Las empresas dieron a conocer una nueva alianza destinada a promover prácticas de agricultura sustentable. Con el objetivo de continuar estimulando la producción de cultivos con baja intensidad de carbono, BASF y Nutrien pondrán a disposición de los trabajadores campesinos una interfaz que les permitirá acreditar sus métodos sustentables y acceder a recompensas económicas y certificaciones por su compromiso ambiental.
La propuesta de BASF y Nutrien
Este martes, las corporaciones confirmaron el lanzamiento de una propuesta dirigida al sector campesino, para respaldar el uso de métodos ecoamigables durante la producción de insumos alimenticios. De la mano de los agrónomos de Nutrien y con tecnología de punta de BASF, la «colaboración estratégica» promete beneficios para los agricultores.
Según detallaron, el dúo jugará el rol de ser el garante de las prácticas sustentables de pequeñas y grandes empresas que necesitan acceder a certificaciones que den cuenta de la calidad de sus productos y la baja contaminación producida durante su obtención.
La noticia llega en un momento clave para Estados Unidos, mientras el país intenta adaptarse a las alternativas de la industria verde y comienza a priorizar las ventajas de las herramientas ecoamigables para «limpiar» los procesos de producción y manufactura de procedimientos que pongan en riesgo la salud del medio ambiente.
Así, mientras en el sector minero son cada vez más las compañías que optan por la técnica RSI para explorar el potencial geotérmico de los territorios, el sistema agrícola también se abre camino hacia la transición energética.
En concreto, la iniciativa pondrá al alcance de los productores las plataformas xarvio FIELD MANAGER y xarvio BIOENERGY para ayudarlos a «conectar con biorrefinerías y a documentar la intensidad de carbono (IC) de sus cultivos».
Los métodos digitales estarán centrados en la detección de los niveles de carbono en el maíz que luego se destina para la fabricación de etanol. «Proporcionan una forma confiable de verificar el grano con baja intensidad de carbono, lo que ayuda a respaldar los requisitos de producción de biocombustibles y la participación en el mercado», explicaron.
Además del seguimiento digital, la alianza estipula la participación de expertos de Nutrien que trabajarán a la par de los agricultores, «brindándoles información y conocimientos especializados que les permiten tomar decisiones que protegen la producción, se adaptan a sus operaciones y mantienen su negocio en marcha».
El núcleo del acuerdo: la IRA
Cabe destacar que las medidas persiguen el beneficio económico de los trabajadores, quienes, al contar con la debida certificación de sustentabilidad, podrán incrementar el valor de sus productos.
«Este trabajo apoya la producción nacional de biocombustibles y, al mismo tiempo, ayuda a los agricultores estadounidenses a competir en los mercados emergentes de bajas emisiones de carbono a nivel mundial», defendieron.
Otro de los intereses financieros apunta a la Ley de Reducción de la Inflación (IRA), que habilita a los trabajadores que producen combustibles limpios a disfrutar de créditos fiscales. En este escenario, la propuesta también favorecerá la cadena de suministro de los biocombustibles, que contarán con un sistema innovador que registrará su trazabilidad e incentivará la continuidad de las prácticas sustentables.
El sector se planta ante la crisis de los fertilizantes
Mientras tanto, los agricultores continúan haciendo frente al desabastecimiento de fertilizantes que resultó del bloqueo del estrecho de Ormuz. Con riesgo de ver afectada la temporada de siembra, el Departamento de Agricultura recogió la inquietud y respondió con contundentes políticas para agilizar el comercio de químicos.
Entre algunas de las propuestas, los funcionarios de Trump buscarán motivar a las plantas fertilizadoras locales, a la vez que, con la flexibilización de la Ley Jones, esperan recibir mayor afluente de suministros para paliar la compleja situación.
