La producción de las explotaciones agrícolas y ganaderas se puede ver afectada de manera drástica por desastres naturales. Con la voluntad de proporcionar una ayuda financiera inmediata, la Administración, a través de la Agencia de Servicios Agrícolas del Departamento de Agricultura (FSA), gestiona los Préstamos Agrícolas de Emergencia. Su finalidad es la de proporcionar un muy importante apoyo económico a los productores y ganaderos que han sufrido el impacto de las adversidades meteorológicas extremas y de las declaraciones de catástrofes.
Uso de los fondos y flexibilidad para la reconstrucción del campo
Entre los principales beneficios de estos préstamos de emergencia figura la alta flexibilidad en el uso del capital, que permite a los beneficiarios transformar los fondos a favor de la reconstrucción según sus necesidades reales.
Los fondos públicos se pueden destinar directamente al restablecimiento o al reemplazo de los bienes imprescindibles para el funcionamiento del campo, lo que puede incluir, por ejemplo, la reposición de ganado, la adquisición de maquinaria pesada y la reconstrucción de estructuras dañadas del campo como los cobertizos o los silos. Así, el dinero puede usarse para cubrir los costos de producción de la próxima campaña, asegurando que las siembras puedan proseguir a pesar de los desastres naturales.
El programa público también considera el aspecto humano y financiero de las familias víctimas del desastre y permite que el financiamiento se destine a pagar los gastos vitales para la subsistencia familiar. Igualmente, los productores podrán refinanciar deudas acumuladas como consecuencia del propio desastre, quedando fuera de este pacto solamente el compromiso con los bienes raíces.
Montos máximos, tasas de interés preferenciales y plazos de reembolso
El diseño financiero de las asistencias permite amortiguar la carga financiera del productor en el momento en que peor se encuentra. El monto máximo de cada préstamo puede cubrir hasta el ciento por ciento de las pérdidas físicas o de producción que el productor ha sufrido en el campo, con el límite máximo para una sola persona de US$500 000.
La FSA establece las tasas de interés que se mantienen mucho más bajas que las que se pueden conseguir mediante la entrega de créditos convencionales por parte de la banca privada, de modo que sea sostenible.
Las reglas del juego en cuanto a los tiempos de entrega de dinero son muy flexibles y dependen del destino que se le quiera dar y de la capacidad real de pago que pueda demostrar la persona solicitante. En el caso de los créditos para cubrir pérdidas en cultivos, ganado o bienes muebles, el período de devolución normalmente se sitúa entre uno a siete años.
Beneficios operativos y pasos necesarios para la postulación
La rapidez de respuesta institucional es otra de las fortalezas del programa, el cual ofrece financiación rápida para solventar de inmediato las emergencias más extremas del establecimiento rural, inmediatamente después de producido el desastre.
Esta rapidez en el desembolso es esencial para mantener la viabilidad empresarial de las empresas agrícolas individuales, como también la de las comunidades rurales que dependen del impulso del sector agropecuario. Las solicitudes para postularse son gestionadas presencial o remotamente en la oficina local de la FSA de los solicitantes.
El proceso de inscripción exige que los agricultores presenten un expediente completo que documente con detalle todas las pérdidas sufridas por el impacto del desastre natural. Este expediente debe ir acompañado, además, de un plan de operación agrícola actualizado y de aquellos documentos de información financiera que se requieran para determinar la viabilidad del importe de préstamo. Respecto al calendario de la inscripción, existe un periodo de tiempo limitado, pues todas las solicitudes deben formalizarse dentro de los ocho meses posteriores a la fecha oficial de la declaración de desastre del condado.
