60.000 polillas o imagos de procesionaria. En toda la temporada los murciélagos eliminarían unos 173 kg de procesionaria (lo que equivale a 1.730.000 polillas). Como son unas 10.000 ha de pinar, eliminan unos 173 imagos/ha.

Esta colonia está protegida por la ley. M. schreibersii es una especie sensible (CEEA), y el refugio se encuentra dentro de la Red Natura 2000 con código ZEC (ES120030 Cuevas de la mujer y de las Colmenas). “Sin embargo, pero esto no asegura su conservación a largo plazo”, afirmó el investigador Carlos Ibáñez.

Entre las amenazas están el posible cambio de uso del enclave, la protección de las cavidades donde pasa el invierno, como los complejos Hundidero-Gato y Motillas, con creciente presión de actividades de turismo activo en su interior y el elevado número de parques eólicos en su área vital.”

Referencia:

Joxerra Aihartza, Nerea Vallejo, Miren Aldasoro, Juan L. García‑Mudarra, Urtzi Goiti, Jesús Nogueras, Carlos Ibáñez.”Aerospace‑foraging bats eat seasonably across varying habitats”Scientific Reports 2023, 13:19576; Scientific Reports

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Con información de: https://www.agenciasinc.es/

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