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Acaparamiento de tierras. Un lado oscuro de la inversión extranjera

28/08/12 Por GRAIN

La esclavitud no se regula. Se declara ilegal. De la misma manera, cualquier enfoque serio para luchar contra el hambre y la pobreza requiere garantizarle a los pueblos el control sobre sus tierras y territorios, no directrices y reglas sobre qué puedan hacer las corporaciones y los inversionistas extranjeros para trabajar para sí mismos. Lo que necesitamos no es inversión responsable en tierras agrícolas, sino restitución.

La actual ola de acaparamiento de tierras que afecta a muchas áreas del mundo es ampliamente reconocida como una realidad incuestionable y una amenaza importante. Hay pruebas documentadas de la existencia de cientos de acuerdos comerciales realizados en los últimos años, en diversos sectores, desde el forestal y minero hasta el aceite de palma y la producción porcina. Los cálculos publicados acerca de cuánta tierra implican, van de 80 millones de hectáreas hasta la impresionante cifra de 227 millones. Y los relatos acerca de despojos, violencia, muerte y asaltos étnicos asociados con estos arreglos comerciales han estado creciendo en forma sostenida. Sin embargo, la principal discusión política de quienes están en el poder no es cómo detener el acaparamiento de tierras sino cómo hacerlo funcionar.

Las agencias internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Banco Mundial o la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), están realmente preocupadas por las consecuencias negativas de lo que prefieren llamar adquisiciones de tierras a gran escala. Pero el papel que se asignan a sí mismas es el de aprovechar este dinero en nombre del añejo dogma del desarrollo —la creencia de que la inversión extranjera conduce al crecimiento económico que necesariamente derramará para todos. Sus esfuerzos se centran en crear reglas voluntarias que los gobiernos o las compañías pueden usar para disciplinar y encaminar las adquisiciones de tierra.

No vemos que los presidentes Sirleaf de Liberia, Omar al-Bashir de Sudán, Cristina Fernández de Argentina o Viktor Yanukovych de Ucrania estén pidiendo ayuda a gritos a la comunidad internacional para que los ayuden a detener el acaparamiento de tierras. Al contrario, la mayoría de los gobiernos quieren los contratos, los están firmando, y a menudo reprimen a las comunidades que se alzan y resisten la expulsión, o a quienes se quejan públicamente de los bajos salarios o de perder las tierras de pastoreo para su ganado. Es en pocos países que los legisladores, las cortes o los funcionarios administrativos y los partidos políticos estén tratando de establecer algunos límites básicos a la adquisición de tierras agrícolas ante el creciente interés de los inversionistas extranjeros.(1)

Mientras tanto, inversionistas del sector privado, como los fondos de pensión y los grupos de capitales privados, llevan la delantera y están organizando sus propios estándares para la adquisición de tierras agrícolas. Quieren protegerse de las críticas ofreciendo guías para que haya prácticas "responsables" en las inversiones de tierras agrícolas. Tales instrumentos de inversión responsable, sean códigos, principios o guías, están muy centrados en la protección monetaria de las inversiones. Están diseñados de modo semejante a las pólizas de seguros para brindar ciertas garantías de que se logrará algún monto de dividendos financieros. Esto puede ser muy importante para los inversionistas institucionales, como los fondos de pensión, que tienen una obligación fiduciaria que desempeñar.

Es claro que en los círculos del poder hay el impulso de aceptar el acaparamiento de tierras y convertirlo en algo más aceptable mediante reglas, regulaciones, marcos políticos o lineamientos, a pesar de que las organizaciones, los movimientos campesinos y los pueblos indígenas de las áreas afectadas exijan ponerle fin al acaparamiento de la tierra.

Algo en qué pensar

El qué hacer con el acaparamiento de tierras ha llevado a las autoridades públicas y a los líderes empresariales a un conveniente callejón sin salida. Por un lado, hay gobiernos y agencias internacionales tratando de establecer estándares para la inversión en tierras acordados de manera global y que serán voluntarios. Por otro lado, el sector corporativo está estableciendo sus propios estándares para las inversiones en tierras, que también son voluntarios, pero parecen responder a las necesidades internas de las corporaciones. ¿Se puede disciplinar el acaparamiento de tierras con estas iniciativas? Casi que nada, lo único que se logra es mantener el status quo. Es de suponerse que éste es el objetivo de los que están involucrados.

Gran parte de la urgencia por regular estos negocios se reduce a palabras, específicamente con el intento de diferenciar "acaparamientos de tierra" de "inversión", y así establecer no sólo la legalidad de estos negocios agrarios a gran escala, sino también su legitimidad. "Una gran cantidad de nuestros signatarios no entiende cuando se habla acerca de acaparamiento de tierra", nos indicó un representante de los PRI de Naciones Unidas. (1) Para los inversionistas, puede no haber acaparamiento de tierras si las leyes son respetadas y se firman contratos. Lo que ellos no ven es que el término se refiere a un problema político, relacionado con los intereses, los derechos, las posiciones o puntos de vista de las personas y pueblos que son ignorados, sin importar cuán legal o informado pueda parecer el proceso de negociación o acuerdo final. Por ejemplo, una compañía puede darse la molestia de consultar al jefe de un poblado o al líder de la comunidad, pero ese jefe puede no representar el interés de las mujeres o niños en dicha comunidad.

También hay una injusticia temporal inherente. Mucho de estos negocios de tierras fueron firmados por un periodo de tiempo muy largo (entre 30 y 99 años), cambiando el destino de los miembros de las comunidades por hasta tres generaciones futuras. Cualquier transacción que comprometa grandes áreas de tierras rurales para las actividades de otros, es quitarle esa tierra a mucha gente e impedir muchos de sus posibles usos. Por eso son, para todas las intenciones y propósitos, acaparamientos de tierra.

Más aún, aunque el sector privado intenta distinguir los negocios realizados abiertamente (que quisieran que les fueran reconocidos como inversiones de "buena fe") de otros menos respetables (los cuales pueden continuar llevando el estigma de "acaparamiento de tierra"), muchos de estos negocios de tierras no son inversiones y no merecen la etiqueta de "inversión", sin importar cuán aceptable o responsable o de buena fe. Muy a menudo los negocios son especulativos; las tierras no son acondicionadas o puestas en producción, sino que simplemente se venden después de varios años. (2) Otros contratos se hacen con el propósito de obtener rentas. (3) El objetivo en estos casos es sacar renta financiera, no desarrollar las capacidades productivas de la tierra ni generar riqueza en la comunidad, lo cual implica una serie de costos adicionales. Si el modelo de negocios es maximizar las ganancias, entonces se deduce que los costos —incluidos los salarios, los derechos a la tierra y al agua etcétera— serán presionados a la baja tanto como sea posible. Esto no es inversión en ningún sentido socialmente positivo.

Pseudo inversión

Dando cuenta sobre la situación en Indonesia, John McCarthy de la Universidad Nacional de Australia describe de esta forma lo que está ocurriendo: "En muchos casos, a pesar de las disposiciones legales, la tierra es adquirida sin la intención de usarla para los propósitos descritos en la licencia de desarrollo. Muchas son 'adquisiciones virtuales', que permiten al inversionista conseguir subsidios, obtener préstamos bancarios usando las licencias por la tierra como garantía, extraer madera o especular sobre futuros aumentos en el valor de la tierra sin desarrollarla. Por ejemplo, agencias estatales han estado concediendo licencias para plantaciones de palma aceitera por sobre 26 millones de hectáreas de tierra. Sin embargo, las 33 grandes corporaciones de palma aceitera de Indonesia sólo tienen planificado plantar alrededor de 300 mil-400 mil hectáreas adicionales de palma aceitera cada año." (4)

El problema más importante de los esfuerzos por definir reglas para la inversión responsable en tierras agrícolas, es que las reglas están siempre haciendo que el proyecto funcione para el inversionista. Las comunidades locales, los suelos, las cuencas, los mercados de trabajo local e incluso la situación de seguridad alimentaria para el país anfitrión, se manejan como factores de riesgo que necesitan ser mitigados. El objetivo es manejar los costos, incluyendo aquellos relacionados con los riesgos de reputación, para asegurar una ganancia aceptable. Las reglas para la inversión responsable en tierras agrícolas son, por lo tanto, para el inversionista. El preocuparse de las consecuencias para los habitantes locales se convierte en otro costo de hacer negocios, pero también en una fuente adicional de ganancias.

La credibilidad de la "inversión socialmente responsable" en tierras agrícolas en el mundo es extremadamente frágil, en el mejor de los casos. Los que trabajan por ella parecen vivir en su propio mundo autorreferente y pueden no tener un impacto real, lo que no es sorprendente. Otros sectores, donde esto se ha intentado —el algodón sustentable, la soja sustentable, el aceite de palma responsable, la madera responsable, los bancos responsables y otros, tienen un historial repleto de manchas. (5)

La esclavitud no se regula. Se declara ilegal. De la misma manera, cualquier enfoque serio para luchar contra el hambre y la pobreza requiere garantizarle a los pueblos el control sobre sus tierras y territorios, no directrices y reglas sobre qué puedan hacer las corporaciones y los inversionistas extranjeros para trabajar para sí mismos. Lo que necesitamos no es inversión responsable en tierras agrícolas, sino restitución. Por esto queremos decir que en vez de tratar de hacer funcionar esta nueva tendencia de financializar la tierra agrícola, se necesita detener estos negocios y revertirlos, restituyendo las tierras a las comunidades que vivían de ellas. Y en lugar de promover el crecimiento de la agricultura industrial, necesitamos fortalecer, en todo el mundo, el enfoque de la soberanía alimentaria, basada en las comunidades y en cada familia. Se están desarrollando iniciativas en estas direcciones, intentando detener los flujos de capitales dirigidos hacia firmas con historial de acaparamiento de tierra o hacia fondos establecidos específicamente para traficar con los derechos agrarios, junto con trabajo de educación y presión política para apoyar sistemas de agricultura comunitaria, familiar, de pequeña escala y mercados locales. Aunque es una batalla inmensa y cuesta arriba, está claro que necesitamos detener el financiamiento de los acaparamientos de tierras, en vez de intentar hacerlos responsables. www.ecoportal.net

Extracto del informe de GRAIN "¿Inversión responsable en tierras agrícolas? Los actuales esfuerzos para regular el acaparamiento de tierras agravarán las situación".

Para ver el informe completo: http://www.grain.org/...

Notas:

1. Katie Beith, Secretariado de PRI de las Naciones Unidas, comunicación personal con GRAIN, 3 de julio de 2012.

2. Ver "Land grabbing by pension funds and other financial institutions must be stopped" ("El acaparamiento de tierras por los fondos de pensión y otras instituciones financieras debe ser detenido") Declaración de la sociedad civil contra el financiamiento de los acaparamientos de tierra, Bruselas, 26 de junio de 2012, Nota 1, http://www.grain.org/...

3. Ver Michel Merlet, "Investment: Magic Word or trap?" ("Inversión: ¿Palabra mágica o trampa?"), aGter, agosto 2012, http://www.agter.asso.fr/..., y H. Cochet y M. Merlet, "Land grabbing and the share of the value added in agricultural processes. A new look at the ditribution of land revenues", documento presentado a la conferencia internacional sobre el acaparamiento de tierras al nivel global, Universidad de Sussex, 6-8 de abril 2011, http://www.agter.asso.fr/....

4. "Energy, food and climate crises: are they driving an Indonesian 'land grab'?" (Crisis energética, alimentaria y climática: ¿están provocando acaparamiento de tierras en Indonesia?), East Asia Forum, 17 julio, 2012 http://www.eastasiaforum.org/...

5. Ver "Audits reveal no benefits from RTRS certification" ("Auditorías revelan ningún beneficio de la certificación RTRS"), CEO, Amigos de la Tierra y GM Freeze, 22 de mayo de 2012. http://www.corporateeurope.org/...

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