Alumnos de escuelas primarias y secundarias en Tamaulipas no podrán usar sus celulares durante el horario de clases. Esta medida se implementará una vez que el Congreso del Estado apruebe los cambios a la Ley de Educación de Tamaulipas. La bancada del Partido Acción Nacional (PAN) de la 66 Legislatura promovió esta iniciativa el 25 de febrero de este año, siendo presentada ante el pleno del Congreso por la diputada María del Rosario González Flores. Así, se añadió el numeral 3 al artículo 88 de la Ley de Educación de Tamaulipas para establecer la prohibición.
Fueron evaluadas las afectaciones sobre los niños y adolescentes para definir la medida
Los legisladores evaluaron que los niños menores de 12 años, al tener acceso a teléfonos inteligentes, se distraen con las nuevas tecnologías de comunicación. Esto se debe a que plataformas de videos, videojuegos y redes sociales compiten con las actividades escolares por su atención, modificando la forma en que los niños se concentran en la escuela.
Se detallaron los peligros del uso excesivo de estos aparatos celulares en menores, incluyendo bajo rendimiento escolar, cansancio, falta de concentración y problemas de salud mental como la ansiedad y la depresión. Una prohibición parecida fue establecida en Francia en el 2018 que aplica a alumnos cuyas edades actuales oscilan entre los 11 y 15 años e incluye relojes inteligentes y tabletas.
La iniciativa nació a partir de las numerosas solicitudes de padres de familia de varias escuelas del Estado
Aunque en reuniones de padres de familia se ha planteado la necesidad de establecer normas para el ingreso y uso de celulares en las escuelas, estas no se respetan por maestros o alumnos debido a la falta de respaldo legal. La reforma ahora permite que las Brigadas de Seguridad Escolar, conformadas por directivos, maestros, padres y alumnos, puedan acordar democráticamente medidas para limitar el uso de celulares el horario de clases.
La diputada del PAN señaló que la propuesta surgió de las numerosas peticiones de padres de familia de diversas escuelas del estado. Dichos padres habían observado un deterioro en la concentración y participación de sus hijos. Ellos han expresado su inquietud por el uso inapropiado de estos dispositivos en el aula, lo que ha provocado distracciones y un menor interés en actividades recreativas, deportivas y de convivencia.
El dictamen recibió primero la aprobación de las comisiones unidas de Educación y de Niñez, Adolescencia y Juventud. Ambas concluyeron que la medida no solo es pertinente, sino necesaria para asegurar el derecho a una educación de calidad en entornos seguros. Con esta modificación a la Ley, las comunidades escolares tendrán el respaldo legal para establecer normas claras sobre el uso de celulares.
Se permitirán excepciones para usar los celulares en situaciones de emergencia médica o familiar
También se otorgará soporte legal a las decisiones de las comunidades escolares para fijar normas claras sobre el uso de los dispositivos celulares. Esto les permitirá gestionar de manera efectiva la presencia de teléfonos móviles en el ámbito educativo, promoviendo un ambiente más enfocado en el aprendizaje. Sin embargo, se contemplarán excepciones para urgencias médicas o familiares.
Los principales peligros del uso de dispositivos móviles, según el informe, incluyen el miedo a perderse algo en redes sociales y la presión por cumplir con cánones estéticos. También se mencionan la reducción de interacciones sociales, el robo y la difusión de información personal, y el acceso a información falsa. Además, existe el riesgo de exposición a contenido sexual explícito, mensajes de odio o violencia, ciberacoso, acoso sexual y grooming.
Finalmente, se alerta sobre la presencia de mensajes que incitan a la autolesión e incluso al suicidio. El mismo informe revela que el 74% de los adolescentes ha experimentado al menos uno de estos riesgos en internet. La ilusión de estar conectado virtualmente, a menudo esconde un aislamiento real de los jóvenes. Algunos niños usan el celular para combatir la soledad al pasar mucho tiempo sin sus padres, quienes a su vez, lo usan para supervisar a sus hijos.
