Habitat Urbano

Adobe y ladrillo: ¿cuál resiste más los sismos?

El adobe es un material de construcción que no pocas veces ha sido subestimado. Sin embargo, una prueba de rayos X hecha a bloques de adobe ha demostrado que este material y sus componentes tienen propiedades sismorresistentes.

El 15 de agosto del 2007, un terremoto, con una magnitud de 7,9 grados en la escala de Ricther, golpeó la costa peruana y afectó a las ciudades de Pisco, Ica y Cañete.

Cerca del 70 por ciento de las edificaciones, algunas consideradas como monumentos nacionales, construidas la mayoría en material de adobe, colapsaron. Las de cemento y ladrillo tampoco resistieron el movimiento telúrico. El resultado: 16.669 viviendas destruidas y 80.000 damnificados. Pisco, ciudad de 116.865 habitantes, fue la más afectada. Allí, cerca del 39,10 por ciento de sus ciudadanos vivía en casas de adobe y tapia, mientras que en Ica, con 290.000 habitantes, el 47 por ciento estaba construido en estos materiales. Y en Cañete, el 43 por ciento.

En Colombia, según cifras oficiales del último censo del 2005, realizado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane, cerca del 16 por ciento de las viviendas han sido construidas en adobe, tapia o bahareque.

Pueblos ubicados en Cundinamarca, Boyacá y Cauca, entre otros, se caracterizan por construcciones hechas con materiales en tierra. ¿Cómo proteger estas casas de hechos como los sucedidos en Perú? ¿Viviendas con 100 ó más años de historia se pueden salvar de un posible terremoto? Un nuevo estudio, realizado por el Taller de Arquitectura en Tierra de la Escuela de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Colombia, a cargo de la profesora Clara Eugenia Sánchez, ha analizado este tipo de edificaciones en nuestro país.

Las investigaciones han encontrado que el adobe, la tapia pisada y el bloque de tierra prensado sirven para reforzar y construir casas con una propiedad sismorresistente. Tradición y modernidad

Según varios conocedores del tema de construcción en tierra, hablar de casas hechas en adobe, tapia pisada o bloque de tierra es referirse a la vía más económica y ancestral que se conoce en cuanto a la arquitectura. Las primeras edificaciones en adobe se construyeron 7 mil años a.C.Hoy se levantan construcciones en adobe en países como Irán, Afganistán e Iraq. En América Latina hay ciudades construidas con este mismo material, como Antigua, en Guatemala, declarada Patrimonio Histórico de la Humanidad.

Para la profesora Sánchez, la historia de estos materiales esconde técnicas tan antiguas como también modernas. “Hay entre 12 y 34 métodos para construir con tierra, entre los que existen algunos sistemas, como los moldeados directos, con los que se construyeron algunas de las mezquitas más famosas en el mundo”, indicó.

Según el estudio del Taller de Arquitectura, la composición de la tierra para fabricar adobe son: arenas, limos y arcillas. “Aunque se han estudiado adobes antiguos se han encontrado algunos tipos de granos gruesos, cercanos a 12 milímetros. Sin embargo, los porcentajes más importantes en sus componentes están en los siguientes rangos: arena, 55 a 75%; limos, 10 a 28%, y arcilla, entre 15 y 18%”, dijo. Sánchez explicó que otros elementos utilizados para la elaboración del adobe son el excremento de ganado, por contener altos niveles de fibra, y los tamos, que son residuos de la cosecha de cebada o avena.

Por la sismorresistencia

Conocidos algunos de los materiales usuales en la fabricación de estos bloques de tierra, la investigación halló las claves para que sean sismorresistentes: “Uno de los principios básicos es su comportamiento como una mampostería. El adobe es un pequeño mampuesto o bloque que se asocia con otros para conformar muros, cubiertas y bóvedas”, señaló la profesora Sánchez.

El estudio estableció que entre las técnicas utilizadas por expertos juega un papel importante el grosor del adobe en comparación con el ladrillo. “El adobe se toma, se modela y se trabaja con la mezcla y se le agrega un poco de arena fina para que le dé resistencia. Lo mismo pasa con el bloque de tierra. En la tapia pisada no se necesita pegar los bloques, sino que se compactan hilados unos sobre otros”, agregó Sánchez.

La profesora recalca que para levantar casas de tierra se deben tener en cuenta tres principios, que inciden para que sean sismorresistentes y seguras: la materia prima, el contexto donde se desarrolle (condiciones climáticas) y las condiciones geográficas. Por lo tanto, de cumplir con todos estos requisitos probablemente se mantengan hasta 100 ó 200 años en buen estado.


Con el uso de un equipo de difracción de rayos X y pruebas en los laboratorios de la Universidad Nacional en Manizales, el Taller de Arquitectura en Tierra halló en el análisis de los bloques de adobe de 100 ó 120 años traídos desde Boyacá tamos de trigo, cebada y estiércol de ganado. Fibras que “hoy persisten porque el tiempo ha demostrado que permanecen esos elementos”, afirmó Sánchez.

Otro elemento que se logró identificar fue un tipo de pasto llamado cola de ratón, que se utiliza para las cubiertas o techos en las zonas de montaña, que ayuda a reforzar las mezclas para hacer el adobe.

También se comprobó que el adobe está diseñado a prueba de factores climáticos adversos.

Entre los ensayos para comprobar qué tan sismorresistentes están los bloques de adobe, Jenny Vargas, una de las integrantes del Taller, explicó que se han analizado varias muestras, para conocer la composición del material que ayudaría a que el conjunto sea sismorresistente.

“Con este equipo se propuso adelantar el análisis de materiales cristalinos, con el uso de espectroscopio de emisión de fotoelectrones de Rayos X, que permitió determinar la composición química de los elementos de la muestra y el porcentaje de peso de cada uno”, señaló Vargas.

Durante el proceso, el informe realizado por el Laboratorio de Física de Plasma del campus La Nubia en Manizales indicó que las propiedades del material encontrado en un adobe, proveniente de una casa demolida en Tunja, Boyacá, contenía distintos componentes químicos orgánicos e inorgánicos.

“Entre los elementos encontrados se observaron berlinita, halloyste, dióxido de silicio y sulfuro de silicio. En otras muestras se detectaron quartz y montmorillonite, que permiten comprender la resistencia y durabilidad de los materiales “, indicó Vargas.

Según Vargas, en un movimiento sísmico, los adobes se adaptan al movimiento de la onda, mientras que el ladrillo, por su rigidez, no resiste la onda. “Además, en el adobe hay fibras y es posible hacer adecuaciones, aprovechando esas ventajas que tiene. Pero también una de las conclusiones más importantes que deben tenerse en cuenta es que una edificación con adobe no la debemos mirar como una sola unidad, sino el conjunto de bloques que la conforman”, indicó la profesora Sánchez.

Otro de los puntos significativos es que los espesores son un factor importante para que el adobe tenga un buen comportamiento frente al menor espesor de un muro de ladrillo.

Igualmente, en la investigación se tuvieron en cuenta las normas que establece la ley colombiana en cuanto a mampostería y edificaciones con componentes sismorresistentes. Se encontró que las casas construidas en adobe tienen una respuesta adecuada ante los sismos, debido al uso de buenas técnicas de elaboración. En Colombia, el hombre de la zona cafetera, cundiboyacense y el Cauca, tras el terremoto de Popayán en 1984, utilizó elementos que le permitieron estabilizar sus construcciones con el aprovechamiento de las fibras y la tierra.

Ecoportal.net

Universidad Nacional de Colombia

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