El Departamento de Recursos Hídricos de California (DWR) ha llegado a la máxima alerta debido a un ataque biológico que compromete el suministro hídrico y la economía del estado. El crecimiento desmesurado de especies invasoras como el mejillón dorado, el quagga y el mejillón cebra ha llevado a las autoridades a instigar operativos de monitoreo extensivo de la situación, pues tales especies exóticas son capaces de reproducirse en condiciones hidrológicas muy dispares, poniendo en jaque la infraestructura hidráulica y el ecosistema local de forma rápida.
Bloqueos en las redes de distribución
Las repercusiones por dejar que estas poblaciones de moluscos continúen incrementándose se extienden mucho más allá del plano ecológico, pasando a transmitir pérdidas millonarias al estado de California. Mediante la fijación de superficies duras y la consiguiente formación de colonias densas, los mejillones impactan intensamente sobre los sistemas de transporte de agua, tapando las tuberías de pequeño diámetro, los filtros y las rejillas de retención. Las limpiezas y los sobresfuerzos que deben llevarse a cabo para desatascar todos estos tapones biológicos requieren de partidas de mantenimiento extraordinarias para no colapsar los caudales.
Además de los daños a los conductos de comercio y consumo, la invasión golpea fuertemente a las economías locales del turismo y la recreación náutica. Los mejillones se adhieren fuertemente a los cascos de los botes y a los motores, obstruyendo a la vez las líneas de refrigeración y de toma de agua de las embarcaciones. El impacto ambiental es tan severo como el de la economía, puesto que estas colonias alteran la cadena alimentaria al alimentarse de algas planctónicas hasta su eliminación, talando así los recursos que dan de comer a las especies nativas.
Acciones necesarias en las rampas de botado
Para frenar la dispersión hacia las cuencas que todavía se encuentran limpias, el área operativa del DWR lleva a cabo sus actividades con los Parques estatales y el Departamento de Pesca y Vida Silvestre del Estado de California. Las agencias se unieron para controlar e informar a los usuarios de embarcaciones durante los fines de semana con gran afluencia. El mandato oficial requiere que los botes y el material que se utiliza se limpien, se vacíen y se sequen antes de entrar o salir de cualquier lago, arroyo o canal navegable.
El monitoreo en la fase temprana es la única barrera efectiva, ya que las poblaciones son increíblemente difíciles de erradicar una vez que se han establecido. Los especialistas ambientales toman muestras de plancton de manera habitual y especifican las boyas en 18 puntos relevantes del Proyecto Estatal del Agua. La detección de larvas y de los primeros estadios representa un reto técnico para los laboratorios, ya que toda la planta mide solo unos pocos milímetros y es invisible a la vista del ojo humano.
El asunto de detectar la amenaza
La formación de los operarios y de los navegantes es un elemento clave en este sistema del plan de contingencias hídricas. La administración de California hizo llegar guías para ayudar a poder distinguir las especies invasoras que amenazan a los embalses. Los individuos adultos miden de media pulgada a dos pulgadas, mostrando conchas finas o de crestas suaves que por lo general tienen forma triangular o de letra D, presentando de este modo elementos de camuflaje en las construcciones bajo el agua.
Por un lado, los mejillones cebra y quagga tienen conchas que van del crema claro al marrón oscuro con líneas concéntricas y el mejillón dorado presenta colores que van del amarillo claro al marrón oscuro liso. Conocer las diferencias morfológicas es muy importante para que los inspectores que están en los embalses clave puedan hacer reportes rápidamente, de modo de desencadenar los protocolos de aislamiento antes de que los moluscos sean transportados adosados a los remolques.
