Globalización

¿Tu Celular? Nadie te obliga, pero más te vale que lo tengas

Hace 15 años atrás nadie creería que esto de tener un celular fuera una necesidad. Hoy, si no tenés uno, sos tildado de hippie roñoso abstraído de tus capacidades de lobby personal. Una pena. La cuestión es que nadie nos obliga a tener un aparato de telefonía móvil, pero de alguna forma estamos entre la espada y la pared. La espada de la presión social y la pared de la cuasi marginalidad relacional.

Por Jesica Mansur y Rosa Vera García

Nadie te obliga, pero más te vale que lo tengas porque sino pobre de vos. Culpemos al monstruo del capitalismo. Sí, culpémoslo. Que más que monstruo parece ser el hijo prodigio, académico, ambicioso y malcriado de todos los modos de producción previos. Hijo prodigio o hija caprichosa quinceañera que, a los ponchazos, va saliendo de los líos en que se mete por cabeza dura.

Pero volvamos al tema “celular” por ser un caso bien representativo (aunque podríamos citar miles de productos –tangibles e intangibles- que de igual modo graficarían la situación). Celulares, si. Hoy vos elegís comprar. Es voluntario. Pero ojo, no siempre conciente. Hoy te compraste un aparatito de telefonía móvil –divino, un chiche- y cuando te querés dar cuenta, igual que el tío, el primo, la vecina de mamá y la abuela de Gladis, vos también tenés celular. Qué loco! Y pensaste que tu decisión de comprarlo había sido personal! …

Pero no nos rasguemos las vestiduras, es normal querer pertenecer. Somos bichos gregarios, sociales, y el consumo integra. No está mal. Pero lo importante sería ser concientes de ello. Tus necesidades son básicas, a veces, y creadas, en otros casos. Acá aparecen ciertos conocidos personajes: la señora Globalización, el señor Capitalismo, don Consumo de masas, la linda Industria Cultural y mr. Marketing, amigazo de todos los anteriores. Y vos y yo somos el sitio por excelencia donde convergen todos ellos. Porque somos diferentes, pero en esto nos parecemos. Y no nos damos cuenta, pero nos parecemos porque nos queremos parecer. Que vos tengas mucho de esto y yo poco de aquello nos da motivos… consumamos lo mismo y nos vamos a constituir como iguales, por lo menos en cuanto a la relación con el mercado. Listo, ya compramos el celular, ya nos parecemos en eso, sólo por eso, si, pero nos parecemos.

Los adolescentes, los grandes protagonistas


Una población especialmente afectada por esta adicción son los Adolescentes. La idea de “ocio y tiempo libre” parece ir ligada al teléfono móvil y parece impensable que un adolescente no disponga de este objeto.

La Adolescencia es un gran momento de cambio (Ya habréis notado algo, Verdad?!): surgen ahora muchas dudas: ¿quién soy? ¿Qué voy a ser de mayor? ¿por qué me pasan todos estos cambios físicos? ¿Por qué me parece que mis padres a veces no me entienden? No

me gusta mi cuerpo y me van a rechazar porque estoy gordito o soy bajito, ¿cómo puedo cambiarlo? ¿Por qué no soy tan molón como mi amigo Pepe? y, encima, mis padres no tienen tiempo para ocuparse de mi….

Es una época en la que los puntos de referencia cambian, es muy normal que se empiece a producir distanciamiento y falta de comunicación con los padres: “…ya no voy a papá a pedir ayuda, mejor se la pido a mi amiguete que sabe más…” y cuando tenéis una duda, posiblemente no se elija la mejor fuente de información para aclararla.

Y toda esta confusión en este momento de la vida de cada uno de nosotros, hace que los adolescentes seáis el objetivo de las grandes empresas de publicidad para intentar convenceros de todos sus mensajes. Algunos son buenos, pero otros muchos solo responden a sus propios intereses económicos. Y ya sabemos que ni siquiera para los adultos es fácil diferenciarlos!!!.Ecoportal,net

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