Saltar al contenido
martes, 27 de octubre de 2026 Edición Estados Unidos · en español
Tecnología

Investigadores equiparon pavos silvestres de Oklahoma con GPS para descubrir por qué disminuyen sus poblaciones y mejorar su manejo

Por Skarlett Soto · 27 octubre, 2026 · 7:55 p. m. · 5 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Investigadores equiparon pavos silvestres de Oklahoma con GPS para descubrir por qué disminuyen sus poblaciones y mejorar su manejo
Búsqueda de GoogleAñadir como fuente preferida→

Un grupo de pavos silvestres de Oklahoma lleva algo poco común en la espalda: pequeñas mochilas con GPS que permiten seguir sus movimientos.

Los científicos quieren saber por dónde se desplazan, dónde descansan y qué ocurre con sus poblaciones, cuya disminución preocupa a los especialistas.

Para averiguarlo, investigadores de la Universidad Estatal de Oklahoma y del Departamento de Conservación de Vida Silvestre iniciaron un proyecto de cuatro años en el condado de Roger Mills.

Durante la primera temporada capturaron y marcaron 171 pavos silvestres, de los cuales 90 recibieron pequeños transmisores GPS.

Pero las mochilas no son las únicas herramientas que están utilizando. También instalaron cámaras y grabadoras que ya han reunido una enorme cantidad de información.

Cómo siguen a los pavos con mochilas GPS, cámaras y grabadoras

Como podrás imaginar, seguir a un pavo silvestre durante meses no es una tarea sencilla.

Estos animales se desplazan entre campos abiertos y zonas arboladas, y observarlos todo el tiempo sería prácticamente imposible.

Por eso, los investigadores decidieron combinar varias herramientas.

Primero capturaron y colocaron bandas de identificación a 171 pavos durante la primera etapa del proyecto.

Después, 90 de ellos recibieron pequeños transmisores GPS que llevan en la espalda, como si fueran mochilas livianas.

Estos dispositivos permiten conocer sus desplazamientos sin necesidad de que los científicos estén siguiéndolos constantemente.

Además, instalaron cámaras y grabadoras autónomas en distintas zonas del área estudiada.

Las cámaras registran el paso de los animales, mientras que los micrófonos captan sus sonidos en diferentes momentos del día.

Y la cantidad de información reunida ya es enorme.

Los equipos han generado más de 1,6 millones de imágenes y 75 000 horas de audio.

Ahora los investigadores deben analizar todos esos registros y combinarlos con los datos del GPS.

Así esperan conocer mejor los movimientos de los pavos y estimar cuántos viven en la zona.

Qué quieren descubrir sobre sus movimientos y la caza

Saber por dónde se mueven los pavos puede ayudar a entender qué lugares utilizan para alimentarse, descansar y reproducirse.

También permitirá conocer mejor cómo aprovechan los terrenos públicos y las propiedades privadas del condado.

Esto es importante porque los investigadores quieren averiguar qué condiciones favorecen a las poblaciones de pavos silvestres y cuáles podrían estar afectándolas.

Con esa información, los propietarios de tierras podrían contar con mejores recomendaciones para conservar la vegetación y los espacios que necesitan estas aves.

Pero el proyecto también busca estudiar qué ocurre durante la temporada de caza.

Para eso, los investigadores de la Universidad Estatal de Oklahoma están reuniendo información sobre la actividad de los cazadores en terrenos públicos.

Una de las herramientas consiste en contar los vehículos estacionados en los accesos a determinadas zonas.

De esta manera pueden estimar dónde se concentra la presión de caza y comparar esos datos con los movimientos de los pavos.

La idea es entender mejor cómo utilizan el territorio durante distintas épocas del año.

Sin embargo, todavía no se sabe si la actividad de los cazadores está provocando cambios importantes en sus desplazamientos.

Eso es justamente lo que los científicos quieren investigar.

Por qué todavía no pueden recomendar cambios en la caza

Aunque ya reunieron una gran cantidad de imágenes, grabaciones y datos GPS, los investigadores reconocen que todavía falta información.

El proyecto está previsto para durar cuatro años, y los resultados de la primera temporada no son suficientes para sacar conclusiones definitivas.

Por ejemplo, durante la primavera se registró la caza de apenas cinco pavos en propiedades privadas dentro del área estudiada.

Con una cantidad tan pequeña resulta difícil evaluar lo que ocurre en esos terrenos y recomendar cambios en las normas de caza.

Por eso, los científicos seguirán observando a las aves durante las próximas temporadas.

Quieren saber cómo cambian sus movimientos a lo largo del año, qué lugares utilizan con mayor frecuencia y cómo se relacionan esos comportamientos con la actividad humana.

También necesitan reunir más información para estimar el tamaño de la población y conocer mejor su evolución

Todo esto podría ayudar a las autoridades a decidir si es necesario modificar las medidas de manejo o las normas de caza.

Pero hacerlo ahora sería apresurado.

Los resultados también podrían ser útiles para otras regiones donde existen preocupaciones similares por las poblaciones de pavos silvestres.

Por el momento, las pequeñas mochilas GPS, las cámaras y las grabadoras están ayudando a reunir información que antes era mucho más difícil de conseguir.

Todavía no hay una respuesta definitiva sobre lo que ocurre con estos animales en Oklahoma.

Los próximos años de seguimiento permitirán saber si sus poblaciones necesitan nuevas medidas de protección y cuáles podrían funcionar mejor.

¿Te ha servido este artículo?

Recibe cada semana lo que de verdad importa

Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.

Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

Más en Ecoportal