Cuando hablamos de Neom y sobre todo de The Line, tenemos que decir que es un proyecto ambicioso de Arabia Saudita que cuenta con una extensión de 170 kilómetros. Esta ciudad lineal busca ser un modelo de sostenibilidad y eficiencia, ya que busca operar con cero emisiones de carbono.
Al mencionar la parte del diseño, debemos decir que está compuesto por dos rascacielos paralelos de 500 metros de altura, y que esto es lo que permitirá albergar a unos 9 millones de habitantes. Además, este proyecto cuenta con una fuerte inversión en tecnología, sobre todo en robótica.
Este proyecto levantó cuestionamientos sobre su viabilidad técnica, debido a los desafíos de su construcción en un entorno desértico, las implicaciones sociales y ambientales que surgieron. Luego de plantear la dependencia de energías renovables, se hace foco en la capacidad de suministro dentro de un clima extremo como el del desierto.
Los nuevos modos de estas estructuras: te sorprenderás con estos detalles
En cuanto a la estructura en sí, más allá de las medidas, podemos decir que la ausencia de automóviles y calles como las conocemos es una característica distintiva de esta megaciudad, donde se espera un transporte público a alta velocidad que será el eje de la movilidad para que los residentes accedan a cualquier punto de la ciudad en menos de 20 minutos.
Al poder integrar la tecnología a través de sistemas de inteligencia artificial, se optimizará la gestión de recursos, desde la energía hasta el suministro de agua. Al tener cerca todos los servicios importantes, esto facilitará la vida cotidiana de los habitantes, pero esta dependencia tecnológica plantea posibles fallas o ciberataques en la ciudad.
Otro punto a tener en cuenta es la densidad poblacional planificada, pero muy eficiente, que podría generar problemas de hacinamiento si no se gestionan de manera adecuada, ya que se espera lograr que todo esté a una distancia de cinco minutos a pie, incluyendo viviendas, oficinas, escuelas y áreas recreativas.
Neom realizó una inversión estratégica en GMT Robotics y el trabajo humano
Sin dudas, el impulsor de este megaproyecto es Neom, que realizó una inversión estratégica en GMT Robotics, una compañía especializada en la fabricación de máquinas para producir barras de refuerzo. Esta decisión se basa en el gran consumo de acero de Neom, que representa el 20% del suministro mundial.
Al automatizar este proceso, se busca aumentar la eficiencia y la seguridad, también podría desplazar a trabajadores humanos de sus puestos. Por ello, en el debate se pide que se implementen medidas para reducir el impacto, podrían usarse programas de capacitación y reconversión laboral para asegurar una transición justa hacia una economía basada en la tecnología.
Según datos aportados por GMT Robotics, el valor del mercado mundial de la robótica de construcción se estimó en 168,2 millones de dólares en 2022 y se espera que alcance los 774,6 millones de dólares en 2032. Es decir, un crecimiento de más del 360% en diez años.
De cara a la automatización: ¿Los robots son una amenaza para el trabajo humano?
Al generarse una gran incertidumbre por la integración de robots en proyectos tan enormes como este, se plantean dudas legítimas sobre el impacto en cuanto al empleo humano. De igual manera, la automatización promete aumentar la eficiencia y la precisión en la construcción, lo que conlleva el riesgo de desplazar cantidades de trabajadores.
Para la automatización se buscan las tareas repetitivas y peligrosas, como la construcción de estructuras de hormigón o la manipulación de materiales pesados, esto podría reducir la necesidad de mano de obra humana en algunos sectores, poniendo sobre la mesa la posibilidad de replantearse el modo de trabajo y protección social.
Lo que se intenta con la automatización es que los robots asuman tareas rutinarias y peligrosas, liberando a los trabajadores humanos para que se enfoquen en actividades que requieren habilidades más complejas y creativas, como la planificación, la supervisión y la resolución de problemas.
