Desarrollo Sustentable

La política, la educación y el desarrollo sostenible en Argentina

El desarrollo sostenible es para América Latina, como un sueño, que a pesar de ser por todos soñado, es hoy día por pocos alcanzado… Muchas son las pautas de la falta de sustentabilidad de los procesos provisores y colectivos que llevan al desarrollo de los países, los que repercuten en problemas como la creciente urbanización de América Latina. La indigencia urbana y los cinturones de marginalidad, la producción sin control ni medidas ambientales, el empobrecimiento de las opciones naturales y el estallido indiscriminado, además de la creciente contaminación del suelo, agua y aire, la pérdida de los bosques y la desertificación, la disminución de la capa de ozono, y tantos otros, son problemas hasta hoy sin solución.

Por Cristian Frers*

Hace un par de décadas atrás, el medio no formaba parte de las principales preocupaciones de los hombres. Hoy en día, en cambio, la conciencia de que el lugar en el cual vivimos no es una opción invulnerable e inagotable se está instalando en la agenda pública de los Estados y en la cultura de las sociedades actuales. A pesar de esto, el cometido de las políticas ambientales se halla aún en pañales frente a los urgentes retos de los siguientes años, y no es difícil pensar que participaremos de una profunda nueva mirada ambiental de la política y el desarrollo que llevara a un nuevo paradigma.

Muchas veces la falta de coordinación y de planificación de los gobiernos ha derivado en una total ineficacia de sus políticas, y han significado, en las cuestiones ambiente y de infraestructura, la necesidad de volver al principio, a cero. Por ejemplo… las muy pocas veces que se han establecido medidas anticontaminación de los cursos de agua, se acciona contra diversas empresas, pero no se tienen en cuenta los basureros a cielo abierto, que siempre se encuentran a la vera de los ríos, o se vierten líquidos cloacales sin tratamiento alguno, o simplemente se fugan efluentes con la complicidad de ciertos funcionarios que hacen la vista gorda.

Las políticas ambientales, sobre todo aquellas dirigidas a frenar el daño que causa la contaminación deben ser a todo o nada, es decir que si se emprende una campaña no se pueden dejar fisuras o empezar por pequeñeces. No sirve llevar a los jardines de infantes a juntar papelitos, mientras se deja que una poderosa industria desvíe su efluente contaminante de la planta de tratamiento. No es eficiente hacer un llamado a la adhesión voluntaria a un plan de producción limpia, al que acudirán los que siempre colaboran, pues aquellos a quienes la producción limpia no les interesa seguirán contaminando libremente.

Se debe hacer  hincapié en la necesidad de un cambio en el modelo productivo que permita poner la economía al servicio de la gente y del ambiente, para esto es necesario que se trabaje desde la educación en una educación para el desarrollo sostenible en forma interdisciplinaria y transversal, con el objetivo de que los alumnos desarrollen proyectos concretos de intervención sobre los tema  biológicos y naturales en las escuelas.

Se  debe ofrecer a todos los docentes herramientas conceptuales y metodológicas para abordar el tema de la conservación, cuidado y uso sustentable de nuestros recursos en el aula, siendo la escuela un espacio multiplicador de los mensajes sobre la preservación del entorno natural.

Esta educación debe ser un proceso interdisciplinario, planificado y continuo destinado a la construcción crítica de conocimientos, valores y conductas ambientales y que basado en la justicia social y el respeto por la diversidad biológica y cultural posibilite el desarrollo sustentable a nivel local y regional; el reconocimiento de la complejidad y conflictividad ambiental así como sus causas; la formulación de modelos de producción y consumo sustentables capaces de preservar la vida y los recursos del planeta; y el efectivo ejercicio del derecho a un ambiente sano.

La educación para el desarrollo sostenible deberá integrarse en todos los niveles educativos obligatorios, tanto provinciales como nacionales y su implementación deberá efectuarse de manera transversal en los lineamientos curriculares para cada nivel educativo obligatorio, a través de una perspectiva interdisciplinaria y compleja que construya un concepto de ambiente desde las interacciones e influencias mutuas entre la naturaleza y la sociedad en todas sus dimensiones (cultural, económica, histórica, política y territorial) tanto en la educación formal como en la educación no formal.

Cada sociedad tiene una prioridad social, económica o política diferente. El grado de interés dependerá de la realidad que les toque vivir a cada una de ellas. Es cierto que la prioridad social de los argentinos hoy se relaciona más con sus necesidades básicas. ¿Pero no es una cuestión básica el tener en cuenta el cuidado de nuestros propios recursos naturales?

El ambiente también necesita de políticas, iniciativas y programas que abarquen los desafíos que hoy enfrenta el país y el mundo. Pero en la Argentina pasa a ser un tema más dentro de una larga lista de promesas. Tal vez entonces sea hora de que todos los habitantes de la nación incluyamos el tema ambiental en nuestra agenda.

*Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social (Periodista)

Ecoportal.net

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