Conseguir una visa en EE. UU. no volverá a ser lo mismo.
Antes, si tenías una profesión especializada y una empresa que te quería contratar, entrabas en un sorteo donde todos tenían las mismas opciones. Pero esos días han terminado.
El gobierno ha decidido que el azar ya no es suficiente, pero ¿cuál es el nuevo factor que decidirá quién entra al país y por qué tener los 100 000 dólares para la tarifa no te garantiza absolutamente nada?
Qué está pasando con las visas en EE. UU.
Por mucho tiempo, la famosa lotería de visas H-1B fue muy simple, porque todos tenían las mismas oportunidades.
No importaba si acababas de salir de la universidad o si eras un científico con años de experiencia. Una vez que tu solicitud llegaba tenías aproximadamente un 30 % de probabilidades de ser elegido. Así de simple.
Era, literalmente, un sorteo donde la suerte decidía quién podía cumplir su sueño de trabajar legalmente en Estados Unidos. Pero ese sistema de azar total llegó a su fin.
El gobierno decidió que la suerte ya no es el mejor filtro para elegir a los profesionales extranjeros, lo que significa que el sistema ya no trata a todos por igual.
Las autoridades explican que este cambio es necesario para proteger los empleos y los salarios de los ciudadanos estadounidenses. Su idea es evitar que las empresas utilicen estas visas para traer trabajadores de fuera simplemente porque les pueden pagar menos dinero que a un local.
Sin embargo, para miles de profesionales con talento pero que están empezando su carrera, esta noticia es un golpe durísimo.
Tu salario define tus probabilidades
Se ha pasado de un sistema de igualdad de oportunidades a uno donde las probabilidades de éxito se «compran».
De acuerdo con las nuevas normativas de USCIS, el gran secreto detrás de este sistema es el nivel salarial. Ahora, el Departamento de Trabajo clasifica los puestos en cuatro niveles, y tu posición en esa escala determina cuántas veces entras al sorteo.
Si una empresa te ofrece un sueldo de «Nivel IV» (el más alto), tu nombre aparecerá cuatro veces en la tómbola, dándote un 61 % de probabilidades de ganar. En cambio, si eres un profesional joven en el «Nivel I», solo entrarás una vez y tus opciones caen a un escaso 15 %.
Este cambio ha puesto en jaque a las empresas que solían traer a miles de inmigrantes. Además de la barrera del sueldo, ahora existe una tarifa adicional de 100 000 dólares para quienes solicitan la visa desde el extranjero.
Como ya te imaginarás, para muchas pequeñas empresas o instituciones de salud, pagar esta cifra es imposible.
Qué pasará con los jóvenes talentos y las pequeñas empresas
Los efectos de estos cambios ya se están notando, pues al darle prioridad a quienes más ganan, el sistema está empujando a los inmigrantes a buscar empleo solamente en las empresas más ricas y poderosas.
Lo curioso es que el filtro no solo se fija en el sueldo, sino también en el lugar donde vas a trabajar. Por ejemplo, algunas empresas están intentando mover sus oficinas a zonas donde la vida es más barata.
Así, el sueldo que ofrecen parece mucho más alto comparado con el promedio local y tienen más probabilidades de ganar en la lotería.
El verdadero problema es que, al poner el foco únicamente en el dinero, se corre el riesgo de dejar fuera a gente brillante que está empezando su camino o a investigadores que trabajan en ONG con presupuestos ajustados.
Al final, esta visa ha dejado de ser una forma de atraer talento de todo tipo para convertirse en un club exclusivo para personas con sueldos altísimos. Una ruta que antes estaba abierta para tantas familias, ahora depende de un cheque y de requisitos que muy pocos logran alcanzar.
