Un ligero crecimiento se presentó en las estadísticas de productividad informadas por la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos. Sin embargo, con solo 0,3 % de aumento en el primer trimestre de 2026, el crecimiento es por debajo de los costos laborales que están en el alza. Es decir, las horas trabajadas han aumentado, pero siguen siendo insuficientes frente a los costos laborales que se reflejan en presiones persistentes sobre las empresas.
La producción aumenta por debajo de los costos
El organismo BLS, encargado de revelar la estadística del país, ha registrado un aumento en el nivel de productividad laboral en el sector empresarial no agrícola en un 0,3 % durante el primer trimestre de 2026. Pese a ser una buena señal en la economía del país, sigue sin ser suficiente para equilibrar con los costos laborales de la misma fecha.
De acuerdo con el informe publicado, la productividad se mide por la producción por hora trabajada e incluye tanto empleados como propietarios y trabajadores no remunerados. No obstante, es un porcentaje menor que los costos laborales registrados, lo que crea cierto desequilibrio en la economía actual.
Los costos laborales continúan al alza en las empresas
Recientemente, se informó sobre el incremento de contratación privada con nueva generación de empleos, que en parte propicia una mayor productividad. Aunque la productividad laboral refleja dinamismo en las empresas, sigue siendo menor que los costos laborales, lo que genera desaceleración comparado con meses anteriores de expansión.
Uno de los puntos más relevantes del informe es el comportamiento de los costos laborales unitarios, que aumentaron un 1,8 % en el primer trimestre de 2026. Dicho incremento se genera dado un aumento de 2,1 % en la remuneración por hora, lo cual supera el crecimiento de la productividad. En otras palabras, los costos siguen siendo mayores que la productividad empresarial.
En términos simples, si los costos laborales crecen más rápido que la productividad, quiere decir que las empresas pagan más por cada trabajador, pero con el mismo ritmo de producción. Esto puede ser perjudicial para el crecimiento y la generación de empleo.
Con esto en mente, las empresas pueden disminuir sus ganancias, aumentar precios a consumidores, reducir competencia o automatizar procesos para incrementar la productividad. No necesariamente es una mala noticia, ya que si los costos aumentan, es una señal positiva para el consumo y la economía. Pero si los aumentos de costos o salarios superan la productividad, significa que las empresas deben absorberlos sin producción.
Por otra parte, se especifica que la remuneración ajustada por inflación ha disminuido un 1,4 %, lo que significa que los trabajadores cuentan con menos poder adquisitivo. Este escenario es un elemento clave que refleja la diferencia entre el salario percibido y los costos de vida actuales.
La tendencia a largo plazo es un crecimiento equilibrado
Para el futuro, los analistas esperan un equilibrio con disminución de la inflación, lo que ayudaría a minimizar los costos laborales y ofrecer mayor calidad de vida a los trabajadores. De hecho, la estrategia de la administración Trump es enfocarse en mayor vigilancia para evitar fraudes en todos los niveles empresariales y gubernamentales, lo que puede incentivar a la economía e inversión, así como a disminuir la inflación.
En el largo plazo, la productividad mantiene una tendencia de crecimiento a lo largo de los años. Desde el 2019 ha presentado aumentos anuales de 2,1 % en promedio. Este crecimiento constante podría presentar variaciones dependiendo de las estrategias que se tomen a nivel económico.
Por lo tanto, el aumento de la productividad de un 0,3 % es positivo, pero no se equilibra con el incremento en costos laborales unitarios de un 1,8 %. Mientras los costos laborales sigan al alza, las empresas tendrán mayores presiones y se convierte en todo un desafío equilibrar salarios con precios y competencia en el mercado.
