Para garantizar la seguridad y la confianza en la mesa de los consumidores, se requiere un trabajo de control muy serio en cada uno de los eslabones de la cadena de producción alimentaria. Esa es la razón por la cual el Programa de Ganadería y Aves de Corral del Servicio de Marketing Agrícola del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) realiza un trabajo fundamental de inspección y clasificación en los centros de producción. El objetivo básico de las verificaciones oficiales que se llevan a cabo es comprobar que los productos son sometidos a los parámetros nacionales más exigentes.
El escudo de certificación oficial como garantía para el consumidor
El reflejo más evidente de este riguroso proceso de control es el sello de calidad oficial que se asigna por la institución gubernamental. Durante el último año, el programa federal logró clasificar una cantidad un tanto impresionante de 6000 millones de libras de productos avícolas en todo el territorio nacional. Este enorme incremento en las inspecciones confirma la extraordinaria capacidad operativa de los técnicos oficiales respecto de la supervisión de la producción alimentaria sin vulnerar los tiempos logísticos de la industria.
La existencia del escudo de grado del USDA en las cajas representa una garantía para el comprador en el punto de venta. La certificación de calidad está basada exclusivamente en normativas oficiales que evalúan las condiciones físicas y las condiciones comerciales de la carne de ave. Hay que señalar que el escudo es exclusivo: únicamente pueden ostentarlo en el mercado de consumo los productos avícolas que han sido supervisados y aprobados de manera directa por los clasificadores autorizados de la agencia.
Transparencia comercial en las negociaciones legislativas de agronegocios
Disponer de un sistema de clasificación unificado con el que operen todos los actores que participan del sector de la producción de alimentos acarrea importantes ventajas operativas. Las normas claras permiten que frigoríficos, distribuidores y comerciantes mayoristas compren y vendan con mayor transparencia. Saber con precisión las características técnicas del lote que se está negociando reduce el desencuentro entre los interlocutores y permite que las ciudades se abastezcan con rapidez.
Pero también este marco de reglas claras permite que se realicen transacciones de gran escala en el país. Las empresas pueden, sin ningún tipo de dudas, cerrar acuerdos de abastecimiento a largo plazo porque saben que la mercadería que recibirán no se alterará respecto del punto de partida. La estandarización de los productos es la clave para que la logística funcione como un reloj, evitando que en los centros de distribución se produzcan demoras que no son bienvenidas.
Beneficios directos para los productores agropecuarios
El efecto positivo de este proceso de auditoría llega también directamente al último eslabón de la cadena, siendo beneficioso para las granjas o los productores que apuestan por mejorar sus instalaciones en términos de salubridad. Obtener el salvoconducto del escudo oficial permite diferenciar la producción en el mercado y acceder a circuitos de comercialización más atractivos desde el punto de vista del margen. Mantener esta calidad es una certeza a la hora de defender la buena reputación de la industria avícola nacional, como así también para garantizar contratos de exportación.
El esfuerzo que realizan los productores para cumplir los requisitos del USDA tiene su recompensa a la hora de encontrar un lugar destacado frente a la competencia. Los consumidores aprecian la transparencia en la búsqueda de productos certificados generando un círculo virtuoso que incrementa la exigencia. La interacción entre el trabajo rural y la verificación a cargo del Estado es el combustible para la transformación del sector avícola.
Al verificar que la clasificación de 6000 millones de libras de carne alimentaria da certeza a los consumidores, las autoridades dan otro paso en validar la necesidad de mantener un esquema de certificación de gran exigencia.
