Tras confirmar el acuerdo con Irán, el presidente Donald Trump anticipó una caída notable en el precio de la gasolina. Este jueves, la Casa Blanca dio la razón al mandatario nacional y destacó que la gasolina ahora se encuentra por debajo de los US$4 por galón, lejos del máximo histórico registrado durante la peor etapa del conflicto en Oriente Medio. Se trata de muy buenas noticias para el Gobierno federal, que comienza a ver una estabilización en su situación económica.
La peor etapa de la crisis
A fines de marzo, cuando las tensiones entre Estados Unidos e Irán estaban en su peor momento, la gasolina registró un aumento histórico en su precio, superando ampliamente los US$4 por galón. Dicho escenario fue producto del cierre del estrecho de Ormuz, el cual produjo una escasez de petróleo a nivel global que tuvo repercusiones directas en el mercado y en el costo de vida de los ciudadanos estadounidenses.
Desde el ala demócrata recriminaron el aumento del petróleo, adjudicándole total responsabilidad a Donald Trump, que inició una guerra «sin sentido» contra Irán. Según los políticos opositores, este conflicto no hizo más que poner en riesgo a los militares estadounidenses y al ciudadano común, ya que son ellos los que deben pagar las consecuencias de las malas decisiones de la administración republicana.
Recordemos que la escasez de petróleo se tradujo en un aumento de los combustibles y de las tarifas eléctricas, lo que profundizó la crisis económica ya existente en el país. Por este motivo, Trump celebró el acuerdo alcanzado con Irán durante el fin de semana, el cual traería un respiro a la presión que había sobre EE. UU. producto del cierre de la principal vía marítima del crudo.
Gran anuncio de Donald Trump
Luego de la confirmación del acuerdo con el régimen de Teherán y la reactivación del flujo de petróleo en el estrecho de Ormuz, el mercado registró una notable estabilización. Asimismo, tras más de 100 días de bloqueo naval, el mandatario estadounidense anunció la vía libre en esta vía marítima e invitó a los buques de todo el mundo a arrancar sus motores para retomar sus operaciones comerciales.
El alivio en el mercado puso fin a una tendencia alcista en la que el valor del barril de petróleo llegó a costar US$100. Tan solo el primer día después del anuncio oficial, el precio del Brent registró un descenso del 5%, consolidándose en US$82,91. En esa misma línea, el West Texas Intermediate tocó el piso de los US$80,35, lo que representa muy buenas noticias para Estados Unidos y su economía.
Hoy, el contrato con vencimiento más cercano del WTI (el crudo de referencia de EE. UU.) bajó a US$75 por barril, un descenso del 2,3%. Si bien los precios se mantienen por encima de los US$70 registrados antes del inicio del conflicto, se mantienen alejados del máximo histórico que generó un escenario alarmante a nivel global.
La Casa Blanca confirmó esta información y, a través de sus redes oficiales, recalcó la baja registrada. «El petróleo está fluyendo y los precios de la gasolina han comenzado a caer en picada, ahora por debajo de los US$4 por galón a nivel nacional», reza el comunicado publicado durante la mañana de este jueves. Asimismo, el Gobierno augura un mejor escenario para las próximas semanas.
Un mercado con reservas agotadas
Pese al optimismo del Gobierno estadounidense, los analistas aseguran que una estabilización total del mercado tardaría meses, ya que el cierre del estrecho de Ormuz provocó la caída de las reservas a niveles históricos. A esto se le suma la incertidumbre por las tensiones geopolíticas y la fragilidad del acuerdo provisional. «Va a llevar tiempo para que la gente se sienta cómoda y para que exista la seguridad necesaria… en particular para tener el personal en el lugar y reactivar algunos de estos activos», aseveró Daniel Evans, ejecutivo de S&P Global Energy.
