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Biodiversidad TEMAS

Desde la teoría del caos, un acercamiento a la dinámica del Covid-19

Ante disímiles análisis sobre la razón de ser de la pandemia derivada del COVID 19 y sobre el devenir, me propuse, una mirada desde la teoría del caos o teoría de las estructuras disipativas. Teoría que me fascino cuando me acerqué a ella, del 1992 a 1994, en el transcurrir del M.Sc. en Ecología, en el que abordamos esta teoría como uno de los temas del currículo.

La vida es fundamentalmente una incertidumbre, en todas sus expresiones, no es ni puramente determinada, ni puramente gobernada por el azar, ni un sistema autónomo porque todas las partes, pese a autonomías relativas, en sus dinámicas, estamos interconectados.

La teoría de caos surge a finales de la década del 50 de la mano del Meteorólogo Ed Lorenz del Massachusset Institute of Technolgy, cuando estuvo tratando de diseñar un modelo que permitiera predecir fenómenos atmosféricos y se encontró con cambios abruptos en los resultados que no se podrían explicar desde la lógica lineal, ni desde el orden y, que pusieron de manifiesto la imposibilidad de alcanzar una precisión infinita de las mediciones y la incapacidad de identificar todas y cada una de las múltiples variables que intervienen en los fenómenos complejos. Dicha teoría, se desarrolló en las décadas siguientes, siendo un representante de excelencia, el belga Ilya Prigogine, Premio Nobel de Química del año 1977 por sus trabajos sobre la termodinámica de los sistemas alejados del equilibrio y su desarrollo se hizo de la mano de físicos, biólogos, meteorólogos, economistas, psicoanalistas, quienes descubrieron que en todo sistema complejo, se presentan cambios abruptos, la impredecibilidad y discontinuidades que desmienten periódicamente la creencia en que Natura non facit saltum y, que trascienden la lógica determinista del tipo Newtoniano.

La teoría del caos, en lo esencial, sostiene que la realidad es una “mezcla” de orden, y formas complejas de orden (caos) y que el universo funciona de tal modo que del caos nacen nuevas estructuras, llamadas estructuras “disipativas”. Desde esta teoría el caos se revalúa como manifestación de desorden y se manifiesta como una forma más compleja del orden [1]. (Víctor Beker, Universidad de Belgrano).

La teoría del caos propone para el universo un ciclo de orden, desorden, orden, desorden, etc., de forma tal que uno lleva al otro y así sucesivamente tal vez en forma indefinida. El universo funciona de tal modo que del caos pueden nacer nuevas estructuras y paradójicamente, un estado de no equilibrio es el punto de partida que permite pasar del caos a la estructura del sistema dinámico, en cualquier nivel micro o macro biológico.

Desde la teoría del caos, se infiere: El mundo no sigue el modelo del reloj, previsible y determinado, sino que tiene aspectos caóticos; el observador no es quien crea la inestabilidad o la imprevisibilidad con su ignorancia, ellas existen de por sí. Los sistemas estables, como la órbita de la tierra alrededor del sol, son la excepción. La mayoría de sistemas son inestables, siendo un ejemplo típico el clima. Podemos prever un eclipse o la aparición de un cometa con siglos de antelación, pero no el clima de la próxima semana. Ello es así porque depende de un enorme conjunto de circunstancias inciertas, que determinan por ejemplo que cualquier pequeña variación en un punto del planeta, genere en los próximos días o semanas un efecto considerable en el otro extremo de la tierra [2] (Pablo Cazau). La incertidumbre, como característica de todos los sistemas complejo, y por ende, de los sistemas microbiológicos, como los coronavirus, también, dificulta predecir con exactitud su dinámica.

¿Tenemos los humanos responsabilidad en la dinámica de los sistemas complejos macro y microbiológicos?

Desde la teoría del caos, el cosmos (que incluye, lo animado, lo inanimado, la especie humana, y los sistemas micro y macrobiológico, sin excepciones) es asumido como sistema complejo que no sigue estrictamente el modelo del reloj, previsible y determinado, sino que tiene aspectos caóticos, es decir comportamientos impredecibles en donde los fenómenos del presente no son únicamente consecuencia del pasado y la causa del futuro, ni obedecen a una lógica lineal, sino que dependen de un enorme conjunto de circunstancias inciertas. Pero también desde la teoría del caos, se propone que la naturaleza como sistema complejo, (todos los seres que la conforman y la vida misma), está formada por una serie de elementos interconectados. Esas interacciones generan nuevas propiedades llamadas emergentes que no tienen explicación por la mera suma de las partes, sino que tienen sus propias leyes y su lógica interna y sólo son perceptibles desde una perspectiva compleja.

Las interacciones, determinan también, que cualquier pequeña variación en un punto del planeta, genere en los próximos días o semanas un efecto considerable en el otro extremo de la tierra [3] (Pablo Cazau.), por el llamado efecto mariposa. La propagación del virus Covid19, que hace parte del sistema naturaleza pero que a su vez, es un sistema complejo, ejemplifica este llamado “efecto mariposa”: “un estornudo en China causa un huracán sanitario en el planeta” (Vicente Montes 2020).

Aunque, se habla de la estabilidad de los sistemas, entendida como la resiliencia o rapidez con la que el sistema regresa a sus condiciones originales y la resistencia que es la capacidad del sistema para soportar disturbios, dicha estabilidad es una verdad a medias porque la dinámica de la naturaleza, es también, el resultado de un proceso de autoorganización, en razón a que como sistema complejo evolucionan caóticamente y, las influencias externas (disturbios) acentúan ese caos hasta un punto culminante, llamado punto de bifurcación, donde el sistema deberá optar por retornar al equilibrio, o reorganizarse en una estructura y un equilibrio superiores. Pablo Cazau lo explica así:


Se parte de un estado de equilibrio: este estado se rompe porque el sistema recibe alguna influencia externa bajo la forma de energía o información, con lo cual pasa a un estado de desequilibrio. La experiencia revela que este estado de desequilibrio no puede sostenerse por mucho tiempo, y que pronto intentará un reequilibramiento, que puede seguir dos rutas alternativas a partir de un punto de bifurcación: o bien retorna al equilibrio original o bien procura pasar a un equilibrio superior, más complejo y más sofisticado, denominado estructura disipativa. La primera posibilidad se lleva a cabo mediante un mecanismo de retroalimentación negativa, compensador o neutralizador de las desviaciones, y por ello el sistema vuelve a su estado inicial. La segunda posibilidad tiene lugar mediante un mecanismo de retroalimentación positiva, amplificador de las desviaciones y por ello el sistema es conducido a una situación tal que se desestructura y se reconfigura en una nueva estructura, distinta de la anterior y, más compleja. Mientras la primera posibilidad nos sugiere un proceso reversible (pues vuelve al mismo punto de partida), la segunda nos sugiere un proceso irreversible, desde que no implica volver al punto de partida sino continuar para adelante a través de la construcción de más y más estructuras cada vez de mayor complejidad, impredecibles todas ellas” [4]

La vida, en todas sus expresiones, no es ni puramente determinada, ni puramente gobernada por el azar, ni un sistema autónomo, es fundamentalmente una incertidumbre. Aunque, hay algunos fenómenos a los que a grandes rasgos puede aplicarse el esquema determinista, como el movimiento de la tierra en torno al sol, en otros hay una mezcla de determinismo y probabilidad o azar, como en la evolución de un ser humano, de una sociedad, del clima terrestre, de los ciclos de microorganismos, etc. Para el caso de la dinámica de microorganismos y por ende la de los virus, se hace necesario, precisar que los microorganismos, poseen además, la característica de la resonancia, la cual conlleva a que éstos, durante algún tiempo adquieran mayor virulencia, la cual, tiende luego a desvanecerse. Cuando un sistema entra en resonancia, su comportamiento puede describirse en forma de ondas que cada vez adquieren mayor fuerza pero que luego se desvanecen.

Ante dos situaciones idénticas cualquier variable por más insignificante que sea puede hacer variar el resultado. Con el paso del tiempo, esa pequeña variable, se va ir haciendo cada día más grande y puede llegar a revertir absolutamente los mundos que parecían iguales al principio [5]. Gerardo “Tato” Young

En el artículo “Caos e inestabilidad dinámica en los sistemas microbiológicos [6]”, se afirma que dada la complejidad de los sistemas microbiológicos (caso coronavirus), el abordaje de su dinámica, debe hacerse desde los sistemas de evaluación caótica como alternativa a la linealidad clásica, es decir, trascendiendo los sistemas clásicos deterministas del tipo newtoniano, basados en la relación causa-efecto. Se señala:

En términos deterministas, cualquier punto que se mueve en un sistema lo hace con respecto a otro, de manera que ese otro punto que rige su movimiento es el atractor del primero y el ejemplo más simple es la circunferencia: el punto que la describe sufre la atracción del centro de dicha circunferencia y ése es su atractor; prueba de ello es el valor constante del radio. En los sistemas caóticos (que son los biológicos) esto no sucede así, puesto que las trayectorias de los puntos, pese a ser determinísticas, nunca son periódicas (nunca se repiten con exactitud) y siguen comportamientos muy variables con respecto al atractor, que sigue existiendo.En cualquier sistema en el que se incluyan procesos dinámicos, como el de los virus, por ejemplo, existen unas condiciones iniciales de las que se parte. Dichas condiciones iniciales, en el caso de la microbiología, no son medibles con precisión, lo que nos hace partir de una situación de inseguridad importante. En microbiología se cumple el hecho de que pequeñas variaciones en las condiciones iniciales nos llevan a grandes diferencias en los resultados finales, es decir, a grandes incertidumbres finales, como comprobamos todos diariamente [7]. Esa sensibilidad extrema a las condiciones iniciales es lo que conocemos como inestabilidad dinámica, o más sencillamente caos. El caos es, por tanto, una aleatoriedad de los sistemas dinámicos que nos permite apreciar cierto orden matemático en procesos que antes pensábamos que eran completamente estocásticos o de azar” [8].

Por otra parte, como se señala en el artículo Ciclos, caos y evolución en sistemas de virus, Los microrganismos son un sistema dinámico inestable o sistema caótico, cuyas mutaciones no parecen ser ni una cuestión determinística, ni de azar, sino que obedecen a un sistema de arquitectura caótica, lo que constituye un concepto mucho más robusto que el plenamente estocástico [9].

¿Tenemos los humanos responsabilidad en la dinámica de los sistemas complejos, llámense
ecosistemas naturales o sistemas microbiológicos?

Dada la interacción entre todos los seres y elementos que conformamos el cosmos, pese a las autonomías relativas de las partes que a su vez, se comportan como sistemas complejos, y pese a que los humanos seamos una “emergencia evolutiva”, como nos calificará el maestro Augusto Ángel Maya, es innegable la incidencia de cualquier actividad externa, sobre la dinámica propia de los sistemas, en razón del efectos aleteo de mariposa. Si bien es cierto, que en la naturaleza siempre han existido los disturbios (fuego, erupciones, ciclones, inundaciones, etc.), antes y pese a la existencia humana, y que los disturbios han afectado diferentes niveles de organización de los sistemas biológicos (tanto de las especies como de las poblaciones), también lo es que acciones antrópicas han incrementado la frecuencia, extensión e intensidad de los disturbios.

Disturbios humanos, como la Agricultura y pastoreo, minería, energías, contaminación, irradiación, fuegos, se repiten a frecuencias muy cortas, en comparación con las frecuencias naturales y ponen en evidencia, la responsabilidad humana, en los proceso de degradación y destrucción de ecosistemas debido a sus acciones directas e indirectas. La degradación y destrucción de muchos ecosistemas en el mundo, derivado de acciones antrópicas, ha acelerado la crisis ambiental y ha conllevado a la reducción rápida de los múltiples beneficios ambientales que ofrecen los ecosistemas, como producción de agua, fijación de CO2, ciclos de materia, productividad del suelo, biodiversidad, coberturas que previenen erosión, etc. Las tasas de destrucción de todos los ecosistemas continúan ocurriendo apresuradamente, debido a prácticas productivas, extractivas, de consumismo sin límites y concentración, con el agravante que muchos ecosistemas tendrán variaciones desfavorables para la humanidad con el cambio climático globa [10]. (Orlando Vargas Ríos)

Como lo señala claramente, la teoría del caos, el batir de las alas de una mariposa puede producir un tornado, en el otro lado de la tierra, después de múltiples retroalimentaciones y/o bifurcaciones del sistema, en este caso, el Coronavirus, sistema microbiológico que además, en su dinámica, como cualquier sistema complejo, es contrario al enfoque de orden, control y previsión. En su dinámica, es también, impredecible, en razón a las irregularidades implícitas en su organización.

Dado que con la teoría del caos se explica desde el comportamiento de la naturaleza y el cuerpo humano hasta la trayectoria de una gota de agua, porque unos y otros son sistemas complejos, hemos de aceptar que el aleteo de una mariposa puede acabar causando un huracán porque todos los actos y decisiones están conectados y las posibilidades de interrelación son incalculables [11]. En esta óptica, podemos inferir que la afectación de la estructura y funcionamiento de ecosistemas naturales, la afectación de hábitats naturales, la zoofilia, el consumo y el comercio de fauna silvestre, podrían afectar la dinámica de los sistemas microbiológicos y, desde esta mirada también inferir responsabilidades humanas posibles, en la frecuencia de pandemias originadas por sistemas microbiológicos.

No todo, sin embargo está perdido, hay posibles y nuevas esperanzas. Nuevos modos de ver el mundo están naciendo o renaciendo, desde pluriversos, fundamentados en el respeto a la complejidad caótica del cosmos que nos alberga y que nos convocan, a superar la visión antropocéntrica, a que los humanos, dejemos de creernos y comportarnos como el centro del mundo, pero también, a que reconozcamos, nuestra responsabilidad en la dinámica del cosmos en todos sus niveles, en razón de la interconectividad.

Como lo han dicho algunos pluriversos:

Experimentar la solidaridad con todo el universo tiene mucho que ver con el hecho de liberarnos nosotros mismos del hábito de pensar que somos fragmentos inconexos, en dejar de poner énfasis en el Yo aislado y en la conciencia de que solo podemos conocer individualmente, tiene que ver con la necesidad de cambiar la perspectiva de una lucha heroica e individual, y sustituirla por otra de colaboración y codesarrollo, tiene que ver con la necesidad de dejar de ver la naturaleza como un conjunto de objetos aislados y experimentar que somos un aspecto más de la organización de la naturaleza. En lugar de obsesionarnos por el control y la predicción hemos de sensibilizarnos hacia el cambio y lo emergente”

Notas:

[1]  www.researchgate.net/publication/305456841_LA_TEORIA_DEL_CAOS_UNA_EXPLICACION_SIMPLE_DE_UN_FENOMENO_COMPLEJO

[2] Cazau Pablo. ANTROPOSMODERNO. La teoría del caos.

[3] Cazau Pablo. La teoría del caos

[4] Cazau Pablo. La teoría del caos

[5] www.tatoyoung.com.ar/2020/03/la-teoria-del-caos-la-ciencia-ficcion-y-las-peculiaridades-de-la-pandemia-actual/

[6] Ybarra Carmen a , Gutiérrez Fernando a , Hervás Francisco a , 2000. Caos e inestabilidad dinámica en los sistemas microbiológicos. Madrid, España.

[7] Skinner JE, Molnar M, Vybiral T, Mitra M..Application of chaos theory to biology and medicine..Integra Physiol Behav Sci, 27 (1992), pp. 39-53

[8] Tsonis PA, Tsonis AA..Chaos: principles and implications in biology..Comput Appl Biosci, 5 (1989), pp. 27-32

[9] Kirkwood TB, Bangham CR..Cycles, chaos, and evolution in virus cultures: a model of defective interfering particles..Proc Natl Acad Sci USA, 91 (1994), pp. 8685-8689

[10]  Vargas Orlando. 2010. RESTAURACIÓN ECOLÓGICA: BIODIVERSIDAD Y CONSERVACIÓN. Acta Biológica Colombiana Volumen 16 No. 2

[11] Gaitán, Juan. 2020. Teoría General del Caos. La vida es fundamentalmente, una incertidumbre

Contacto:

Lucía Vásquez Celis –  vasquezlucia2004@yahoo.es

Ecoportal.net

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