La cuarta dimensión es real, científicamente comprobado

El descubrimiento sobre la cuarta dimensión desafía las ideas sobre la naturaleza de la materia.

Un grupo de científicos descubrió que los electrones se mueven en cuarta dimensión. Con sus velocidades ultrarrápidas, estos electrones parecen desafiar nuestra comprensión del universo. Desde la escuela secundaria nos han enseñado todo sobre los modelos atómicos, especialmente los electrones, y desde entonces nos han dicho que están en un viaje tridimensional.

Tras investigaciones recientes, se descubrió que los electrones no operan en la tercera dimensión sino en la llamada dimensión energética. Un espacio donde el tiempo y la energía se fusionan de una manera única.

Estos electrones se llaman electrones de Dirac porque para comprender completamente sus propiedades, deben describirse en un espacio de cuatro dimensiones.

Un hito importante en la física: los electrones se mueven en la cuarta dimensión

Un equipo de físicos dirigido por el Dr. Ryuhei Oka de la Universidad de Ehime en Japón ha logrado un avance sin precedentes al observar electrones que se mueven a velocidades extremadamente rápidas en un espacio de cuatro dimensiones.

Los investigadores se centraron en un material especial llamado bis(etilenditio)-tetratiafulvaleno, un polímero superconductor. Lo que descubrieron fue en realidad algo nunca antes visto: electrones de Dirac, partículas que se caracterizan por su falta de masa, lo que les permite alcanzar velocidades increíbles.

Además de moverse a través de las tres dimensiones del espacio que conocemos, estos electrones también se mueven a través de lo que los expertos llaman la dimensión energética: un espacio donde el tiempo y la energía se entrelazan de una manera completamente nueva.

La Cuarta Dimensión es un proyecto con muchos desafíos

Sabemos que el comportamiento de los electrones en los materiales está determinado por ciertas propiedades cuánticas que determinan sus órbitas en la sustancia de la que forman parte.

Este fenómeno es similar a la forma en que la luz que viaja a través del universo se ve alterada por la presencia de estrellas, agujeros negros, materia oscura o energía oscura, que pueden deformar el continuo espacio-tiempo.

Aunque los electrones de Dirac están estrechamente relacionados con los materiales topológicos, estudiar estos electrones no es una tarea fácil. Su coexistencia con electrones ordinarios hace que su detección y medición siga siendo un desafío científico.

Pues bien, para superar este obstáculo, los científicos utilizaron una técnica innovadora llamada resonancia de espín electrónico. Este método les permitió observar cómo interactúan los electrones con los campos magnéticos, utilizando la distribución de carga de espín de los electrones para distinguirlos de sus homólogos estándar.

Descubrieron que la velocidad de estos electrones no es constante sino que varía dependiendo de factores como la temperatura y el ángulo del campo magnético.

Por tanto, la existencia de electrones de Dirac moviéndose en la cuarta dimensión nos obliga a repensar las leyes que rigen el mundo subatómico. Esto abre la puerta a nuevas tecnologías que permitirán el desarrollo de electrónica ultrarrápida, computadoras cuánticas de próxima generación e incluso materiales con propiedades que aún desconocemos.

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