Un fuerte sismo de magnitud 7.4 ocurrió este viernes en el sureste de Filipinas; el movimiento, que se sintió con fuerza en la isla de Mindanao, encendió de inmediato las alarmas por posible tsunami. En ese sentido, las autoridades locales ordenaron evacuaciones preventivas en zonas costeras y pidieron mantener la calma mientras se evaluaban los daños.
El sismo y su epicentro en Mindanao
En este contexto, el Servicio Geológico de Estados Unidos (UGSS) informó que el temblor se registró a las 9:44 de la mañana, hora local, con epicentro a unos 20 kilómetros al este de Santiago, en la isla de Mindanao, con una profundidad de 58 kilómetros bajo el lecho marino, lo que amplificó su alcance y se sintió en amplias zonas del sur del país.
El golpe fue tan repentino que muchos residentes apenas tuvieron tiempo de reaccionar porque, en cuestión de segundos, la tierra comenzó a vibrar con una fuerza que hizo que miles de personas salieran corriendo de sus casas, como sucedió en Venezuela cuando sufrió un sismo. Según la agencia sismológica de Filipinas (PHIVOLCS), se emitió de inmediato una alerta de tsunami y se ordenaron «evacuaciones inmediatas» en provincias como Davao Oriental y las islas Danaget.
Este nuevo sismo llega apenas diez días después de otro terremoto de magnitud 6.9 que golpeó la isla de Cebú, en el centro del archipiélago, dejando 74 fallecidos. Filipinas, vale recordarlo, se asienta sobre el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una zona de intensa actividad sísmica y volcánica donde cada año se registran movimientos de la tierra.
Ciudades cercanas al epicentro y primeros reportes
Las localidades más próximas al epicentro: Santiago, Manay, Baganga, Mati y Davao Oriental, fueron las primeras en sentir el impacto. En todas ellas se reportaron cortes de energía eléctrica, interrupciones de comunicación y escenas de pánico, pero en Manay, a solo 24 kilómetros del epicentro.
También algunas construcciones antiguas sufrieron daños parciales pero en Baganga, los caminos rurales mostraron grietas y algunos derrumbes en los cerros cercanos, remarcando que los equipos de emergencia recorrieron las zonas más afectadas para verificar el estado de escuelas y hospitales; hasta el momento no se han reportado víctimas mortales.
La Oficina de Defensa Civil (OCD) pidió a la población mantener la calma y seguir las indicaciones oficiales. En redes sociales circularon videos del movimiento, donde se ve a vecinos corriendo a espacios abiertos mientras las fachadas temblaban, pero muchos describieron el temblor como «uno de los más largos en años».
Hubo evaluación del riesgo y respuesta oficial
El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico analizó el evento y descartó que existieran condiciones para un tsunami destructivo. Sin embargo, advirtió que podrían registrarse ligeras variaciones en el nivel del mar cerca del epicentro, por lo que los puertos de Mati y Davao suspendieron de manera temporal sus operaciones.
En la región de Davao, a casi 130 kilómetros del punto de origen, el movimiento se sintió durante cerca de 45 segundos; entonces las clases fueron suspendidas y los equipos técnicos revisaron las estructuras antes de permitir el regreso a los edificios. Además, el Consejo Nacional de Gestión y Reducción del Riesgo de Desastres (NDRRMC) activó su centro de comando para coordinar la respuesta y recopilar información sobre posibles réplicas.
De acuerdo con el USGS, el evento fue registrado por 58 estaciones sísmicas, con un margen de error mínimo, pero se trató, según su informe preliminar, de uno de los sismos más potentes en Filipinas durante 2025, mismo año en el que también ocurrió un fuerte sismo en la península de Kamchatka, Rusia. Los expertos prevén réplicas menores en los próximos días, por lo que las autoridades mantendrán el monitoreo constante.
